¿Sabías que unos ocho millones de españoles toman más Ibuprofeno al día del que está realmente aconsejado? Exceden 1.200 miligramos diarios. Nos duele la cabeza y nos tomamos una pastilla. Y así con cualquier tipo de dolor. En muchas ocasiones, lo tenemos en nuestra casa sin receta (hasta hace poco, porque ahora ya sí es necesaria), por lo que no parece haber problema.
Sin embargo, la cosa va más allá. Abusar de este tipo de analgésicos puede causar justo el efecto contrario al que buscamos, por lo que puede que no nos merezca demasiado la pena.
Aunque parezca lo contrario e inofensivo, el Ibuprofeno es uno de estos medicamentos que más problemas presenta debido a lo versátil que es. Descubre todos esos problemas que este medicamento puede generar sin que te enteres cuando no lo tomas de forma adecuada.
Problemas gástricos, efectos secundarios principales del Ibuprofeno

Uno de los problemas que más se presentan cuando tomamos demasiada cantidad de Ibuprofeno son los problemas gástricos. Estos pueden darse en forma de diarreas, náuseas y vómitos en su forma más común.
Sin embargo, también pueden convertirse en preocupantes en forma de úlceras gástricas o duodenales. De hecho, todos estos se dan con tanta frecuencia que ya se han convertido en las principales complicaciones que puede dar este tipo de medicamento.
El médico siempre recomienda emplear un protector gástrico antes de tomar un Ibuprofeno, sobre todo a aquellos pacientes que, por necesidad, deben tomarlo de forma diaria. En dosis demasiado altas, también pueden provocar otro tipo de problemas relacionados con el sistema nervioso, como cefaleas. Es decir, puede que causen justo el efecto contrario para que el lo empleamos.
Interacción con otros medicamentos

Tenemos una clara tendencia a confundir y mezclar Paracetamol con Ibuprofeno. El problema reside en que este último es antiinflamatorio, por lo que el primero es mucho más recomendable a la hora de tratar dolores leves de cabeza, dolores menstruales suaves o aquellas molestias relacionadas con los resfriados.
Tomar este antiinfflamatorio sin ningún tipo de control médico puede ocasiones que interaccione con otros medicamentos. Antes de tomarlo, los pacientes que estén ingiriendo algún tratamiento como el Sintrom, antidepresivos o corticoides, entre otros, deben consultar con un facultativo para que este les concrete la dosis que considere de acuerdo a su salud y necesidades.
También hay que tener cuidado a la hora de mezclar los analgésicos. Hay que saber que mezclarlo con ácido acetilsalicílico, componente de la Aspirina, puede llegar a ser incluso peligroso. Aquellos que usan este último con el fin de prevenir enfermedades cardiovasculares debido a sus efectos anticoagulantes pueden ver cómo el Ibuprofeno limita los efectos.
Respetar siempre la dosis

Aunque todos aquellos analgésicos que podemos conseguir sin receta en la farmacia podemos utilizarlos para cualquier dolor leve o moderado de cabeza o menstrual, debemos respetar siempre la dosis. Esta viene perfectamente indicada en el prospecto que encontramos en el interior de la caja. No existe ningún riego siempre que esto se tenga en cuenta.
Sin embargo, el problema reside en que son muchos los que no siguen al pie de la letra las pautas indicadas por el fabricante. Uno de los problemas principales relativos al Ibuprofeno es que, para un dolor leve, sea de lo que sea, deberíamos tomar el de 400 mg. Sin embargo, mucha gente tiene tan solo el de 600 mg en casa, por lo que es el que se toma.
La realidad es que, aunque es más fuerte, hace el mismo efecto. Para parar estas prácticas, se ha decidido que para conseguir el de 600 mg en la farmacia haya que presentar receta médica, cosa que no ocurre con el de 400 mg.
No ingerir más de diez pastillas de Ibuprofeno al mes

Otra de las recomendaciones más insistentes es que no se consuman demasiadas unidades de este medicamento al mes. Muchas son las personas que sufren de dolor de cabeza debido, en parte, a una excesiva ingesta de este tipo de analgésicos. Es decir, consiguen justo el efecto contrario que buscan.
Es un hecho y una advertencia que aquellos que los toman 15 días al mes sufren más riesgo de que, en lugar de aliviar su dolor de cabeza, agraven las cefaleas y tengan que optar por terminar yendo al médico.
Por ello, tenemos que tener claro que lo mejor es no ingerirlo más de 10 veces al mes y siempre elegir el de 400 mg, que es el máximo permitido por ley a pesar de que en la práctica esta no se respete demasiado.
Riesgos para la salud

Ingerir dosis altas de este tipo de medicamento puede aumentar el riesgo de sufrir ataques cardíacos y demás problemas relacionados de forma directa con el corazón. Existe un riesgo mayor de sufrir infartos, así como posibilidades de sangrado para los que mezclan Ibuprofeno con otros anticoagulantes.
Dejando de lado el corazón, también si mezclamos el medicamento con otros como el meloxicam, naproxeno, ketorolac, etc. existe un mayor riesgo de sufrir un ictus esquémico. Además, se advierte que las mujeres embarazadas deben evitarlo, al menos durante el primer o segundo trimestre de gestación. También aquellos que sufren problemas de hígado, riñones o úlceras.
En caso de sufrir infección por estreptococos, esta se puede agravar si tomamos altas dosis de este fármaco. Por ello, y una vez demostrado tras varios estudios, se recomienda cambiarlo por otro o disminuir las dosis.











































