Warren Buffett ha decidido tomar beneficios en el sector petrolero en plena escalada de tensiones geopolíticas. Según adelantó Bloomberg, Berkshire Hathaway vendió 8.000 millones de dólares en acciones de Chevron durante el primer trimestre de 2026, aprovechando que los precios del crudo alcanzaban máximos históricos debido al bloqueo del estrecho de Ormuz. La decisión del Oráculo de Omaha no ha pasado desapercibida y ya dispara las alertas entre los analistas que siguen de cerca los movimientos del holding.
Una venta que cambia la cartera de Berkshire
La desinversión supone una de las mayores reducciones en una sola compañía que se recuerdan en la cartera de Berkshire Hathaway. Hasta ahora, Chevron era una de las principales apuestas del conglomerado, acumulando una participación valorada en más de 25.000 millones de dólares a cierre de 2025. Con la venta —algo más de un tercio de su posición—, la petrolera pasa a ocupar un puesto mucho más modesto dentro del portfolio, que se nutre de gigantes como Apple, Coca-Cola o Bank of America.
Aunque no se ha revelado el precio medio de venta, los títulos de Chevron cotizaron en torno a los 180 dólares durante buena parte del trimestre, niveles que doblan los registrados hace apenas tres años. La combinación de los cortes de suministro en el golfo Pérsico y la reactivación económica global disparó la cotización del barril de Brent por encima de los 130 dólares en varios momentos del periodo.
El momento justo: caos en Ormuz y beneficios récord
El movimiento de Buffett coincide con un escenario de máxima ebullición en el mercado energético. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha estrangulado el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, por donde transita casi un tercio del petróleo mundial. Los futuros del crudo se dispararon y las petroleras, incluida Chevron, vieron sus ingresos dispararse hasta cifras jamás vistas.
Sin embargo, el Oráculo de Omaha ha preferido vender en plena euforia. Una estrategia que encaja con su conocida máxima: «Sé codicioso cuando los demás tienen miedo y ten miedo cuando los demás son codiciosos». El mercado energético se ha vuelto, precisamente, muy codicioso. Y Buffett ha preferido tomar beneficios. De hecho, se espera que los beneficios de Chevron se mantengan elevados mientras dure el conflicto en en el golfo Pérsico. Pero el inversor ha demostrado que no espera a que se apaguen las luces.

Lo que nos dice la venta sobre el futuro del petróleo y la estrategia de Buffett
Los analistas de Merca2.es llevan meses siguiendo los cambios en la cartera de Berkshire. La decisión de recortar exposición a una de las mayores petroleras del mundo no solo responde a una cuestión de precio; también refleja una lectura sobre la durabilidad del ciclo alcista del petróleo. Si el bloqueo del estrecho de Ormuz se prolonga, las reservas se tensarán aún más, pero el riesgo de una recesión global por el encarecimiento energético es real. Buffett, que ya advirtió en varias ocasiones de los peligros de las materias primas en entornos inflacionistas, parece estar anticipando que este pico de precios no será permanente.
Me gusta recordar que, en 2020, cuando los precios del crudo se hundieron, Buffett no dudó en reforzar su apuesta por Chevron, acumulando hasta un 4% del capital. Ahora, con la acción en máximos, reduce posiciones. Un movimiento clásico de ‘comprar barato y vender caro’. Pero lo relevante no es la venta en sí, sino el mensaje que lanza al resto del mercado: si alguien con un horizonte de inversión de décadas decide aligerar su cartera energética, tal vez conviene revisar los supuestos que sostienen las valoraciones actuales del sector.
Por otro lado, el hueco dejado por Chevron se ha cubierto con nuevas compras. Según los datos que circulan entre analistas (sin confirmación oficial), Berkshire habría estado adquiriendo participaciones en compañías de seguros y en deuda pública a corto plazo, dos de los refugios favoritos del nonagenario inversor cuando anticipa turbulencias. La combinación de venta de petróleo y aumento de liquidez es un cóctel que me hace estar muy vigilante. La última información pública disponible en la SEC refleja ese giro hacia la prudencia, aunque el detalle exacto de las nuevas posiciones no se conocerá hasta la publicación del 13F, que debe presentarse este mes.
Yo, personalmente, creo que este movimiento de Buffett es una señal que no debe ignorarse. No significa necesariamente una caída inminente del crudo, pero sí que los márgenes de seguridad que ofrecía el sector a principios de año se han encogido peligrosamente. El mercado, por ahora, parece haberlo entendido: las acciones de Chevron apenas cayeron un 2% tras conocerse la noticia, lo que da una idea de la fortaleza del sector en el corto plazo. Aun así, los inversores harían bien en preguntarse si la venta de Buffett no es una ventana a un futuro menos boyante para el oro negro.




