Empery Digital ha vendido 1.400 bitcoin desde principios de mayo, reduciendo sus reservas en un 48% y obteniendo 87,1 millones de dólares para pagar deuda y financiar su ambicioso salto a la inteligencia artificial. El movimiento, comunicado ayer a la SEC, convierte a la empresa cotizada en Nasdaq en el último eslabón de una tendencia que está redefiniendo el balance de las grandes tesorerías cripto.
La compañía ha liquidado sus monedas a un precio medio de 62,200 dólares, muy por debajo de los máximos de este ciclo. Con ese dinero canceló 10 millones de deuda la semana pasada y reservó el resto para un proyecto inmobiliario vinculado a la IA y para gastos legales de litigios con accionistas. Al cierre del 10 de julio, Empery todavía conservaba 1.514 bitcoin y unos 73,9 millones en efectivo, pero arrastra una línea de crédito de 45 millones aún por devolver.
La acción EMPD apenas reaccionó a la noticia: se mantuvo en torno a 3,83 dólares el viernes, un 75% por debajo de su máximo anual de 15,80 dólares. A ese precio, el mercado valora la empresa en 108 millones de dólares, menos de lo que suman sus activos líquidos entre bitcoin y caja. Este descuento ha llamado la atención de inversores activistas como Tice Brown, que en abril pidió a la junta que acelere las recompras de acciones precisamente con los ingresos de la venta de criptoactivos.
Adiós al bitcoin, hola a los centros de datos
El giro de Empery no es improvisado. Desde febrero la empresa ya había empezado a vender lotes semanales de cientos de bitcoin para costear recompras de autocartera y pagar su crédito con Two Prime Lending. El ritmo se aceleró a medida que el precio del bitcoin se alejaba de los máximos, y el pasado 29 de junio dieron el paso definitivo: anunciaron una inversión de 65 millones de dólares para hacerse con el 25 % de una instalación de centros de datos en el Medio Oeste estadounidense.
El acuerdo, previsto para el tercer trimestre, contempla un arrendamiento triple neto de hasta 1.000 millones de dólares con un líder mundial en hardware de IA. La instalación cuenta hoy con 150 megavatios de potencia y podría escalar hasta 300. El socio de Empery en el proyecto, Hunt Properties, maneja los bienes raíces de la familia del magnate tejano H.L. Hunt y acumula más de 2.500 millones gestionados desde 1987.
Vender bitcoin para comprar servidores de IA no es una traición al sueño cripto: es la constatación de que el dinero institucional ya tiene otro foco.
El desembarco en la inteligencia artificial no es exclusivo de Empery. Strategy —la antigua MicroStrategy— lleva meses reduciendo sus compras agresivas de bitcoin, y el minero Riot también ha liquidado parte de sus reservas para construir su propio centro de datos de IA. Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise, comentó recientemente que es probable que la etapa de Strategy como gran comprador haya terminado, porque las empresas de minería y tesorería cripto ahora cotizan como si fueran apuestas de infraestructura de IA.
Del bitcoin a la IA: el giro estratégico de las tesorerías corporativas
Asistimos a un cambio de paradigma que no solo afecta a Empery. Durante años, la narrativa dominante fue que el bitcoin ofrecía a las empresas cotizadas una reserva de valor anticrisis y un imán para inversores. Ahora, las mismas firmas que levantaron la bandera de la acumulación perpetua están convirtiendo sus monedas en ladrillos y servidores. El incentivo es doble: la rentabilidad esperada de los centros de datos para IA supera con creces la que ofrece hoy el bitcoin, y al mismo tiempo permite justificar ante el accionista un plan de negocio más diversificado y menos dependiente de la volatilidad cripto.
El riesgo, sin embargo, es tangible. Al desprenderse de la mitad de sus reservas de bitcoin, Empery diluye la tesis que durante años defendió para cotizar en el Nasdaq. Los accionistas más veteranos compraron una historia de tesorería en cripto y hoy reciben un giro de 180 grados hacia el ladrillo tecnológico. El mercado, mientras tanto, sigue castigando a EMPD con un descuento que refleja el escepticismo habitual hacia las empresas que pivotan para perseguir la última moda.
Habrá que esperar al tercer trimestre, cuando se concrete —o no— el acuerdo de arrendamiento del centro de datos en el Medio Oeste. Si el contrato con el gigante del hardware de IA se firma en firme, Empery habrá conseguido reciclar su tesorería cripto en una fuente de ingresos recurrentes. Si se cae, la compañía se quedará con la mitad de los bitcoin que tenía, una deuda de 45 millones y un descuento en bolsa que no invita al optimismo.




