Inflación Argentina abril 2026: cae al 2,6% y alcanza el mínimo de la era Milei

La inflación general baja ocho décimas y la subyacente se desploma al 2,3%. El análisis de Juan Ramón Rallo deja claro que la moderación de precios es estructural y no fruto de un espejismo estadístico.

Lo admito: cada vez que alguien me pregunta si el milagro argentino está en peligro, suelo responder con el dato mensual del IPC. Durante los últimos diez meses la respuesta era un suspiro. Pero el número de abril que desmenuza Juan Ramón Rallo en su último vídeo me ha obligado a cambiar el gesto. La inflación general se ha frenado en seco, y la caída de la subyacente anuncia algo más profundo que una simple tregua estadística.

El dato que rompió diez meses de inercia

En abril de 2026 la inflación mensual argentina marcó un 2,6%, frente al 3,4% de marzo. Son ocho décimas menos en apenas treinta días. Rallo subraya que este registro es, de hecho, el mínimo de toda la era Milei: incluso por debajo del 2,8% de abril de 2025. Para encontrar un dato mejor habría que remontarse a la gestión anterior, con niveles que hoy parecen de otro país (8,4% en abril de 2023, 8,8% en abril de 2024). De repente, aquella inercia alcista que parecía enquistada —diez meses consecutivos de aceleración desde mediados de 2025— se ha esfumado sin previo aviso.

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La inflación núcleo: la pista definitiva

Rallo concede especial importancia a la inflación núcleo, el indicador que excluye los componentes más volátiles. Esta medida pasó del 3,2% en marzo al 2,3% en abril, una caída de nueve décimas que no admite lecturas tibias. El economista lo explica con claridad: si el descenso solo se apoyara en precios erráticos, estaríamos ante un espejismo. Pero cuando la moderación afecta al núcleo duro, el mensaje es inequívoco. La desinflación argentina ya no es un baile de pocos productos, sino un repliegue generalizado y estructural que el dato de abril certifica sin rodeos.

Los críticos y la trampa de los diez meses

No faltará quien diga que un solo mes no hace verano. El propio Rallo recuerda que la inflación llevaba diez meses acelerando, y muchos analistas se aferraban a esa serie para proclamar el fracaso del programa económico. Pero el economista señala que precisamente esa longitud hace más rotundo el giro actual: romper una racha de diez meses al alza con una bajada tan brusca no es ruido, es un cambio de fase. Y añade que los críticos, mientras anticipaban el colapso, pasaban por alto que la primera mitad de 2025 ya había sido un éxito reconocido incluso por los escépticos.

Para dimensionar el cambio, basta comparar los abriles: 8,4% en 2023, 8,8% en 2024, 2,8% en 2025 y ahora 2,6% en 2026. La curva desciende de forma abrupta, y Rallo insiste en que el salto estructural no puede explicarse sin una política monetaria y fiscal coherente, algo que la administración Milei ha defendido a contracorriente.

La inflación núcleo cayó al 2,3% en abril, demostrando que la moderación de precios es generalizada y estructural, no fruto de algún precio volátil que se haya aplacado mientras el resto seguía subiendo.

— Juan Ramón Rallo

Un contexto que no perdona los errores

Conviene situar este dato en el tablero más amplio. Argentina arrastra una historia de crisis inflacionarias que la han dejado al borde del abismo. Desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, la promesa de domar el IPC ha sido su principal aval. Tras un primer año de recortes durísimos y una inflación que llegó a desplomarse, la aceleración que arrancó en el verano de 2025 encendió todas las alarmas. El repunte hasta el 3,4% de marzo pasado alimentó titulares sobre un rebrote. Pero abril ha devuelto la esperanza a quienes creen que el plan, aunque lento y doloroso, sigue vigente.

Rallo, desde su análisis, conecta este respiro con la disciplina monetaria que, según él, Milei ha mantenido pese a las presiones políticas. No es una cuestión de suerte: la evolución de la inflación núcleo es hija directa de la contracción del crédito y del tipo de cambio semi‑congelado que el Gobierno ha impuesto. Si el dato de mayo confirma la tendencia, estaremos ante la consolidación de un proceso que muchos daban por muerto.

Qué significa esto para el lector de nuestro medio

Detrás de cada décimal de inflación hay familias que respiran, créditos que se abaratan y un tejido productivo que puede planificar a medio plazo. Una inflación del 2,6% mensual sigue siendo altísima en términos internacionales, pero el descenso de la núcleo apunta a que el camino elegido —con todos sus costes— empieza a dar los frutos que el Gobierno prometió. Los próximos meses dirán si estamos ante un punto de inflexión real o ante un espejismo pasajero. Por lo pronto, la morfología del dato de abril, con una caída tan simétrica entre el índice general y la núcleo, invita al optimismo cauteloso.

No soy adivino, pero suscribo la lectura de Rallo: este dato no es un accidente. La moderación estructural de los precios es el tipo de noticia que cualquier economía emergente espera durante años, y la Argentina de Milei acaba de recibirla con todas las cautelas que exige su historial.

Seguiremos mirando de reojo el IPC de mayo. Si la inercia continúa, incluso los críticos más feroces tendrán que revisar sus argumentos. De momento, el vídeo de Juan Ramón Rallo ofrece la dosis justa de contexto y análisis para no perder de vista lo que está en juego.

Puedes ver el vídeo completo aquí:

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