Paul Tudor Jones: Bitcoin bate al oro como escudo antiinflación

El gestor de Tudor Investment Corporation sostiene que el activo digital combina escasez y portabilidad mejor que el metal precioso. Su mensaje llega justo cuando avisa de que la bolsa estadounidense está sobrevalorada y la inflación sigue lejos del objetivo de los bancos central

El multimillonario Paul Tudor Jones ha vuelto a poner el dedo en la llaga del debate clásico entre los inversores: ¿qué protege mejor el dinero cuando la inflación amenaza? Su respuesta esta semana ha sido contundente. Bitcoin ha desbancado al oro como mejor refugio frente a la pérdida de poder adquisitivo, según declaró el gestor en una entrevista recogida por CoinDesk.

Jones, fundador de Tudor Investment Corporation y una de las voces más respetadas de Wall Street desde los años ochenta, no es un recién llegado al mundo cripto. Lleva defendiendo a Bitcoin como activo refugio desde 2020, cuando lo comparó con apostar por las primeras tecnológicas. Lo nuevo es el matiz: ahora considera que el activo digital ha superado al metal precioso en esa función. Y lo dice mientras avisa de que la bolsa estadounidense está, a su juicio, claramente sobrevalorada.

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Qué ha dicho exactamente Paul Tudor Jones

En sus declaraciones, Jones sostiene que bitcoin se ha consolidado como la mejor cobertura frente a la inflación disponible para el inversor actual. La cobertura, en este contexto, es el activo que se compra precisamente para que su precio suba cuando el dinero pierde valor, compensando esa pérdida en el resto de la cartera. Durante décadas, ese papel lo ha jugado el oro.

El gestor argumenta que bitcoin combina dos características que el oro ofrece solo en parte: oferta fija y portabilidad digital. Solo van a existir 21 millones de bitcoins, una cifra escrita en el código del protocolo y que nadie puede modificar de manera arbitraria, mientras que el oro sigue extrayéndose cada año. A eso suma un detalle nada menor para inversores institucionales: mover mil millones de dólares en bitcoin entre dos cuentas tarda minutos, mover esa misma cantidad en lingotes requiere camiones, seguros y semanas.

Jones también lanzó un aviso sobre la renta variable. Considera que las valoraciones actuales de la bolsa estadounidense reflejan un optimismo difícil de sostener si la Reserva Federal mantiene los tipos altos más tiempo del esperado. En ese escenario, los activos escasos —bitcoin y oro— tendrían más recorrido que las acciones tecnológicas que han liderado los índices.

Por qué importa esta lectura para el inversor medio

El mensaje de Jones llega en un momento en el que muchos ahorradores se preguntan dónde refugiar su dinero. La inflación en la zona euro y en Estados Unidos sigue por encima del objetivo del 2% que persiguen los bancos centrales, y los depósitos bancarios apenas compensan esa erosión. Para alguien sin formación financiera avanzada, oír a un gestor histórico decir que bitcoin protege mejor que el oro es una señal que pesa.

Conviene, eso sí, ponerlo en perspectiva. Bitcoin se mueve mucho más que el oro. En los últimos cinco años ha tenido caídas superiores al 50% y subidas igual de bruscas. Quien lo compra como cobertura tiene que aceptar esa volatilidad sin venderlo en el peor momento. El oro, por comparación, baja y sube, pero rara vez se desploma un 30% en un trimestre. Dicho de otro modo: que un activo proteja a largo plazo no significa que sea cómodo de tener a corto.

paul tudor jones bitcoin

Por contexto, el oro acumulaba en abril una subida superior al 25% en lo que va de año, impulsado por las compras de bancos centrales asiáticos y por las tensiones geopolíticas. Bitcoin ha tenido un comportamiento similar, aunque con vaivenes mayores. La tesis de Jones es que esa correlación va a romperse a favor del activo digital conforme entren más fondos institucionales por la vía de los ETFs al contado (los fondos cotizados que replican el precio de bitcoin y que están autorizados desde 2024 en Estados Unidos).

El precedente de 2020 y los riesgos que Jones no menciona

La última vez que Jones hizo una declaración tan rotunda sobre bitcoin fue en mayo de 2020. Entonces lo comparó con la apuesta por las acciones tecnológicas en los noventa y reveló que su fondo había tomado posiciones. Bitcoin cotizaba en torno a los 9.000 dólares. Cinco años después, el activo se mueve en niveles muy superiores y el gestor ha sido uno de los grandes beneficiados de aquella tesis.

Ese precedente le da credibilidad, pero también obliga a leer sus palabras con cuidado. Jones es inversor, no analista neutral: si declara que bitcoin va a comportarse mejor que el oro, está hablando, casi con seguridad, de un activo que ya tiene en cartera. No es manipulación, es la dinámica habitual de Wall Street, donde los grandes nombres mueven precios con sus opiniones.

Quedan, además, asuntos que el gestor pasa de puntillas. La regulación cripto en Estados Unidos sigue siendo terreno movedizo pese a los avances de los últimos años, y en Europa el reglamento MiCA supervisado por ESMA obliga a las plataformas a cumplir requisitos que pueden encarecer el acceso al pequeño inversor. Está también la dependencia de un puñado de grandes custodios y emisores de ETFs: si BlackRock o Fidelity tuvieran problemas operativos, el efecto sobre el precio sería inmediato. Y existe el riesgo de fatiga narrativa, esa palabra que en el sector describe el momento en que una historia tantas veces repetida deja de mover capital nuevo.

La cita de Jones llega también en un calendario interesante. La próxima reunión de la Reserva Federal y los datos de inflación que se conocerán en mayo serán pruebas reales para su tesis. Si los precios suben más de lo previsto y bitcoin reacciona con fuerza al alza mientras la bolsa cede, el argumento ganará peso. Si ocurre lo contrario, habrá que revisarlo. El propio gestor ha repetido en varias ocasiones que en mercados nada es definitivo, una humildad que sus seguidores agradecen y que conviene no perder de vista.


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