La salida a bolsa de SpaceX entra en su recta final. La empresa de cohetes reutilizables de Elon Musk prevé presentar su solicitud de oferta pública de venta (OPV) a la SEC la próxima semana –el miércoles 20 de mayo– para debutar en el Nasdaq el 12 de junio, según ha adelantado Bloomberg a partir de fuentes cercanas al proceso. La operación valoraría la compañía en más de 200.000 millones de dólares, lo que la convierte en la OPV más esperada del año y en una de las mayores de la historia.
SpaceX, fundada en 2002, ha quemado etapas: del lanzamiento del primer cohete privado al espacio, al dominio de la reutilización con los Falcon 9 y Falcon Heavy, pasando por la red Starlink –con más de 4.000 satélites en órbita baja, según datos de la web corporativa– y las misiones tripuladas de la NASA. La compañía, que en 2025 facturó 9.000 millones de dólares, lleva años esquivando la pregunta de cuándo saldría a cotizar. Hoy, esa incógnita parece disiparse.
Una OPV de 200.000 millones que mira a los ojos del mercado
Para poner la cifra en contexto: una valoración de 200.000 millones de dólares supera a la de gigantes industriales como Ford (48.000 millones) y General Motors (55.000 millones) juntas, y coloca a SpaceX en la órbita de empresas tecnológicas como el fabricante de chips Broadcom. Aunque SpaceX no divulga sus cuentas, fuentes del mercado estiman que en 2025 alcanzó unos ingresos de 9.000 millones de dólares, con un EBITDA de 2.500 millones. Eso arroja un múltiplo de valoración sobre ingresos superior a 22 veces, una ratio elevada que el mercado justifica por la expectativa de crecimiento de Starlink y los contratos multimillonarios con la NASA y el Pentágono.
De hecho, Starlink es ya la red de internet satelital más grande del mundo y se perfila como el motor de los beneficios futuros. En 2025, este negocio generó casi la mitad de los ingresos de SpaceX, según analistas de Morgan Stanley –cuyas estimaciones han servido de referencia en las conversaciones previas a la OPV–. El resto provino de lanzamientos comerciales y servicios gubernamentales. La pregunta que sobrevuela el mercado es si esos ingresos pueden crecer lo suficiente para sostener una valoración tan exigente.
Las claves del calendario: Nasdaq, SEC y un debut en junio
La elección del Nasdaq no es casual. La bolsa electrónica, conocida por albergar a las grandes tecnológicas, ofrece a SpaceX un entorno de cotización afín a su perfil innovador. Según los planes, la presentación del borrador ante la SEC el 20 de mayo pondrá en marcha un proceso que culminará con el debut bursátil el 12 de junio, un día que ya está marcado en rojo en las agendas de los inversores.
Durante esas tres semanas, la compañía tendrá que responder a las preguntas del regulador, publicar su folleto definitivo y realizar una gira de presentación (roadshow) ante grandes fondos institucionales. Los inversores minoristas, sin embargo, tendrán que esperar hasta el mismo día de la salida a bolsa para participar a través de sus brókeres. Esa expectativa ya se percibe en en el mercado secundario de acciones de SpaceX que operan plataformas como Forge Global, donde los precios han subido un 15% en el último mes.

El cohete Falcon 9, la nave Starship y la cadencia de lanzamientos récord de 2026 refuerzan el relato de una compañía que parece imparable. Sin embargo, los riesgos regulatorios –desde la supervisión de la FAA hasta los conflictos geopolíticos que afectan a los contratos de defensa– no son menores.
Lo que el inversor debe sopesar antes de lanzarse a la OPV de SpaceX
He cubierto salidas a bolsa durante más de una década, y no recuerdo un ambiente tan polarizado. Por un lado, el carisma de Elon Musk y el historial de disrupción de SpaceX generan un magnetismo difícil de igualar. Por otro, la elevadísima valoración y la volatilidad intrínseca de una empresa que aún quema caja en proyectos como Starship obligan a poner los pies en el suelo. No es lo mismo invertir en una empresa consolidada que en una que cotizará en función, en gran medida, de promesas tecnológicas.
El principal factor de riesgo que veo es la concentración del poder de decisión en Musk, que controla una participación mayoritaria con voto ampliado. Aunque eso puede agilizar las decisiones, también expone a los accionistas minoritarios a los vaivenes estratégicos de un líder que ya dirige Tesla, xAI y otras empresas de forma simultánea. Además, la competencia en el negocio satelital es creciente: Amazon, con su proyecto Kuiper, y la china GalaxySpace están pisando el acelerador.
Con todo, la OPV de SpaceX era el último gran hito que faltaba para que los inversores particulares pudieran comprar una acción de la exploración espacial comercial. El verdadero test no será el primer día de cotización, sino si la empresa es capaz de mantener el ritmo de innovación y rentabilidad que justifique ese precio. La cita con la realidad llegará con los resultados del tercer trimestre, que debería publicar en noviembre de 2026.




