Cerebras quiere salir a bolsa tras captar 10.000M$ de OpenAI y AWS

La startup californiana busca capitalizar contratos por más de 10.000 millones de dólares con AWS y OpenAI. Sería la mayor salida a bolsa de semiconductores para IA desde ARM.

Cerebras Systems ha registrado su solicitud de salida a bolsa ante la SEC, un movimiento que cristaliza más de 10.000 millones de dólares en contratos con AWS y OpenAI y coloca a la startup californiana como el primer competidor real de Nvidia en lanzarse al parqué desde el inicio del boom de la inteligencia artificial generativa.

Claves de la operación

  • Contratos que superan los 10.000 millones. Los acuerdos con Amazon Web Services y OpenAI garantizan demanda a largo plazo y dan credibilidad a la valoración que buscará Cerebras en su debut bursátil.
  • Desafío directo a Nvidia en el mercado de aceleradores. Cerebras compite con su chip Wafer Scale Engine, un procesador de dimensiones inusuales diseñado para entrenar modelos de lenguaje a escala masiva.
  • Primera IPO tech de alto perfil en 2026. Si prospera, será la mayor salida a bolsa de una empresa de semiconductores para IA desde que Nvidia consolidó su dominio en el sector.

El pulso por el hardware de la inteligencia artificial

El registro S-1 presentado el 18 de abril detalla una compañía que ha pasado de fabricante de nicho a proveedor estratégico de los dos mayores consumidores de capacidad de cómputo del planeta. AWS firmó un acuerdo de suministro plurianual valorado en más de 6.000 millones de dólares, mientras que OpenAI —cuyas necesidades de entrenamiento crecen con cada iteración de GPT— se comprometió a adquirir chips por un importe que ronda los 4.000 millones.

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El dato importa por lo que revela sobre el mercado. Nvidia controla cerca del 80% de los aceleradores para centros de datos de IA, según estimaciones de Omdia. Hasta ahora, ningún competidor ha logrado arrebatarle cuota significativa. AMD ha avanzado con su línea Instinct, pero sus clientes siguen siendo secundarios en el ecosistema de modelos fundacionales. Cerebras, en cambio, ha conseguido algo que Nvidia no ha podido impedir: que dos de sus mayores clientes diversifiquen su cadena de suministro.

¿Puede un chip gigante cambiar las reglas del juego?

La propuesta de Cerebras se basa en una arquitectura heterodoxa. Su Wafer Scale Engine 3, presentado en 2025, ocupa una oblea de silicio completa —del tamaño de una pizza mediana, en la comparación que la propia compañía popularizó— y agrupa más de cuatro millones de núcleos de cómputo en un solo chip. La ventaja teórica: eliminar los cuellos de botella de comunicación entre procesadores cuando se entrenan modelos con cientos de miles de millones de parámetros.

La ventaja práctica está por demostrar a escala de producción masiva. El rendimiento por dólar sigue siendo la métrica que decide las compras corporativas, y ahí Nvidia cuenta con una base instalada, un ecosistema de software (CUDA) y unos márgenes brutos que superan el 70%. Cerebras no ha publicado cifras de rentabilidad en su S-1, pero el consenso de analistas prevé que la compañía siga operando en pérdidas al menos durante los próximos dos ejercicios.

Los contratos con AWS y OpenAI no convierten a Cerebras en líder, pero sí le dan la escala necesaria para competir de igual a igual con Nvidia en el segmento de entrenamiento.

La apuesta de Amazon y OpenAI tiene una lectura estratégica clara: reducir dependencia de un proveedor único. Las tensiones geopolíticas en torno a Taiwán —donde TSMC fabrica los chips de Nvidia— y los retrasos en la producción de la arquitectura Blackwell han puesto de manifiesto los riesgos de concentración. Cerebras fabrica en asociación con TSMC, pero su diseño monolítico reduce la complejidad logística y, en teoría, los plazos de entrega.

La primera IPO tech de peso en un mercado cauteloso

El contexto bursátil no es el más favorable. Las salidas a bolsa tecnológicas cayeron un 38% en 2025 respecto al año anterior, según datos de Renaissance Capital, y las pocas que se atrevieron a debutar —como la fintech sueca Klarna— lo hicieron con descuentos importantes sobre su última valoración privada. Cerebras busca romper esa tendencia con la fuerza de sus contratos ya firmados.

La compañía no ha revelado el rango de precio ni el número de acciones que ofrecerá, pero fuentes cercanas a la operación citadas por TechCrunch apuntan a una valoración objetivo de entre 15.000 y 20.000 millones de dólares. De confirmarse, sería la mayor IPO de una empresa de semiconductores desde que ARM debutó en el Nasdaq en septiembre de 2023 con una capitalización de 54.000 millones.

El mercado no se lo ha creído del todo. Las acciones de Nvidia apenas reaccionaron al anuncio, lo que sugiere que los inversores aún no ven en Cerebras una amenaza inmediata. La cuota de mercado sigue siendo el indicador que importa, y ahí Cerebras parte de cifras testimoniales.

Observamos, no obstante, un patrón que merece atención: los grandes compradores de chips están invirtiendo en alternativas antes de necesitarlas. AWS tiene su propio programa de silicio (Trainium, Inferentia), Google fabrica TPUs, Microsoft ha anunciado Maia. Cerebras entra en ese tablero como opción externa, con menos conflictos de interés que los chips propietarios de los hyperscalers. Eso sí, su futuro depende de que el rendimiento real de su WSE-3 iguale las promesas de laboratorio.

La fecha de debut no se ha fijado. El proceso de revisión de la SEC puede extenderse varios meses y las condiciones del mercado en el segundo semestre de 2026 determinarán si Cerebras logra la valoración que persigue. Por ahora, lo que tenemos es una señal: el monopolio de facto de Nvidia empieza a encontrar resistencia organizada. Habrá que ver si el dinero de Wall Street acompaña la apuesta.


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