EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Portal Estadístico del Notariado sitúa el metro cuadrado escriturado en 1.959 euros en agosto de 2026, frente a los 1.426 euros de junio de 2018: un 37% más.
- ¿Quién lo publica? El Consejo General del Notariado, a partir de las escrituras de compraventa efectivamente firmadas ante notario, no de los precios de oferta de los portales.
- ¿Qué impacto tiene? La compraventa media cuesta ya 215.596 euros, 57.062 más que hace ocho años, mientras el volumen de operaciones empieza a retroceder.
El precio de la vivienda que certifican los notarios sube un 37% desde 2018 y roza el 40% del discurso político.
De 1.426 a 1.959 euros por metro cuadrado: qué mide exactamente el índice notarial
Según el Portal Estadístico del Notariado —el índice que se construye con las escrituras realmente firmadas, no con los anuncios de las plataformas—, el metro cuadrado medio se sitúa en 1.959 euros en agosto de 2026. En junio de 2018, el mes en que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa tras la moción de censura a Mariano Rajoy, la cifra era de 1.426 euros. Son 533 euros por metro cuadrado de diferencia.
La brecha se agranda al mirar la operación completa. La compraventa media se cerró en agosto en 215.596 euros, frente a los 158.534 euros de mediados de 2018: 57.062 euros más, un 36% de incremento. El importe medio combina precio y tamaño de la vivienda escriturada, de ahí que su avance sea una décima inferior al del metro cuadrado.
Lo que de verdad ordena la serie es la pendiente. En 2018 el precio escriturado crecía a un ritmo interanual del 2,4%; en 2025 cerró con un avance del 7,55%. Desde abril de este año el incremento encadena meses de dos dígitos y en agosto alcanzó el 12,8% interanual, el mayor registro desde octubre de 2021, cuando llegó al 14,3%.
El precio no frena las compraventas, pero el mercado ya pierde volumen
La escalada no ha secado el mercado. En 2025 se firmaron ante notario 755.969 compraventas, el mejor dato desde el boom inmobiliario y muy por encima de las 586.397 de 2018. Hasta agosto de 2026 se acumulan 440.912 operaciones; si se mantiene el ritmo, el año cerrará en torno a 661.000.
El índice notarial mide lo que se firmó, no lo que se pidió: cada décima de subida pesa más en el bolsillo que cualquier media de portal.
Eso sí, la tendencia se ha girado. Las operaciones retroceden mes a mes en términos interanuales y agosto marcó mínimos de los últimos seis años. El descenso coincide con el encarecimiento del crédito y con el estrechamiento del grupo de compradores solventes, no con una caída de la demanda estructural.
El retrato del comprador apenas se mueve. La edad mediana ha pasado de los 44 años de 2018 a los 46 actuales, un 4,5% más. Y los años de renta necesarios para pagar una vivienda siguen clavados en 5,03 años, casi idénticos a los 5,02 de entonces. El indicador choca con la escalada del metro cuadrado y obliga a preguntarse quién compra, no cuánto cuesta.
La Ficha del Inversor
La métrica que resume la serie es el precio efectivo de escritura: 1.959 euros por metro cuadrado, un 37% más en ocho años, equivalente a un 4% anual compuesto que se ha acelerado hasta el 12,8% en los últimos doce meses. Frente al Índice de Precios de la Vivienda del INE, que mide vivienda libre con otra metodología, el notarial tiene una ventaja competitiva clara: no recoge ofertas ni tasaciones, solo precios cerrados.
De cara a los próximos seis meses anticipamos dos movimientos. El primero, desaceleración del volumen: la caída interanual de transacciones ya es una tendencia instalada y el cierre de 2026 llegará con el resultado electoral del 29 de noviembre encima de la mesa. El segundo, resistencia del precio, porque la obra nueva terminada sigue por debajo de la demanda estructural en Madrid, Barcelona, Málaga y Baleares. La variable que puede romper el escenario es el Euríbor: cada décima encarece la cuota de las hipotecas variables y recorta el grupo de compradores con capacidad de firma.
¿A quién le sirve esta estadística? Al comprador de vivienda habitual, porque le permite contrastar lo que se pide con lo que se firma en la misma calle y el mismo trimestre. Al inversor patrimonial, porque el yield bruto (el alquiler anual dividido entre el precio de compra) se calcula sobre el precio real de adquisición, no sobre el anuncio. Y al inversor institucional, que lleva años usando esta serie para calibrar su precio de entrada en el Build to Rent (promociones enteras concebidas desde el origen para alquilar).
El precedente de 2007 es incómodo. Entonces el precio aún subía cuando las compraventas ya se habían girado, y lo que rompió el mercado fue el grifo del crédito, no la falta de demanda. Hoy el diferencial es otro: no hay burbuja de hipotecas basura, pero sí un esfuerzo de acceso, que se sostiene sobre rentas altas y ahorro previo. El próximo dato, el de septiembre, se conocerá en las próximas semanas y dirá si el 12,8% de agosto fue techo o escala.




