Theresa May
Luke MacGregor/Bloomberg

Cada vez se escuchan más voces apoyando una nueva votación sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea. De hecho, recientes encuestas muestran una mayoría por permanecer en vez de salir. Los representantes políticos empiezan a hacer piña y coinciden en que esta es la única solución. Para ello, es necesario que el Parlamento voten a favor de la enmienda de la oposición sobre el “plan B” de Theresa May, a sabiendas de que sólo es “el mismo perro pero con distinto collar”.

Los laboristas, con May a la cabeza, consideran que un nuevo referéndum “dañaría la cohesión social” y que sería una traición a lo votado en 2016 (el primer referéndum). Por otro lado, los favorables a una nueva votación, los Liberal Demócratas, principal oposición y los verdes, creen que esta es la mejor opción.

Este nuevo tablero de juego ha dividido a los “tories”, de hecho es sabido que al menos 70 parlamentarios están a favor de una nueva votación. Sobre todo después de que  la Primera Ministra sobreviviera a la moción de censura, evitando nuevas elecciones. De ahí que consideren un segundo referéndum una posibilidad de conservar el gobierno. En cualquier caso el partido se encuentra muy dividido entre los que consideran una nueva votación como lo “más correcto”, los que quieren seguir adelante con el actual Artículo 50, es decir, el Brexit que se negoció inicialmente y los más europeístas, que consideran que ni siquiera ha de contemplarse la idea de salir de Europa.

Al menos 70 parlamentarios están a favor de una nueva votación

Al otro lado del canal, estamos atentos al circo que se ha montado y desde las instituciones comentan que Theresa May ha perdido mucha fuerza y que sigue haciendo promesas sobre nuevas negociaciones y concesiones por parte de la UE, que desde este lado ya se han encargado de desmentir. Además se considera el segundo referéndum como “una pipa de la paz”, que permitiría actualizar la opinión real sobre el proceso para poner, al fin y al cabo, a cada uno en su sitio.

Si se diera el caso de un segundo referéndum, lo primero que habría que hacer es suspender el actual Artículo 50 y votar por un nuevo referéndum. Tras aprobar la legislación pertinente para su consecución habría que establecer la fecha y el resto de condicionantes para cumplir con los requerimientos. Y lo más importante, formular la pregunta del referéndum. Atendiendo a la experiencia pasada, todo este proceso nos llevaría prácticamente a mediados del 2019, con la dificultad de que en mayo hay nuevas elecciones al Parlamento Europeo y por entonces Reino Unido seguiría siendo miembro de la Unión.

Darío García, analista de XTB