La realidad de los dos grandes fabricantes de trenes en España, Talgo y CAF, no podía ser más diferente. Mientras Talgo ha cerrado el 2025 con unos 100 millones de euros en pérdidas, CAF ha aumentado su beneficio un 46% y ha conseguido un dato récord de 146 millones de euros que, además, ha permitido mejorar su dividendo un 13%. Son diferencias marcadas en las que se evidencia el problema industrial que obligó a la primera a buscar un comprador y que todavía arrastra.
CAF tuvo unos ingresos de 4.487 millones de euros, un 6,52% más en términos interanuales. «El importe de la cifra de negocios del grupo se sitúa en su nivel máximo, con un crecimiento interanual del 7% y en línea con el objetivo del año. El segmento de autobuses aporta el grueso del crecimiento ante un negocio ferroviario más moderado en 2025, tal y como estaba previsto», explica la empresa en declaraciones recogidas por Expansión.
Lo cierto es que el dato, junto con el comentario de la empresa, recuerda cuál ha sido el salvavidas del fabricante en los últimos años. Solaris, su filial encargada del diseño y fabricación de autobuses, se ha vuelto una de las más importantes de Europa en el sector y le ha permitido competir por contratos que no solo están fuera de las posibilidades de Talgo, sino que suelen ser mucho más rápidos de cumplir que la fabricación de trenes. Entre ellos, han cerrado contratos para suministrar vehículos a Seattle y San Francisco en Estados Unidos.

Esto no quiere decir que no haya nuevos contratos de CAF en el sector ferroviario. Este mismo año la empresa alcanzó lo que ha descrito como «el mayor contrato de su historia», al cerrar el acuerdo de suministro de trenes para la empresa belga SNCB. Solo este contrato los compromete a la entrega de 180 trenes y está valorado en 1.700 millones de euros, además de que puede alcanzar los 380 vehículos si el operador está satisfecho y los trenes son entregados a tiempo. A esto se suman sus contratos para modernizar los servicios de metro de ciudades como Helsinki y Nápoles en Europa.
TALGO Y SU DEUDA POR LA SANCIÓN DE RENFE
No debería ser una sorpresa que las pérdidas anunciadas por Talgo coincidan, casi exactamente, con la deuda que les ha generado la sanción de Renfe por el retraso en la entrega de los trenes Avril. La misma empresa asegura que el ejercicio 2025 se ha visto marcado, por un lado, por una deuda financiera neta de 394 millones de euros y, por otro, por el impacto de los gastos derivados del ajuste del proyecto de Deutsche Bahn (DB) y el acuerdo alcanzado con Los Ángeles Metropolitan Transportation Authority (LACMTA).
Respecto a este problema, el nuevo consejero delegado de la empresa, José Antonio Jainaga, señalaba en una rueda de prensa hace pocos días en un acto en Vitoria que uno de los objetivos de Talgo en el corto plazo debía ser «mejorar su capacidad de entregar los pedidos a través de inversiones industriales, y crecer para mejorar su estructura de costes fijos». También ha sido crítico en este acto con Renfe por su estrategia de sanciones, pues señala que debilita a una empresa clave para el papel de España en el futuro de la industria ferroviaria en toda Europa.

Aun así, han insistido en que sus perspectivas para el año en curso son positivas. «Talgo comienza una nueva etapa y las perspectivas para el año 2026 reflejan un nivel récord de actividad industrial, impulsando los ingresos a un nivel aproximado de 750 millones de euros. Se espera que el Ebitda alcance márgenes del orden del 8%, incorporando ya nuevos contratos alineados con la estrategia de mejora de márgenes, cash flow e indexación, basados en plataformas de producto, e incorporando contratos de mantenimiento asociados, mientras se prevé que el endeudamiento se mantenga a un nivel elevado, en línea con el nivel de circulante invertido en los proyectos en curso», ha escrito la empresa en su presentación de resultados.
ESPAÑA EN EL FUTURO DE LOS TRENES EUROPEOS
Lo cierto es que tanto CAF como Talgo están a las puertas de un momento que puede ser clave en el futuro de ambas empresas. La apuesta de Bruselas es que los trenes reemplacen a los aviones donde sea posible y, por tanto, los fabricantes son una pieza central de los planes de todo el viejo continente en el futuro inmediato.
Es una ventaja para ambos, pero específicamente Talgo está intentando avanzar en proyectos de nuevos modelos de tren que consideran pueden darle una ventaja tanto en la segunda etapa de la liberalización de la alta velocidad en el país como en el resto del continente, con el objetivo de desarrollar un tren que alcance los 350 kilómetros por hora que reemplace la serie de los Avril. Es un objetivo ambicioso, pero que muestra que la estrategia del fabricante para superar su crisis es acelerar el paso.





