La semana del 4 al 10 de julio de 2026, los fondos cotizados (ETF) de Ethereum registraron entradas netas de 84,42 millones de dólares, rompiendo una racha de ocho semanas consecutivas de salidas. Es la primera vez desde mediados de mayo que el dinero institucional vuelve a fluir hacia estos productos, una señal de alivio para un mercado que llevaba casi dos meses perdiendo capital.
Los datos, recogidos por SoSoValue, muestran que los ETF de Bitcoin también captaron 197,40 millones de dólares en el mismo periodo. Ambos vehículos —referentes del interés regulado en criptomonedas— cortan de golpe una sangría que en junio llegó a drenar 4.500 millones de los fondos de Bitcoin y 529 millones de los de Ethereum.
La mejora semanal se cimentó sobre un cierre de viernes sólido: solo el 10 de julio, los ETF de ether sumaron 18,43 millones y los de bitcoin 90,44 millones. Sin embargo, unos días antes se habían visto salidas importantes. El 9 de julio, los ETF de Bitcoin perdieron 95,30 millones; el 8 de julio, otros 84,86 millones, en pleno repunte de la tensión entre Estados Unidos e Irán.
Esa volatilidad diaria recuerda que el flujo institucional no va en línea recta. Pero el saldo semanal positivo es la primera señal de respiro tras un goteo constante de rescates.
Después de perder más de 4.500 millones de dólares solo en junio, la vuelta a números verdes devuelve al mercado una señal de estabilidad.
¿Por qué ha cambiado el signo de los ETF?
El giro coincide con un ambiente macroeconómico algo más favorable para los activos de riesgo. Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, comentó que los riesgos de inflación habían disminuido, y un informe laboral débil reforzó la idea de que el banco central podría moderar su tono. Los inversores interpretaron esas pistas como un posible alivio monetario futuro, lo que suele beneficiar a Bitcoin y Ethereum.
Ambas criptomonedas reaccionaron al alza durante la semana, y los ETF actuaron como amplificador del sentimiento. Cuando las condiciones externas mejoran, el dinero que había salido en busca de refugio tiende a regresar, sobre todo a través de vehículos cotizados que permiten exposición sin tener que gestionar la custodia directa de los activos.
Pero el factor geopolítico sigue pesando. Los ataques de Estados Unidos en Irán a comienzos de mes recordaron que cualquier escalada puede disparar las redenciones en cuestión de horas. De hecho, los flujos del 8 y 9 de julio muestran con claridad que el dinero institucional reduce posiciones en criptomonedas ante un conflicto abierto. Las declaraciones de Donald Trump sobre un posible diálogo con Irán añadieron una capa más de incertidumbre: el alto el fuego anterior ha terminado, pero las conversaciones continúan.
Análisis: ¿punto de inflexión o un respiro temporal?
Leer una semana de entradas como el fin de la tendencia bajista sería precipitado. El mercado de ETF de criptomonedas es aún joven y muy reactivo al ciclo macro. Lo que sí aporta esta señal es un alivio notable tras casi dos meses de hemorragia. Según los datos de SoSoValue, los activos netos gestionados por los ETF de ether se situaron en 9.590 millones de dólares al cierre del 10 de julio, muy lejos de los niveles de principios de año pero por encima de los mínimos recientes.
Para Ethereum, la lectura tiene un matiz adicional. Que los flujos positivos hayan llegado de forma paralela a los de Bitcoin sugiere que el apetito institucional no se limita al principal criptoactivo. Los 84,42 millones de dólares de entradas pueden parecer modestos frente a los 197,40 de Bitcoin, pero rompen una dinámica de desinterés que había penalizado especialmente al ether durante las últimas semanas. Si la calma macroeconómica se mantiene y la tensión con Irán no escala, los ETF de Ethereum podrían consolidar una recuperación más sólida.
No obstante, conviene recordar que la etiqueta de “recuperación” sigue dependiendo de variables externas. La política monetaria, los datos de empleo y la geopolítica marcarán la pauta en las próximas semanas. Y el mercado de ETF, con volúmenes diarios muy sensibles, reflejará al instante cualquier cambio en el ánimo inversor. Por ahora, la señal es positiva, pero el susto de las ocho semanas previas obliga a mantener la cautela.
Este cambio de tendencia no garantiza un suelo definitivo, pero sí demuestra que, tras el pánico, el dinero institucional vuelve a mirar hacia Ethereum. La pregunta ahora es si volverá para quedarse o si se trata solo de un apunte temporal al calor de un rebote puntual.




