Aunque el mes de noviembre ha iniciado con temperaturas más altas de lo normal, el frío ya está haciendo acto de presencia, y cada vez son más los hogares que están comenzando a encender la calefacción. El problema es que los combustibles siguen teniendo unos precios excesivos, lo que obliga a los ciudadanos a tener que vigilar con mucho cuidado el uso que hacen de sus aparatos de calefacción. Una duda muy frecuente es si resulta más económico tener la calefacción puesta al mínimo durante todo el día, o bien encenderla solo en determinadas horas y volver a apagarla.
LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS

¿Qué dicen los especialistas? Las opiniones se inclinan más por la segunda opción, aunque teniendo en cuenta algunos aspectos como el tipo de uso que se le dé al inmueble, las personas que viven en él, el tipo de tecnología, el aislamiento, la orientación de la casa o la inercia térmica. Afinar los cálculos es importante para ahorrar todo lo posible en la factura de la luz, ya que cada grado que incrementan en el interior, supone un aumento del consumo del 7% en energía.
TENER EN CUENTA LOS HÁBITOS

Entonces, según esto, el uso que se haga de la vivienda va a determinar el consumo de calefacción. Si no vamos a estar en casa durante gran parte del día, lo más razonable es encender y apagar solo cuando convenga, por ejemplo, por la tarde noche. Por el contrario, si lo que queremos es mantener una temperatura constante durante todo el día, lo mejor es mantenerla encendida. Esto se puede hacer, por ejemplo, esos fines de semana de lluvia en los que vamos a estar casi todo el día en casa. Lo aconsejable es dejar la calefacción al ralentí a la temperatura más baja y usar ropa de abrigo y mantas para envolverse. Lo menos eficiente es poner la calefacción alta y estar en manga corta durante el invierno.
¿CALEFACCIÓN TODO EL DÍA AL MÍNIMO?

Comparando ambas opciones, los especialistas coinciden en que encender y apagar la calefacción en horas específicas es más barato que mantenerla a temperatura baja durante todo el día. Esto es así porque requiere más energía mantener la temperatura que arrancar de nuevo la caldera. Las calderas actuales son más eficientes en el arranque, porque están diseñadas para mantener el calor residual durante el tiempo en el que están apagadas. De esta forma, cuando se vuelve a encender, no parten de cero, porque el circuito no se ha enfriado por completo.
LA IMPORTANCIA DE LA INERCIA TÉRMICA

¿Cuándo conviene dejar la calefacción al ralentí? En ciertos casos, ya que tener en cuenta lo que se conoce como “inercia térmica”, es decir, la temperatura que absorben los materiales de la casa, principalmente los techos y las paredes. Según el tipo de materiales puede ser más recomendable evitar que se pierda ese calor acumulado. Los materiales de masa pesada, como el ladrillo, el cemento, la piedra o la cerámica, acumulan bastante calor y lo mantienen mucho tiempo, porque lo van perdiendo lentamente. Por el contrario, los materiales ligeros, como plástico, papel, o tejidos, se calientan y se enfrían muy rápido. Si se mantiene la inercia térmica, se pueden subir un par de grados sin consumir demasiada energía, pero si se pierde dicha inercia, recuperar la temperatura, costará más.
ESTILO DE VIDA Y NÚMERO DE HABITANTES

La situación cambia si comparamos una vivienda que cuenta con radiadores, que es un sistema de alta temperatura, habitada por cuatro personas que pasan gran parte del día fuera, que una casa donde vive una persona mayor sola. En el primer caso, lo ideal es encender y apagar la calefacción a demanda, y en el segundo, puede ser más interesante ir moviendo por la casa un calefactor con ruedas para tenerlo siempre cerca. Las actividades que se realizan en casa, también son determinantes. No es lo mismo un hogar donde una o dos personas pasan la tarde en el sofá, que una vivienda con una familia en la que cada uno se encuentra haciendo diferentes tareas.
CALEFACCIÓN SEGÚN EL TIPO DE AISLAMIENTO

Por lo tanto, no hay una fórmula exacta, cada cual debe adaptar el consumo de calefacción a su hogar y sus hábitos de vida. Lo que si es común en todos los casos es la importancia de que la vivienda cuente con un buen aislamiento térmico. Cuando una casa no está bien aislada, no solo se pierde energía, sino que además no se consigue apenas mantener una buena temperatura, y el ambiente no termina de ser perfectamente confortable. El confort térmico ideal sería de 20ºC durante el día y unos 18ºC durante la noche. Una buena opción es programar el termostato para que no baje de 18ºC cuando no estamos en casa y subirlo un par de grados cuando estamos dentro. En los inmuebles con un peor aislamiento, lo mejor es poner la calefacción en cortos periodos de tiempo y después apagarla.























































