La retribución total al accionista en la bolsa española ha sido de 27.136 millones de euros en materia de dividendo en 2016. Una cifra que supone un incremento del 3,23% por lo que se aprecia un esfuerzo por parte de las compañías en recompensar a sus accionistas vía dividendos. Aun así, todavía se encuentra lejos de cifras de años anteriores puesto que en 2014 logró superar la cifra de los 43.000 millones, según datos recogidos por BME en su “Informe de Mercado 2016”. El famoso scrip dividend (pago de dividendo en acciones en vez de en metálico) pierde peso y únicamente supone 5.942 millones, es decir, un 21,9% del total de dividendos pagados. Lejos de sus máximos alcanzados en 2013 cuando suponía cuatro de cada diez euros pagados.

En total, han repartido dividendos 103 compañías de la bolsa española y la mayoría han optado por incrementarlo aunque hay alguna excepción, como es el caso de Acerinox, ACS, Banco Santander, Bodegas Bilbaínas, Mapfre y Repsol. Además, los accionistas que busquen dividendos se han encontrado con una losa en Abengoa, Adveo, ArcelorMittal, Duro Felguera, Enel, Tubos Reunidos y Sacyr, puesto que si bien lograron el pago de dividendo en 2015 en este ejercicio ya acabado no habrán visto abonado ningún pago en su cuenta.
En cuanto a rentabilidad por dividendo, el balance sigue siendo muy positivo puesto que ha cerrado 2016 con una retribución al accionista del 4,6%, lo que continúa situando a la bolsa española como la más rentable de los principales mercados desarrollados. De cara a este año, si nos fijamos en los cinco grandes del Ibex 35 se aprecia como se va a producir un tijeretazo en el dividendo de Telefónica, tal y como ha confirmado José María Álvarez Pallete, su presidente, en la presentación de los resultados del tercer trimestre de 2016. Este cambio en la política de retribución tiene como fin “fortalecer el balance, acelerando la reducción de deuda, con una rentabilidad por dividendo consistente y un pay out sostenible”.
Telefónica es la única grande que recortará dividendo
En el lado opuesto estaría Inditex. La empresa fundado por Amancio Ortega logra año tras año batir las cifras de resultados, lo que hace más probable continuar retribuyendo al accionista con un pago mucho más alto, que este año pasa de los 0,6 euros por acción a los 0,68 euros, o lo que es lo mismo, distribuirá 2.100 millones de euros frente a los 1.871 millones del ejercicio anterior. Además, habría que sumar que la compañía textil goza de posición de caja lo que hace que la política retributiva “sea atractiva y predecible”, como ha destacado la propia compañía en los resultados del ejercicio ya finalizado.

Una rentabilidad que podría caer este año en el cómputo global del Ibex 35 y no sería sólo por el recorte del dividendo de la ‘teleco’ española sino por el buen comportamiento que está experimentado el principal índice de la bolsa española, que logra anotarse una subida de dos dígitos en casi cuatro meses. Por tanto, si se incrementaran los números verdes probablemente la rentabilidad por dividendo caería debido a un menor aumento por parte de las compañías en el pago de los dividendos.
Cambios fiscales
En materia de dividendos es necesario señalar los cambios normativos que se han producido tanto en 2016 como en 2017. En el pasado ejercicio se produjo una reducción de medio punto en la retención de los dividendos cobrados que pasó del 19,5% al 19%. Por tanto, las retenciones fiscales quedaron de la siguiente manera: 19% para los primeros 6.000 euros, del 21% hasta 50.000 euros y del 23% a partir de dicha cifra. Además, con la llegada del 2017 se fue más allá en materia legislativa y se produjeron dos cambios llamativos: 1) los dividendos que decide el accionista cobrar en acciones (scrip dividend) serán derechos de suscripción que pasarán a ser considerados ganancias de capital y 2) el derecho de cobro del dividendo se modifica desde el día de antes de la fecha de pago a tres días antes de la fecha de pago.

Tal vez, Luis XIV sea el monarca más reconocible de toda la historia de Francia. Más conocido como el Rey Sol, por el poder acumulado en sus manos, llegó al poder con tan solo cinco años de edad.
Lo que más llama la atención de la carrera en el trono de Juan II de Liechestein es que nunca se casó, por lo que no contaba con herederos legales para suceder su mandato. Al morir, fue su hermano quien ocupó su lugar.


Como hemos visto, la reina Isabel acaba de cumplir 91 años y más de 65 sentada en el trono, pero no es la única representante británica de la lista. Le sigue -y de hecho, la acaba de superar- uno de los nombres más reconocidos entre las monarquias europeas de la historia: la reina Victoria.
La lista cuenta con un representante español: Jaume I de Aragón, uno de los reyes más conocidos de la época de la reconquista peninsular. Nació en Montpellier y gobernó en Aragón, Valencia, Mallorca y Cataluña -a través del título de Conde de Barcelona-. Murió en el municipio valenciano de Alzira en 1276, año hasta el que duró su mandato.
En el lado opuesto, y aunque sorprenda, nos encontramos con que existen monarcas que no han llegado a durar más de un día en el trono. Entre ellos destaca el caso de Luis XIX en Francia, quien accedió al poder para abdicar en favor de Carlos X a los 20 minutos de mandato; o el de Luis Filipe de Portuga, que tan solo duró unos minutos más que su padre con vida, tras el regicidio que se produjo en 1909 en tierras de nuestros vecinos lusos.


Esta noticia no es mala; de hecho, es razonablemente buena, si no fuera porque muchos de los empleos que han aflorado por cuasi-eliminación de las cotizaciones a la Seguridad Social, o por ayudas directas a la contratación, suponen una merma de ingresos, y precisamente nuestro sistema de pensiones no está para muchas alegrías. Pero, seamos justos, la noticia es buena, sobre todo porque una vez aflorados los puestos, no es fácil que vuelvan a ennegrecerse.
El crecimiento del PIB español en los últimos dos años se explica sobre todo porque han disminuido tan notablemente los costes laborales que hasta podemos competir por precio con nuestros homónimos europeos, aparte de por el boom del turismo, la bajada de los precios del petróleo o el encarecimiento del dólar que nos permite exportar más barato. Y ninguna de estas cosas es debida a la gestión del




















De todo ello





El premio final, el que de verdad importa, es de 300.000 euros. Una cifra nada desdeñable para los concursantes y aventureros que se deciden a a acudir a la edición y se convierten en el favorito final del público. En la variante para famosos, el ganador se embolsa una cantidad final de 100.000 euros.
En España, contamos con unos galardones similares: los premios Princesa de Asturias, que se han convertido también en todo un referente a nivel mundial -a pesar de su no tan extensa existencia-. En ellos, se valoran ocho categorías; entre las que se encuentran las siguientes: Artes, Letras, Ciencias Sociales,






























En román paladino esto significa que vamos a seguir teniendo más de lo mismo: un mayor ajuste de los márgenes, para evitar problemas en tanto en cuanto el negocio no mejore. Y, de momento, se puede comprobar cómo no es así; dado que los márgenes han seguido cayendo durante el 2016. Así que la solución -por ahora- seguirá siendo la misma: cerrar más oficinas para poder reducir los costes. Hasta el momento, y desde 2008, las entidades de la AEB (que engloba a los principales bancos españoles) han reducido un 35% el número de oficinas; y un 30% el de los empleados. Sólo en el último año han despedido a 1.415 trabajadores y han cerrado 663 locales.






Colombia y la nuclear han centrado parte de la Junta, en donde también se ha hablado también del Autoconsumo y el famoso «impuesto al sol«. Para Vilaseca estamos «ante un problema». ¿Cuál? Que todo aquel que tiene placas solares en su casa, necesita un «enchufe» a la red para que le sirva de respaldo cuando no hay condiciones solares suficientes. Es decir, «algo costosísimo para unas pocas veces al año«, ha dicho.