Hernández de Cos, a por el BCE: el Gobierno formaliza su candidatura el viernes

El Eurogrupo examina las candidaturas el 9 de noviembre y el nombre debe quedar cerrado antes de que Lagarde deje el cargo en febrero de 2027. Su rival neerlandés, Klaas Knot, llega sin el respaldo institucional del BPI.

El Ejecutivo envía este viernes 6 de noviembre la carta que convierte a Hernández de Cos en candidato al BCE.

La misiva aterriza en Bruselas con el respaldo público de Pedro Sánchez y del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y con un calendario que no admite distracciones. Cualquiera de los 21 países del euro puede presentar un nombre a partir de ese día.

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De la carta del 6 de noviembre al Eurogrupo del día 9

El Eurogrupo, el foro que reúne a los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro, estudia las candidaturas el lunes 9. De ahí sale una negociación que pasa por una votación no vinculante del Parlamento Europeo y concluye en el Consejo Europeo. Si las capitales no se atascan, el sustituto de Lagarde estará decidido antes de que acabe el año.

La prisa tiene una explicación concreta. Christine Lagarde anunció que abandona la presidencia en febrero de 2027, nueve meses antes de que expire su mandato. Desde el 1 de noviembre de 2019 ha sido la cuarta persona en ocupar el cargo, la primera mujer, la primera sin haber gobernado un banco central y la primera sin ser economista de formación. Sus tres antecesores —el neerlandés Wim Duisenberg, el francés Jean-Claude Trichet y el italiano Mario Draghi— compartían el mismo currículum: banco central nacional y doctorado.

El rival a batir es Klaas Knot, gobernador del Banco de Holanda entre 2011 y 2025. Su carrera se cocinó en los servicios de estudio del banco neerlandés y en el ministerio de Finanzas de La Haya. Desde que dejó el cargo creó su propia consultora y regresó a la vida académica.

De Cos dirige el Banco de Pagos Internacionales (BPI) desde noviembre de 2024, una plataforma que lo mantiene dentro del circuito institucional del que Knot se ha bajado. La diferencia no es menor: en Fráncfort, la interlocución diaria con los demás bancos centrales vale tanto como el expediente.

En Fráncfort no se elige al mejor economista, sino al candidato que Francia y Alemania puedan presentar como propio sin ceder cuota de control.

Ninguno de los dos decide su propio futuro. La tradición no escrita exige el beneplácito de París y Berlín, y en esa balanza pesa menos la etiqueta de halcón o paloma que la capacidad de no incomodar a nadie. La crisis de 2008, la pandemia y el estallido inflacionista de 2022 difuminaron esa división, y la presidencia de Draghi demostró que el norte y el sur podían convivir bajo el mismo mandato si el banco se dotaba de herramientas nuevas.

El BCE que espera De Cos: inflación al 4% y valoraciones de IA en el disparadero

presidente BCE

Hernández de Cos mantiene un perfil de discreción extrema al frente del BPI. Lo rompió esta semana en la Conferencia Internacional de Banca de Banco Santander, donde advirtió del riesgo de las valoraciones en las empresas de inteligencia artificial y de la opacidad con la que se financia ese despliegue. No es un aviso nuevo: el Banco de Pagos Internacionales lleva dos años publicando sobre la concentración de proveedores, la deuda fuera de balance y los múltiplos que cotizan esas compañías.

Porque el banco central que espera a su próximo presidente no atraviesa un momento tranquilo. La inflación de la eurozona se ha situado en el 4% en octubre, con los tipos de referencia en el 2,5%-2,65% fijados por el consejo de gobierno del BCE y con la expectativa de nuevas subidas para devolver los precios al 2%. Un cóctel que exige manos firmes en una mesa donde se sientan 26 miembros con intereses distintos.

Un técnico con doble aval político y el riesgo de parecer una cuota

La historia del BCE sugiere que el perfil técnico no es un adorno. Tres de sus cuatro presidentes llegaron desde un banco central nacional y ninguno aterrizó en Fráncfort sin haber gestionado antes una crisis. Duisenberg montó el euro; Trichet lidió con 2008; Draghi sostuvo la moneda con una frase y un programa de compra. Lagarde, la excepción, ha pilotado la mayor subida de tipos en cuatro décadas sin haber tocado antes la maquinaria de política monetaria.

Hay una contradicción que conviene no esquivar. La candidatura española llega con el respaldo cerrado del PSOE y del PP, algo poco habitual en Madrid y que, sin embargo, puede restar mérito técnico a la operación. De Cos se construyó una reputación de independencia y llegó a sonar como ministro de Economía de un gobierno de Feijóo en 2023. Según fuentes próximas al ex gobernador, declinó entonces por los conflictos éticos que veía en el salto.

Ese es el riesgo real del expediente. No que Bruselas le ponga pegas, sino que el mercado lea la designación como parte de un reparto de poder entre capitales. El consejo de gobierno tiene 26 miembros y un problema de coordinación que no se arregla con más política, sino con más autoridad técnica. Si De Cos llega precedido por el ruido de una negociación visible, su margen durante el primer año será estrecho.

La primera prueba está a la vuelta de la esquina. El Eurogrupo pone los nombres sobre la mesa el 9 de noviembre y el Consejo Europeo tiene que cerrar la elección antes de que Lagarde recoja su despacho. Para entonces se sabrá si el aval de Madrid fue un impulso o un lastre.


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