El FMI mantiene el crecimiento de España en el 2,1% para 2026, el doble que la Eurozona

El diferencial con las grandes potencias europeas se amplía: mientras España se acelera, el eje franco-alemán apenas alcanza el 0,8%. La demanda interna y los fondos europeos sostienen la brecha.

España va a crecer un 2,1% este año, según la última revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicada este jueves. La cifra duplica la previsión media de la eurozona, que apenas rozará el 0,9%, y vuelve a situar a la economía española como la locomotora del bloque entre los grandes países. El diferencial se abre con fuerza: mientras que Francia y Alemania quedan por debajo del 1%, España mantiene un ritmo que casi triplica al italiano.

El sur tira del carro mientras el eje franco-alemán se frena

La actualización del World Economic Outlook del FMI revela un mapa europeo a dos velocidades. La eurozona, en conjunto, crecerá un 0,9% en 2026 —cuatro décimas menos de lo que estimaba el organismo en abril—, lastrada por la debilidad industrial y la incertidumbre geopolítica. Alemania se mantiene en el 0,5%, Francia apenas alcanza el 0,7% e Italia sigue con su 0,5% endémico. Frente a este estancamiento, España y otros países del sur —Grecia, Portugal, Chipre— superan el 2%.

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A escala global, el crecimiento se sitúa en el 3%, una cifra que resiste pese a los conflictos activos. El propio informe destaca que la inteligencia artificial está amortiguando los choques de oferta derivados de los conflictos armados y la fragmentación comercial, lo que permite a economías como la española mantener un colchón de actividad sin sobrecalentamiento inflacionista significativo.

Consumo interno, turismo récord y fondos Next Generation apuntalan la resistencia

El FMI atribuye la resiliencia española a tres motores sincronizados. El primero es un mercado laboral que sigue creando empleo —se estima que la ocupación crecerá por encima del 2% en 2026— y que alimenta un consumo privado robusto. El segundo es el turismo, que en las dos últimas temporadas ha batido todos los registros y que este verano se espera similar. El tercero es la ejecución de los fondos Next Generation, cuyo impacto en la inversión pública empieza a ser tangible en la construcción y la digitalización.

Con esos mimbres, España logra un diferencial de crecimiento de 1,2 puntos porcentuales respecto a la media de los Veinte. Eso sí, el organismo advierte de que la deuda pública sigue siendo una losa, y que cualquier endurecimiento adicional de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo podría frenar la inversión privada y encarecer la financiación empresarial.

España crece al doble de velocidad que la eurozona porque tiene los motores del consumo y el turismo encendidos a pleno rendimiento. La pregunta es cuánto combustible le queda en el depósito.

Análisis: la deuda y la dependencia del turismo, los límites del milagro español

El cuadro es favorable en el corto plazo, pero conviene no descuidar los flancos. La economía española ha ganado cuota en el comercio exterior de servicios, pero mantiene un déficit comercial histórico en bienes que la hace dependiente de importaciones energéticas y tecnológicas. Si el precio del gas vuelve a tensionarse —algo posible si la guerra en Oriente Medio escala—, el diferencial de inflación con la eurozona podría reabrirse y erosionar la competitividad.

La deuda pública sigue en el entorno del 107% del PIB, una cifra que, aunque en descenso, limita la capacidad de reacción fiscal si viene otra recesión. A esto se añade un riesgo de concentración: casi todo el crecimiento de la última década procede del sector servicios, mientras la industria retrocede. La pregunta no es si España puede crecer al 2,1% en 2026 —puede—, sino si ese modelo aguanta cuando los fondos europeos empiecen a menguar y la normalización turística toque techo.

La apuesta oficial pasa por acelerar las reformas estructurales pendientes: mejora de la productividad, incentivos a la inversión privada en I+D y un mercado de la vivienda que no disuada la movilidad laboral. Sin ellas, el milagro español podría durar tanto como el próximo shock externo. El FMI, en cualquier caso, mantiene la confianza. El crecimiento del 2,1% es el más alto entre los países del euro con un PIB superior al 1% del bloque, y el consenso de los analistas del Banco de España apunta en la misma dirección. El reto, como siempre, es el largo plazo.


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