Son las nuevas caras de la política mundial en Occidente, pero muchos ven en ellos tan solo a personalidades que se están aprovechando de la situación actual, para llegar al poder a través de un discurso fácil y emocional. En definitiva, con palabras bonitas que llegan al corazón del pueblo.
Sin embargo, están ahí y cada vez acaparan más cuotas de poder. De hecho, Estados Unidos ya ha caído bajo los embrujo de un presidente que quiere devolver al país toda su gloria pasada: Makes America Great Again es su eslogan y su nombre más que conocido: Donald Trump.
Como ya se ha podido observar en los últimos meses, no es el único. Algunos consiguen triunfar y otros se quedan a las puertas del éxito, lo que es innegable es que se trata de formaciones políticas con bastantes posibilidades de acceder a la presidencia de sus países.
Casi todos, además, acuden con un discurso bastante similar a sus potenciales votantes. Aquí, la lista con los populistas más conocidos del mundo:
Donald Trump

Es una de las sorpresas más inesperadas que ha dejado 2016 en el ámbito político internacional. Nadie lo esperaba, pero al final el empresario neoyorquino logró vencer de manera clara a Hillary Clinton en las elecciones de noviembre.
Trump mantuvo durante la campaña electoral un claro y conciso mensaje anti inmigración para el país norteamericano si salía elegido presidente. Además de prometer una política empresarial más beneficiosa para todos aquellos ciudadanos que se hubieran quedado sin empleo en los últimos años.
Es decir, apeló a los sentimientos del pueblo estadounidense, para convencerlos de que junto a él, América volvería a ser grande de nuevo. De momento, lleva algo menos de tres meses en su cargo y ya se ha podido ver que intenta cumplir las promesas que no hizo más que repetir a lo largo de la campaña. Un hombre de palabra el bueno de Trump. En este caso, el populismo venció al resto de opciones.
Pablo Iglesias

Puede que lluevan las críticas por incluir a Pablo Iglesias -y al resto de su partido en esta lista- pero es cierto que se trata de la formación política patria con mayores rasgos de populismo que existe.
Una de las diferencias más visibles, en este caso, y si se compara con el resto de países de nuestro entorno, se encuentra en la ideología del partido. Mientras que en Europa triunfa la derecha, aquí nos encontramos con un ejemplo del otro lado. Y sí, es que Podemos representa a la izquierda, en algunos casos bastante extremista.
Su carácter social le ha llevado a apelar al pueblo y a la lucha en diversas ocasiones, un factor similar con el resto de formaciones de este tipo: Sí, incluso con las posicionadas lo más a la derecha posible dentro del abanico político.
Sin embargo, es cierto que se diferencia del resto de populistas europeos en el ámbito de la inmigración, ya que Podemos defiende una mayor inclusión y recepción de ciudadanos del resto del mundo.
Marine Le Pen

Es hija de uno de los políticos más conocidos de la historia de Francia en el siglo XX: Jean Marie Le Pen. Como su padre, Marine defiende políticas que restrictivas frente a la inmigración, más en estos tiempos que corren en el que el terrorismo pone a menudo en jaque la seguridad ciudadana en el país galo.
En cualquier caso, Le Pen se ha alzado como la segunda fuerza más votada en las elecciones generales de 2017, por lo que pasa a la segunda vuelta -junto a Macron- donde se dirimirá finalmente quien se convierte en representante del pueblo francés.
Otro claro ejemplo más de que los populismos están de moda en Europa. A pesar de pertenecer a una formación cercana a la extrema derecha, Le Pen ha defendido durante la campaña los derechos de los trabajadores. Y es que, como buena representante del populismo, sabe que tiene que tocar los temas que más afectan a los ciudadanos franceses.
Geert Wilders, en Holanda

Estuvo a punto de vencer en las últimas elecciones generales celebradas en Holanda. Se lanzó como candidato del Partido Por la Libertad , con un Holanda debe ser nuestra como lema de campaña. Un mensaje claro y conciso que recuerda al de Donald Trump.
Como buen representante del populismo, su programa se ha centrado en atacar la inmigración descontrolada -sobre todo si se trata del Islam-. Todo ello, unido a un discurso antieuropeista, ya que considera que la Unión ha sido culpable de alguno de los males de los Países Bajos, ante la falta de soberanía nacional.
El Brexit de Reino Unido

La salida de Reino Unido de la Unión Europea nace como respuesta a los últimos acontecimientos mundiales. Y es que, cuando las cosas van mal, mucha gente quiere bajarse del barco. Simplemente, ya no interesa. Y esto es exactamente lo que ha ocurrido con esta especie de transatlántico político y económico conocido como Unión Europea.
Se va uno de los socios fundamentales. Hay que reconocerlo, se marcha todo un líder, por lo que la pérdida es doble. Por su parte, los partidarios del Sí, en el referéndum, buscan que la nación vuelva a recuperar parte de su potestad en temas tan determinantes como la inmigración o el control de las relaciones comerciales. Como buen populismo -se echa la culpa a la Unión, y algo de razón pueden tener, de la situación actual-.
De todos modos, el territorio formado por las Islas Británicas ha sido el primero en tomar la puerta de salida, pero puede que no sea el único. En el resto de países continentales surgen varios movimientos antieruopeistas, que opinan que sus naciones deben volver a recuperar la soberanía nacional.
El ultranacionalista, Norbert Hofer, en Austria

Del mismo modo que le ocurrió a Wilders en Holanda, Hofer se quedó a las puertas de convertirse en el presidente de la nación centroeuropea. Dos casos en los que finalmente venció la cordura entre los votantes, pero que -de igual modo- no evita pensar que estas ideas han calado en buena parte de la población.
Su pensamiento se asemeja al del resto de partidos de este corte. Preocupación por la masiva entrada de inmigrantes; sobre todo los que provienen de países islamistas y un carácter claramente escéptico frente al buen funcionamiento de la Unión Europea.
El populismo nacionalista

El populismo ha mutado y tomado otra forma en nuestro país, que viene a poner palos en las ruedas del avance de España. Y no es que no existiera ya cierta crisis con los nacionalismos e independentismos periféricos, pero lo que sí es cierto es que los últimos acontecimientos han venido a ahondar en el problema y agravarlo de manera considerable.
Tampoco se trata de una cuestión meramente patria. Es decir, nuestro país no es el único que cuenta con regiones que quieren separarse del resto del territorio; pero sí se podría considerar que es la región del mundo menos cohesionada en este sentido. Al menos en nuestros días.
No hay comunidad -sí las hay, pero son pocas- que no cuente al menos con un movimiento independentista, nacionalista o lo mínimo regionalista que intente encumbrar las diferencias con el resto de los ciudadanos que conforman el estado.
La Liga Norte en Italia
Existe un partido, con una trayectoria bastante dilatada, en Italia que asienta su discurso en el ámbito populista. Se trata, ni más ni menos de la Liga Norte. En este caso, se trata de una formación que fue fundada en 1991 por Umberto Bossi como una federación de varios partidos del norte y centro de Italia, la mayoría de los cuales surgieron y ampliaron su electorado durante la década de los años 80.
Este partido ha ido defendiendo a lo largo de los años distintas soluciones para la administración territorial de Italia, pero llama la atención que llegara a defender la independencia del norte del país frente al sur, al que consideraban mucoh más atrasado.
También se muestran escépticos ante el rumbo que está tomando la Unión Europea, por lo que apuestan por que el país recupere parte de la soberanía perdida a manos de las instituciones comunitarias. En su haber y trayectoria política destaca su apoyo a Silvio Berluscconi.
En la imagen superior se puede observar como varios de los miembros del partido acudieron al Parlamento Italiano con una camiseta de apoyo a la causa independentista catalana.
Otros ejemplos: Dinamarca, Finlandia…

En cualquier caso, como ya hemos visto, el virus del populismo ya se ha extendido por buena parte del territorio europeo. No es que estas formaciones sean nuevas, sino que a día de hoy han tomado una especial relevancia.
A los problemas en Francia, Holanda y Austria se suman formaciones en Finlandia, Suecia, Eslovaquia, Hungría, Dinamarca e incluso Alemania o Suiza; como se puede observar en la imagen superior.
Bonus Track: El fracaso de Syriza en Grecia
Como en el caso español, Grecia vivió el auge de un gran partido de izquierdas, aunque de corte de masas, o populista. En este caso, Alexis Tsipras llegó a encumbrarse hasta el poder de su país. De hecho, se puede considerar el primer movimiento de este tipo que llegó a triunfar de manera clara entre los países comunitarios.
Como en el resto de los ejemplos, esta formación promovía un desapego hacia las instituciones europea, del mismo modo que lo sentía hacia el Banco Central Europeo o el Fondo Monetario Internacional. Cabe recordar en este punto, que el país heleno vivía -en la que sigue inmerso hoy en día- una importante crisis económica, teniendo que hacer frente al pago del rescate otorgado.
Pero no es la única formación de carácter populista que ha surgido en los últimos años en Grecia. En el otro lado del ring, en las antípodas ideológicas de la primera, se encuentra Amanecer Dorado, que también ha contado con bastante apoyo popular en las últimas elecciones. Estos últimos cuentan con un ideario de extrema derecha, que muchos han llegado a considerar neonazi.

Esperanza Aguirre. La presidenta. El libro de Virginia Drake nos dejaba la mayor exclusiva que ha dado jamás la lideresa: no llegaba a fin de mes. En concreto, revelaba que eso de no tener pagas extras «me tiene mártir; las he tenido toda mi vida y las echo de menos en Navidad y en verano. No es que haga números a final de mes, ¡es que muchas veces no llego!», decía en esas páginas.
José María Aznar nombró en 1996 a Esperanza Aguirre como ministra de Educación y cultura. Sin embargo, su in cultura se hizo famosa en todo el país. En una entrevista en radio llegó a reconocer que no sabía quién era Santiago Segura; pero sin duda, el fallo más garrafal, fue el famoso «no conozco a Sara Mago»; eso es, Sara Mago en lugar del escritor Saramago. Dio la vuelta al país, y quedó grabado a sangre y fuego. Sin embargo, era un bulo que corría.
Vivir para oír. Aguirre sostuvo que «Franco era un poco socialista». Unas palabras pronunciadas durante un debate televisivo, en el que de´cita que las políticas aplicadas por el dictara eran socialista.
No es que a Esperanza Aguirre le haya dado por el pol dance. Es que la liderasa no dudaba en envolverse -literalmente- en la bandera de la Comunidad el 2 de mayo. De esta guisa se paseaba en los días grandes de la región. De hecho, no dudó en utilizar el vestido en más de una ocasión para, por ejemplo, acudir a la entrega de algunos
El 2016 también dejaba una aportación de Esperanza Aguirre. Con motivo del primer corte de tráfico por elevada contaminación en Madrid, la pepera llamaba a la radio para asegurar que estaba encerrada en casa. «Me quería ir de vacaciones y no puedo» decía, porque su coche no coincidía con la matrícula que podía circular.

















Eliminada, por tanto, la partida más habitual a la que se le achacan las necesidades a Wikipedia, ¿en qué se gasta la pasta? La respuesta es sencilla: en personal. Es su principal fuente de gasto. Da empleo a 272 personas, y necesita algo más de 31 millones de euros para pagar las nóminas, seguros, etc. Una cifra, por cierto, que se incrementó en un un 19% en 2016 respecto al año anterior. Algo que, por cierto, ha hecho suscitar las iras de algunos wikipedistas de toda la vida, que critican el rápido incremento de esta partida en los últimos años.






Tal vez, Luis XIV sea el monarca más reconocible de toda la historia de Francia. Más conocido como el Rey Sol, por el poder acumulado en sus manos, llegó al poder con tan solo cinco años de edad.
Lo que más llama la atención de la carrera en el trono de Juan II de Liechestein es que nunca se casó, por lo que no contaba con herederos legales para suceder su mandato. Al morir, fue su hermano quien ocupó su lugar.


Como hemos visto, la reina Isabel acaba de cumplir 91 años y más de 65 sentada en el trono, pero no es la única representante británica de la lista. Le sigue -y de hecho, la acaba de superar- uno de los nombres más reconocidos entre las monarquias europeas de la historia: la reina Victoria.
La lista cuenta con un representante español: Jaume I de Aragón, uno de los reyes más conocidos de la época de la reconquista peninsular. Nació en Montpellier y gobernó en Aragón, Valencia, Mallorca y Cataluña -a través del título de Conde de Barcelona-. Murió en el municipio valenciano de Alzira en 1276, año hasta el que duró su mandato.
En el lado opuesto, y aunque sorprenda, nos encontramos con que existen monarcas que no han llegado a durar más de un día en el trono. Entre ellos destaca el caso de Luis XIX en Francia, quien accedió al poder para abdicar en favor de Carlos X a los 20 minutos de mandato; o el de Luis Filipe de Portuga, que tan solo duró unos minutos más que su padre con vida, tras el regicidio que se produjo en 1909 en tierras de nuestros vecinos lusos.


Esta noticia no es mala; de hecho, es razonablemente buena, si no fuera porque muchos de los empleos que han aflorado por cuasi-eliminación de las cotizaciones a la Seguridad Social, o por ayudas directas a la contratación, suponen una merma de ingresos, y precisamente nuestro sistema de pensiones no está para muchas alegrías. Pero, seamos justos, la noticia es buena, sobre todo porque una vez aflorados los puestos, no es fácil que vuelvan a ennegrecerse.
El crecimiento del PIB español en los últimos dos años se explica sobre todo porque han disminuido tan notablemente los costes laborales que hasta podemos competir por precio con nuestros homónimos europeos, aparte de por el boom del turismo, la bajada de los precios del petróleo o el encarecimiento del dólar que nos permite exportar más barato. Y ninguna de estas cosas es debida a la gestión del




















De todo ello





El premio final, el que de verdad importa, es de 300.000 euros. Una cifra nada desdeñable para los concursantes y aventureros que se deciden a a acudir a la edición y se convierten en el favorito final del público. En la variante para famosos, el ganador se embolsa una cantidad final de 100.000 euros.
En España, contamos con unos galardones similares: los premios Princesa de Asturias, que se han convertido también en todo un referente a nivel mundial -a pesar de su no tan extensa existencia-. En ellos, se valoran ocho categorías; entre las que se encuentran las siguientes: Artes, Letras, Ciencias Sociales,





