En el contexto de una situación donde los sentimientos en ‘La Promesa’, las aspiraciones, las emociones cruzadas y las tiranteces personales, aquellas se entrelazan como los hilos de un tapiz, los personajes protagonistas de esta historia deben tomar decisiones vinculadas con el futuro; así es como cada uno de los movimientos que hacen arrastrar unas consecuencias que van mucho más allá de lo personal y que va tendiendo conexiones a lo colectivo. De este modo, lo que comienza como un acto de elección acaba convirtiéndose en las consecuencias naturales de unas alianzas que se rompen, de unos amores que se limitan a lo imposible, de unas dificultades que se hacen evidentes.
CUANDO EL FUTURO SE REDEFINE EN LA PROMESA

Manuel se presenta como el gran catalizador de la historia porque su renuncia no es un simple hecho profesional, sino que es una declaración de independencia de un mundo con el que se envió a limitada. Decidiendo fundar su empresa, sorprende a Leocadia, pero también se pone en un aprieto a todos aquellos que no lo veían como un hombre predecible, pues su decisión abre un camino incierto, pero lleno de promesas y consagra que hay momentos en que el riesgo es el único horizonte posible.
Por su parte en ‘La Promesa’, el camino que sigue Curro es bastante más abrupto; la búsqueda de Ángela se ha convertido en un laberinto lleno de fracasos, desengaños y desesperanzas. Cada vez que no logra conseguirlo, consigue profundizar la distancia que ya le separaba de su deseo y de la realidad, aumentando su desconfianza por el capitán. Lo que otros podrían considerar desengaños, para él son heridas que no cicatrizan y que le recuerdan que no todo esfuerzo tiene su recompensa.
Al mismo tiempo, Vera y Lope son protagonistas de la antítesis de su reconciliación; aunque vuelvan de nuevo a encontrarse en los terrenos del amor, su ilusión familiar representa con su muro invisible la separación. Para Lope, la unión debería ser la reconfortante, el refugio.
SECRETOS Y EMOCIONES DESBORDADAS

Los secretos se encuentran en el centro de la narración, y al emerger, son capaces de cambiar las relaciones de manera radical; Candela, mediante un acto de valor, cuenta a Toño verdades del pasado que pueden ser la solución al problema de su relación con Simona; La revelación no solo es un momento de posible reconciliación entre los personajes, sino que prueba el hecho de que el silencio termina deteriorando la relación más íntima y sólida.
Lo que recibe Toño no es información en ‘La Promesa’, sino la oportunidad de mirarse, de mirar su momento a la luz de otras afirmaciones. En cambio, María Fernández se quiebra frente a un amor imposible, una pasión por Samuel que no puede sostener producirá su colapso. Tras una noche de fiesta, su colapso es cuestión de tiempo, como si, de inmediato, el dolor acumulado surgiera por la grieta que lo liberara.
Su caída no es un colapso personal, sino un ejemplo de que los sentimientos, cuando son no correspondidos, terminan socavando la esencia misma de quien los sufre; estos contrastes cobran forma cuando Catalina aparece en la escena; apoyada por sus trabajadores se permite humillar al barón de Valladares de una forma tan firme que permanecerá a en su memoria.
LAS SOMBRAS QUE DEFINEN EL PRESENTE

El contexto de la historia presenta a Leocadia como un personaje desolado por el sufrimiento. Al aceptar el chantaje del capitán Lorenzo su libertad desaparece, su vulnerabilidad aparece como nunca antes. Lo que podría estar definido como un acto de cálculo; es el peso de la inagotable situación de la cual está siendo víctima de modo especial.
Su historia muestra el modo en que la desesperanza puede llegar a ser la cadena más fuerte que puede doblarse incluso a las personas más firmes. El capitán, por otro lado, compone el latido de la tensión a partir de una dura acusación que transformará por completa la visión de la señora de Figueroa de los acontecimientos de la noche en que murió Jana; al revivir los recuerdos de esta noche se enfrenta con una verdad escondida en su memoria. Este regreso al pasado no es simplemente un recuerdo, sino una reclamación de la culpabilidad, del deber y del dolor.
La muerte de Jana no es el recuerdo confuso de una experiencia del pasado, sino una herida que aún sigue extirpándose dolorosamente en el presente. El poder, en este último fragmento aparece en la raza de Santos con el beneplácito de Cristóbal.














































