Quim Torra
El presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Quim Torra fue nuevamente a los EEUU a mediados de enero buscando apoyo. Pensará que con Donald Trump todo es posible, al igual que Carles Puigdemont en Waterloo que, por su parte, promociona las relaciones comerciales con Rusia. En todo caso, la potente “American Bar Association”, principal asociación de abogados estadounidense asistirá al juicio de Junqueras y compañía.

Torra aseguró que una Cataluña independiente sería aliada de los EEUU. Como el Principado se quedaría fuera de la Alianza Atlántica y de la Unión Europea (¿tendrían una “extracción” semejante a un Brexit duro o a uno negociado?), la relación militar entre Washington y Barcelona sería exclusivamente bilateral. ¿Una base aeronaval americanaen Tarragona o Barcelona?

En realidad, no hace falta que sea como Nápoles, con un Cuartel General importante de la OTAN; o como Rota, esencial para la Armada americana en el acceso atlántico del Estrecho de Gibraltar. Cualquier cosa bastaría para que los EEUU tuviesen en el nordeste de la península otro país donde fondear buques de guerra sin el beneplácito de Madrid, degradando, así, el valor estratégico de España al no depender de la capital española ese territorio, como ya ocurre con Gibraltar.

Brexit

¿Brexit?

El Brexit ha dividido profundamente a los británicos hasta tal punto que no saben qué camino seguir. El laberinto está ahí. Sólo falta encontrar la salida.

La cuestión catalana es muy divisiva. En primer lugar, en la propia Cataluña donde los independentistas hacen la vida imposible a los que se consideran españoles además de catalanes. Asimismo, existe una división en las fuerzas independentistas, entre los que quieren seguir adelante; los que quieren descansar antes de volver a golpear; y aquellos que quieren la independencia solo para destruir un Estado catalán al igual que el español. Por ahora, ninguno ha vuelto a cruzar alguna línea roja que justifique un 155, pero nada hacen para permitir una solución que no sea la de un referéndum de autodeterminación.

En el marco más amplio español cunde también la división. Tenemos a los que están dispuestos a arriesgar el despiece de España siendo benévolos con esa autodeterminación en Cataluña y en otros lugares donde despuntan veleidades independentistas como en Baleares, Valencia, País Vasco o Galicia.

Ante las incesantes provocaciones de los separatistas, están asimismo los que quieren volver a imponer ya un 155 “de verdad”. No ese, “blando”, de Mariano Rajoy, sino uno que impida la propaganda de TV3, de la radio pública catalana y de sus “embajadas” por el mundo (en realidad, delegaciones de la Generalitat). Un 155 que permita “tomar el control de la educación” con la que Cataluña y otras Comunidades manipulan a sus juventudes fabricando independentistas que menosprecian el castellano y la Historia.

También, están aquellos que creen que hay margen aun antes de tener que volver a aplicar ese 155 más duro. Aquellos que, tras señalar que los “indepes” no han vuelto a violar la Constitución, quieren una mesa de partidos del Principado para llegar a un nuevo compromiso intracatalán y un dialogo bilateral entre Madrid y Barcelona para reencajar a Cataluña en España.

Hay, asimismo, cismas intrapartidarios. Por ejemplo, en el PSOE, entre quienes desean dialogo y negociación y los que se giran hacia otro 155, como en Extremadura donde PSOE, Ciudadanos y PP lo han votado conjuntamente.

Conviene a los separatistas este guirigay nacional y se desesperan los que quieren a la vez a Cataluña y a España. Mientras tanto, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), y otras fuerzas de choque secesionistas, gestionaránmás desórdenes callejeros aprovechando el juicio de los líderes independentistas. Luego, si consiguiesen la independencia, ensayarían un “bases fora” dedicado a unos “yankees” introducidos por Torra. Claro que, igual Puigdemont trae a militares rusos en lugar de americanos. ¡Cuidado con todo ello!

Carlos Miranda es Embajador de España