Irán: la espada de Damocles sobre Neste Oil

Neste se beneficia de la subida del refino, debido a que las materias primas que utiliza no dependen del crudo. Un conflicto de corta duración podría repercutir negativamente a Neste.

Irán es el gran catalizador alcista para Neste. Esta es la principal tesis del último informe de RBC que apunta a que la situación de Oriente Próximo beneficia a la compañía noruega por los altos márgenes de refino propiciados por el bloqueo del estrecho de Ormuz y el daño a infraestructuras críticas en el Golfo Pérsico. 

Neste en este contexto emerge como una empresa con un potencial alcista debido a que utiliza aceite y grasas animales para el desarrollo de productos refinados, y no crudo como el resto de petroleras. No obstante, el gran riesgo para esta tesis sería en que el conflicto concluyera abruptamente cortando su potencial crecimiento en el medio y largo plazo. Por ello, los analistas recomiendan Sobre ponderar con un precio objetivo de 35 euros la acción. 

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Neste: Irán como un potencial inadvertido

En este sentido, RBC considera que el mercado no está percibiendo el potencial de crecimiento de Neste bajo esta coyuntura de incertidumbre en torno a todos los productos que tienen como base el crudo. Los analistas del banco canadiense recuerdan que el conflicto de Irán está afectando a las refinerías de Oriente Próximo, concretamente a la producción de 2,5 millones de barriles diarios. Una situación que se traduce en la reducción de inventarios de productos refinados como el diésel, que da pie a que los márgenes de refino se disparen; circunstancia que podría notarse meses después del final de la guerra de Irán. 

Bajo este contexto, el precio del diésel en Europa se ha llegado a duplicar desde el inicio de las hostilidades, mientras que los costes de materias primas utilizadas por Neste (como aceites usados o grasas animales) han subido entre un 10% y un 15%. Por lo que, pese a no depender del crudo en su negocio, el banco señala que su acción no refleja estos valores clave que diferencian a Neste frente a otras petroleras. 

Neste podría tener un 2026 más rentable debido a las tensiones generadas por Irán

En este sentido, los analistas estiman que el beneficio por acción pasará de 0,69 euros en 2025 a 1,97 euros en 2026, lo que supone un crecimiento cercano al 185%, antes de estabilizarse en niveles de 1,76 y 1,95 euros en 2027 y 2028, respectivamente. En paralelo, el EBITDA del grupo se dispararía hasta los 3.012 millones de euros en 2026, frente a los 1.683 millones de 2025, lo que implica un incremento del 79% interanual. 

Neste podría tener un 2026 más rentable debido a las tensiones generadas por Irán
Refineria de Neste en Porvoo (Finlandia). Fuente: Neste

Por divisiones, el negocio de productos renovables multiplicaría su EBITDA hasta los 1.881 millones de euros en 2026, más del doble respecto a los 764 millones registrados el año anterior. A su vez, el negocio de refino tradicional también mostraría una fuerte recuperación, con un EBITDA previsto de 1.023 millones frente a los 808 millones de 2025. 

Además, la disrupción no solo afecta al crudo, sino también a toda la cadena de productos refinados. El precio del diésel en Europa se ha llegado a duplicar desde el inicio de las hostilidades, mientras que los costes de materias primas utilizadas por Neste (como aceites usados o grasas animales) han subido entre un 10% y un 15%. Este diferencial refuerza los márgenes de la compañía, que se posiciona como beneficiaria neta del entorno actual. 

Las propias estimaciones del banco apuntan a una mejora sustancial de los márgenes. En el segmento de renovables, el margen de ventas comparable pasaría de 408 dólares por tonelada en 2025 a 715 dólares en 2026, mientras que en el negocio de refino el margen se situaría en torno a 19,5 dólares por barril, muy por encima de los niveles previos. 

¿El conflicto de Irán podría acelerar la adopción de los coches eléctricos?
Bandera de Irán con petróleo. Fuente: Merca2

Otro elemento diferencial clave es su limitada exposición geográfica al conflicto. A diferencia de otras petroleras, Neste no depende de Oriente Próximo como fuente principal de suministro, lo que reduce el riesgo de interrupciones. Su acceso a una red global diversificada de materias primas y su capacidad de pretratamiento permiten amortiguar tensiones en la cadena de suministro. 

Con todo, RBC advierte de que el principal interrogante sigue siendo la duración del conflicto. Un final repentino provocaría previsiblemente una corrección inicial en la cotización. Sin embargo, incluso en ese escenario, la entidad defiende que los efectos acumulados (menores inventarios, daños en infraestructuras y retrasos en la recuperación de capacidad de refino) podrían sostener el ciclo alcista de márgenes durante más tiempo del previsto. 

En paralelo, los analistas también señalan riesgos adicionales, como un posible endurecimiento fiscal sobre las energéticas en Europa o la incertidumbre regulatoria en torno a los biocombustibles. No obstante, consideran que es poco probable un retroceso significativo en los objetivos climáticos, lo que mantendría el respaldo estructural al negocio de combustibles renovables. 

En definitiva, el informe concluye que Neste representa una de las formas más directas de capitalizar el actual shock energético global. Un escenario en el que la guerra en Irán actúa no solo como catalizador inmediato, sino como detonante de una dinámica de mercado que podría extenderse más allá del propio conflicto. Aún así el informe advierte que de darse un parón en seco de este conflicto Neste podría experimentar las consecuencias en su corto plazo.


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