La presión sobre las petromonarquías del Golfo Pérsico alcanza un punto de inflexión. Según el análisis del canal DW Español, Emiratos Árabes Unidos ha decidido construir un nuevo oleoducto para sortear el bloqueo del estrecho de Ormuz, cerrado desde hace más de dos meses, y responder así a una crisis que está redefiniendo las rutas energéticas mundiales.
El proyecto —desvelado por el reino de Miratí, como se conoce a los emiratíes— duplicaría la capacidad de exportación por tubería del país. El príncipe heredero ya ha pedido a la petrolera estatal Adnoc que acelere las obras para que la infraestructura pueda estar operativa el próximo año. Esta maniobra se produce después de que Emiratos anunciara su salida de la OPEP, un movimiento que gana lógica cuando el acceso marítimo está comprometido.
El salto al golfo de Omán: la gran apuesta emiratí
El nuevo oleoducto conectaría los campos del interior con el golfo de Omán, evitando las aguas controladas por Irán. Con esta obra, Emiratos Árabes Unidos no solo busca blindar sus exportaciones, sino también reforzar su posición como hub energético alternativo en Oriente Medio. La urgencia es máxima: el Brent ya cotiza en 109 dólares por barril y los mercados descuentan una prima de riesgo geopolítico que no desaparecerá a corto plazo, apunta el corresponsal económico del canal, José David Navarro.
Arabia Saudí e Irak exprimen sus rutas de emergencia
No es la única alternativa en marcha. Arabia Saudí está bombeando a plena capacidad su oleoducto Este-Oeste, que lleva crudo hasta el mar Rojo y puede mover hasta 7 millones de barriles diarios. Por su parte, Irak ha disparado el transporte por carretera hacia Siria con camiones cisterna, un sistema que se ha extendido a fertilizantes, vehículos y productos de supermercado. “El transporte terrestre ha explotado”, explica Navarro desde la Bolsa de Frankfurt, “pero todas estas vías tienen límites físicos y económicos”.
Los expertos citados por DW Español recuerdan que ninguna alternativa puede compensar la pérdida del estrecho de Ormuz. “Es muy difícil transportar la misma cantidad que por barco, sobre todo por carretera, y además resulta mucho más costoso”, señala el corresponsal. Mientras tanto, los inversores vigilan cómo la obstrucción prolongada alimenta un cóctel inflacionista que ya sacude a las bolsas y a la deuda soberana.
Los expertos recuerdan que ninguna de estas alternativas puede compensar el cierre del estrecho, tanto por la imposibilidad de igualar los volúmenes como por el mayor coste.
— José David Navarro, corresponsal económico de DW Español
Los precios del crudo y los bonos encienden las alarmas
Este viernes, el barril de Brent repuntó un 3% hasta los 109 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) registraba una subida similar. No es el máximo desde que estalló el conflicto, pero ha bastado para reanimar los temores inflacionistas en Europa y Estados Unidos. El canal detalla que las bolsas europeas cayeron entre un 1% y un 2%, y los rendimientos de los bonos a largo plazo repuntaron con fuerza.
La colocación de bonos del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó un rendimiento del 5%, un nivel que no se veía desde hace 19 años. “El bono a 30 años ha rozado máximos de décadas; también suben el de 10 años, referente hipotecario, y el de 2, que anticipa los movimientos de la Fed”, explicó la corresponsal financiera Ana Nieto desde Nueva York. La inflación interanual de abril se situó en el 3,8%, la de los productores en el 6% y la de las importaciones repuntó al 4,2%, datos que no se registraban desde 2022.
A todo ello se suma el relevo en la Reserva Federal. Kevin Warsh llega recién nominado por un presidente que lleva meses presionando por bajadas de tipos. Su primera reunión será el 16 y 17 de junio, pero DW Español ya anticipa que “puede haber subidas de tasas”. La prueba para el nuevo banquero central estadounidense no podría ser más exigente.
China, mejor pertrechada pero no inmune
El bloqueo de Ormuz, que interrumpe el 20% del crudo mundial, golpea a los grandes importadores asiáticos. Pekín, sin embargo, ha capeado la crisis con más holgura. China importó 11 millones de barriles diarios en 2024, pero ha acumulado reservas superiores a los mil millones de barriles, expandido su flota de vehículos eléctricos y, según el análisis, está comprando crudo ruso tras el levantamiento de sanciones por parte de Washington.
Pese a ser el principal comprador de petróleo iraní (adquiría cerca del 90% de las exportaciones de Irán), ha sustituido esos barriles con suministros de África Occidental, Latinoamérica y Kazajistán. Aun así, DW Español advierte: “China no es inmune a esta guerra; si el petróleo llegase a faltar, el impacto se sentiría en el resto del planeta porque es la base de su industria manufacturera”. El temor de los analistas consultados es que, si el bloqueo se mantiene, las reservas empiecen a tensarse en apenas dos semanas y el Brent pueda superar los 130 dólares.
La fragmentación de las vías de suministro no es solo una respuesta de emergencia: está dibujando un nuevo mapa energético en el que los oleoductos y las rutas terrestres recuperan protagonismo. La pregunta que flota en el análisis de DW Español es si estas soluciones de urgencia serán suficientes para sostener la economía mundial cuando el cuello de botella más transitado del planeta sigue cerrado.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español.






