EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Iberia añade 208 vuelos y 39.164 asientos entre Madrid y cinco aeropuertos andaluces del 9 al 30 de noviembre, un 44% más de capacidad sobre lo previsto.
- ¿Quién está detrás? La aerolínea, que cubre el hueco dejado por la suspensión de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.
- ¿Qué impacto tiene? El precio máximo se mantiene topado en 99 euros por trayecto en clase turista hasta el 30 de noviembre.
Iberia moviliza 208 vuelos y 39.164 plazas en Andalucía para absorber el corte del AVE Madrid-Sevilla.
La compañía ha cerrado una programación extraordinaria para los veintiún días que van del 9 al 30 de noviembre: 208 vuelos y 39.164 asientos que no estaban en el plan original y que equivalen a un 44% más de capacidad en el mercado andaluz.
El detonante es el corte de la alta velocidad. La línea Madrid-Sevilla permanece suspendida tras el accidente ferroviario que obligó a interrumpir la circulación, y la demanda ha migrado al avión en cuestión de días. Iberia ya había topado las tarifas antes de este refuerzo; ahora añade aviones.
El precio es la otra pata del operativo. La aerolínea mantiene el tope de 99 euros por trayecto en clase turista entre Madrid y Andalucía hasta el 30 de noviembre, una medida que activó nada más conocerse el corte y que ahora convive con la capacidad extra.
El reparto exacto: 84 vuelos a Sevilla y 62 a Málaga
Sevilla se lleva la mayor parte del esfuerzo, con 84 vuelos adicionales y 16.142 asientos. Le siguen Málaga, con 62 vuelos y 11.862 plazas; Jerez, con 36 y 6.480; Granada, con 14 y 2.520; y Almería, con 12 y 2.160. En total, 208 vuelos y 39.164 asientos que ya se comercializan en los canales habituales de la aerolínea.
A esa cifra se suman los refuerzos sobre frecuencias que ya existían: 18 vuelos extra en Madrid-Sevilla, nueve por sentido, y diez en Madrid-Málaga, cinco por sentido. La operativa se apoya en el hub de Barajas, donde Iberia concentra sus conexiones con Europa y América Latina; el viajero andaluz que vuele más allá de Madrid pasa por ahí. El calendario manda.
El avión no reemplaza al AVE en un corredor de dos horas y media: lo tapa mientras la vía siga cortada y lo hace con tarifas topadas.
El tope de 99 euros y el pulso que vuelve al tren
El límite tarifario es la parte más delicada del anuncio. Iberia lo mantiene desde que se conoció el corte y lo extiende hasta el 30 de noviembre, justo cuando expira la programación extraordinaria. Sin ese tope, la combinación de demanda embolsada y oferta limitada habría empujado los precios muy por encima en las fechas de mayor presión.
La lectura comercial también cuenta. Con la alta velocidad fuera de servicio, el avión deja de competir contra el tren y pasa a ser la única opción rápida para media España. Iberia gana cuota en un mercado en el que Renfe primero, y Ouigo e Iryo después, le habían ido comiendo terreno con tarifas promocionales muy por debajo del billete aéreo. Rutas y horarios se consultan en la web de Iberia.
Ahora el pulso se ha invertido. Un billete topado a 99 euros compite contra un corredor ferroviario que no existe, y ahí no hay competencia posible: el viajero paga lo que marque la web, aunque sea con el límite puesto. Eso sí, la pelota vuelve al tejado del tren en cuanto se restablezca la circulación; el día que el AVE vuelva a rodar, la demanda aérea caerá con la misma velocidad, que ha subido.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto inmediato se mide en euros y en horas. Un viajero que tuviera previsto cubrir Madrid-Sevilla en tren tendrá que recurrir al avión, sumar el desplazamiento a Barajas o a San Pablo y aceptar un precio que, con el tope, se queda en 99 euros por trayecto en turista. Para el resto de Andalucía el esquema se repite: Málaga, Jerez, Granada y Almería ganan asientos, pero todos pasan por Madrid.
La zona cero es el corredor Madrid-Andalucía, con Barajas como nodo obligado. Los cinco aeropuertos andaluces notan el refuerzo, aunque el reparto no es homogéneo: Sevilla y Málaga concentran más del 70% de los asientos extra, mientras Granada y Almería reciben 2.520 y 2.160 plazas, porque su demanda estructural no da para más.
El dato que resume la operación es el 44%: la capacidad prevista para esas tres semanas se quedó corta y la aerolínea la ha inflado casi a la mitad en cuestión de días. Hay precedente. Cuando el AVE llegó a Sevilla en 1992, el puente aéreo entre las dos ciudades se desangró en meses y acabó desapareciendo como ruta de negocio. Tres décadas después, un accidente recuerda quién manda cuando la vía se corta.
La incertidumbre está en el calendario. La programación y el tope caducan el 30 de noviembre, en plena cuenta atrás hacia el puente de diciembre, uno de los picos de demanda del año. No consta una fecha de reapertura del corredor ferroviario. Si Adif no ha restablecido la línea para entonces, Iberia tendrá que decidir si prorroga el esfuerzo, y con qué coste, o si deja que el mercado fije el precio. Esa decisión, y no los 208 vuelos, es la que de verdad importa al viajero andaluz.




