5La letra pequeña antes de comprar: tallas, disponibilidad, devoluciones y durabilidad
Lo primero que conviene revisar es el tallaje: el modelo se mueve entre la 35 y la 41, aunque no todas las variantes ni todos los colores llegan con esa horquilla completa; hay versiones de la misma familia de botines que arrancan en la 36. Es calzado de mujer y se vende en la web y en tiendas seleccionadas, de modo que la disponibilidad es el punto más volátil de la compra: modelos gemelos de borreguito se agotaron en algunas tallas en cuestión de horas y los medios que han seguido el producto han ido detallando qué números desaparecían primero del stock. Antes de pagar, comprueba la ficha del color concreto —el marrón tipo coñac y el gris no siempre comparten tallas— y no des por hecho que la talla disponible hoy seguirá estándolo mañana, porque en esta franja de precio las reposiciones son lentas y el stock se concentra en las tallas centrales.
Las devoluciones tienen 30 días contados desde el correo de confirmación de envío, no desde que el paquete llega a casa: es el detalle que más disgustos genera y el que merece la pena apuntar en el calendario. En tienda física es gratis; por punto de entrega cuesta 1,99 euros, que se descuentan del importe, y el abono se hace por el mismo método de pago en un máximo de 15 días laborables. En durabilidad, la ficha es bastante honesta: corte y forro de poliéster —ese pelo sintético es lo que da el calor— y suela dentada de caucho sintético para el agarre. No son impermeables y no conviene sumergirlas: la limpieza se hace con paño húmedo y nada de lavadora ni secadora. Con ese cuidado y uso urbano aguantan temporadas; para nieve o lluvia fuerte, no. Queda la garantía legal de tres años ante defectos de fabricación, con el ticket como prueba.


