He revisado el orden del día que circula en Pekín y hay un punto que no figura en la agenda. Xi Jinping aterriza hoy en Washington para la cumbre Trump-Xi con una carpeta preparada durante meses: el tercero de los Tres Comunicados Conjuntos, firmado en 1982, y la lectura china de la palabra «gradual» aplicada a la venta de armas a Taiwán.
El calendario aprieta. Llegada hoy, conversaciones formales mañana y visita al Archivo Nacional el viernes, el lugar donde se custodian los documentos que Pekín invoca. La delegación china viaja sin consejeros delegados, una señal que el diario singapurense Business Times lee como política y no comercial.
La exigencia tiene dos velocidades: que Washington detenga las ventas futuras de armamento a Taipéi y que paralice las entregas ya contratadas. Para Pekín, cumplir los comunicados es una «condición previa necesaria» para que la relación sea estable; el People’s Daily advirtió ayer de que un mal manejo del asunto empujaría los vínculos hacia «una situación muy peligrosa».
Los dos paquetes que Trump tiene sobre la mesa
La aritmética es la palanca. La administración Trump aprobó en diciembre pasado un paquete de 11.000 millones de dólares, el mayor de la historia bilateral, y un segundo de 14.000 millones sigue congelado desde hace meses. Tras la cumbre de mayo en Pekín, el presidente estadounidense lo describió como una ficha de negociación «muy buena».
- 11.000 millones de dólares: autorizados en diciembre, récord absoluto según la Casa Blanca.
- 14.000 millones: pendientes de decisión; un funcionario de la Casa Blanca asegura que Trump decidirá «en un plazo bastante corto».
- 1982: año del tercer comunicado y de las six assurances, desclasificadas en 2020, que excluyen cualquier consulta previa con Pekín.
En paralelo corre el frente tecnológico. Los controles sobre semiconductores y el acceso a herramientas de litografía forman el otro gran bloque, y en Pekín se da por hecho que el armamento y los chips viajan en el mismo paquete. De ahí el enfoque que publica The Diplomat: tres T para una sola cumbre.
«Tenemos que dejarles claro que no se les va a permitir tomar Taiwán por la fuerza. No cambiamos de posición: seguimos apoyando a Taiwán.» — Pete Ricketts, presidente del subcomité de Asia Oriental del Senado de Estados Unidos, Instituto Hudson, septiembre de 2026
El frente interno estadounidense tampoco invita a la distensión. El representante John Moolenaar pidió el viernes a Trump que las objeciones chinas a las ventas de armas y a la cooperación en seguridad sean «rechazadas de plano».
Irán como moneda de cambio
La oferta china tiene un destinatario inesperado. Según las fuentes citadas por la prensa taiwanesa, Pekín estaría dispuesto a ayudar a Washington a presionar a Irán en el conflicto de Oriente Medio a cambio de margen en Taiwán. Un trueque clásico de la diplomacia china: se paga en un tablero lejano para ganar terreno en el propio.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taipéi asegura que sigue de cerca los intercambios y mantiene una comunicación «sólida» con Washington. Su preocupación no es el comunicado de 1982, sino la letra pequeña de las entregas ya firmadas.
La asimetría que Pekín no resuelve con comunicados
Aquí está el nudo. Pekín apoya su argumento en un texto de 1982, pero la reducción que exige quedó condicionada por una nota firmada entonces por Ronald Reagan: la disposición estadounidense a recortar ventas dependía «absolutamente» del compromiso chino con una solución pacífica. Washington mantiene su one China policy, sin pronunciarse sobre la soberanía de la isla, aunque está obligado por ley a dar a Taipéi medios de defensa. Pekín negocia con el calendario y presiona con la maniobra militar. En los últimos cinco años sus fuerzas armadas operan alrededor de Taiwán casi a diario, y esa actividad erosiona la premisa que invoca en Washington.
Cuanto más presiona, menos valor tiene su propia jurisprudencia. Lo que veo es una negociación donde el paquete de 14.000 millones funciona como termómetro: si Trump lo descongela, la cita del viernes se cierra en tablas; si lo mantiene bloqueado, conserva la ficha y gana tiempo.
«Apostaría a que Xi Jinping va a dar un largo discurso a Trump sobre Taiwán, como ha hecho en las últimas reuniones y con otros presidentes.» — Matt Pottinger, ex asesor adjunto de seguridad nacional de Estados Unidos, foro de defensa en Taipéi, septiembre de 2026
El hito a seguir es concreto: la lectura oficial que publique la Casa Blanca el viernes y la determinación de Trump sobre el segundo paquete. Cabe recordar que las ventas de armas a Taipéi han sobrevivido a cuatro administraciones sin interrupción.
🌐 El efecto dominó en Occidente
El desenlace se traduce en tres canales medibles para el inversor europeo.
- Si la cumbre evita una escalada arancelaria, la apertura de Fráncfort y Ámsterdam llegará con sesgo comprador en semiconductores, donde ASML cotiza cada titular sobre controles de exportación.
- Un entendimiento sobre Irán rebajaría la prima de riesgo del crudo y aliviaría el coste energético europeo, con efecto directo en el IPC español.
- Las empresas del IBEX con cadenas de suministro asiáticas, de Inditex a los proveedores de automoción, ganarían previsibilidad en los fletes.
La lectura contraria también es posible. Si Pekín y Washington se atascan en Taiwán, la fractura tecnológica se acelera: el FMI advierte desde 2023 de que esa fragmentación encarece el crédito y lastra el comercio. Más coste energético y más ruido comercial son argumentos para que el BCE retrase recortes, y el Euríbor se mueve antes que los tipos oficiales.





