Bitcoin cae un 5,6% hasta 76.000 dólares y dispara 1.080 millones en liquidaciones

El 88,2% de esos 1.080 millones correspondía a posiciones que apostaban por la subida y 210.492 operadores quedaron liquidados. Unos 901 millones se quemaron en apenas cuatro horas, en paralelo al desplome del Nasdaq.

Bitcoin ha perdido los 76.000 dólares. La caída, del 5,6% en 24 horas, ha dejado tras de sí 1.080 millones de dólares en liquidaciones —el cierre forzoso de posiciones abiertas con dinero prestado— y más de 210.000 operadores con la cuenta a cero, según los datos que publica CoinGlass, la firma que monitoriza el mercado de derivados.

La jornada del jueves ha borrado en unas horas el rebote que el mercado había celebrado el miércoles, cuando bitcoin superó los 80.000 dólares después de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Hacia la 1:25 de la tarde, hora del Este, el precio marcaba 76.060 dólares, con ese descenso del 5,6% medido en una ventana móvil de 24 horas.

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No ha sido un movimiento aislado. Ethereum (ETH) caía un 7,6% hasta los 2.250 dólares; Solana (SOL), un 6,8%; XRP, un 6,3%; y Cardano (ADA), un 7,9%. Dogecoin perdía un 7,0% y Near, un 10,8%. La capitalización total del mercado rondaba los 2,57 billones de dólares y bitcoin acumula un retroceso del 12,5% desde el 1 de enero.

El detonante más visible ha estado en Wall Street. El índice de semiconductores PHLX perdía un 10,6%, el Nasdaq Composite un 5,3% y el S&P 500 un 4,0% a esa misma hora, en una sesión que encaminaba al Dow Jones hacia su peor segunda jornada poselectoral desde 1896. El índice de volatilidad VIX saltaba un 66%, hasta 27,6, su mayor subida diaria en más de dos años.

Qué ha pasado: bitcoin pierde los 76.000 dólares y el resto cae en bloque

Una liquidación es el cierre forzoso de una posición abierta con dinero prestado. Cuando el precio se mueve en contra del operador y el margen que respalda la operación se agota, la plataforma vende por él, sin preguntar. Con mucho apalancamiento, ese cierre llega en minutos, y las ventas automáticas empujan el precio todavía más en la misma dirección.

Del total de 1.080 millones de dólares, 954 millones (el 88,2%) correspondían a posiciones largas, es decir, apuestas a que el precio subiría. Solo 127 millones eran cortos. Fueron liquidados 210.492 operadores, y la mayoría de ellos tenía posiciones largas.

Cerca del 90% de las posiciones quemadas apostaban a que el precio subiría. El mercado no castigó al que dudaba, sino al que se apalancó.

Bitcoin concentró unos 280 millones (251 en largos y 30 en cortos); ether, cerca de 175 millones; y solana, alrededor de 37. La mayor orden individual fue un largo de ETH por 10,94 millones en Binance, plataforma que reunió el 46,7% de las liquidaciones del periodo. Unos 901 millones del total se quemaron en las últimas cuatro horas, la mañana bursátil de Nueva York.

Por qué se disparan las liquidaciones

Hay dos frentes abiertos que explican por qué esta caída pesa más de lo que sugiere su porcentaje. El primero es el hackeo de Binance del 29 de octubre, el mayor de la historia del sector: 6.430 millones de dólares sustraídos y una investigación en marcha del FBI, que atribuye el ataque a TraderTraitor, un grupo vinculado a Corea del Norte. Según la firma de análisis Elliptic, los fondos pasaron por unas 12.000 billeteras y 11 cadenas de bloques en menos de cuatro días. Al 2 de noviembre, 3.240 millones seguían en direcciones relacionadas con el robo, y esta semana los atacantes movieron cerca del 81% del SOL sustraído hacia bitcoin a través de THORChain, un puente que conecta redes distintas.

El segundo frente es político. El nuevo Congreso estadounidense, con los demócratas controlando ambas cámaras, deja en el aire el proyecto CLARITY, la ley con la que la industria quería cerrar años de ambigüedad regulatoria. Brian Gardner, estratega jefe de política de Stifel, apuntó este jueves que la iniciativa difícilmente avanzará este año y anticipó que Elizabeth Warren, camino de presidir la Comisión Bancaria del Senado, impulsará investigaciones contra empresas cripto.

Un mercado frágil: del hackeo de Binance a la duda sobre el CLARITY

Ya hemos visto este guion otras veces. En mayo de 2022, el colapso de Terra y su stablecoin UST —una moneda digital diseñada para valer siempre un dólar— se llevó por delante a medio sector en cuestión de días; meses después quebró FTX, el exchange que muchos presentaban como el más solvente. En ninguno de los dos casos el detonante fue la tecnología. Fue la confianza.

Lo que me parece más significativo ahora es la sincronía. Cripto y tecnológicas han vuelto a moverse al mismo compás, y eso desmonta la idea de que bitcoin funciona como refugio cuando la bolsa tiembla. Esta vez no ha sido así: el VIX, el termómetro del miedo en Wall Street, se disparó un 66% y bitcoin cayó más que el Nasdaq.

El riesgo evidente es que una parte del mercado sigue operando con más deuda que paciencia, y la concentración no ayuda: un solo exchange canalizó casi la mitad de las liquidaciones del día. El matiz es que el grueso de las ventas fue forzoso, no una decisión de inversores que hayan cambiado de opinión sobre el activo. Dicho de otro modo, el mercado no votó: se cayó.

Queda por ver si el susto se queda en un ajuste o abre una fase más larga de desapalancamiento. La última vez que vimos una cascada parecida, la del verano de 2022, el mercado tardó meses en recuperar la confianza. Ahora hay más dinero institucional dentro, a favor, y menos colchón de liquidez, en contra.

Qué observar en las próximas horas

Los analistas técnicos tienen dos niveles en el radar: el mínimo del jueves en 75.592 dólares como soporte inmediato y, más abajo, la media móvil de 200 días en 73.179, una referencia que muchos operadores usan para separar tendencia alcista de bajista. Bitcoin cotiza por debajo de sus medias de 7, 30 y 90 días, aunque todavía por encima de esa última.

En el frente institucional, los fondos cotizados de ether al contado registraron entradas de 53 millones de dólares tras siete sesiones consecutivas de salidas que sumaron 657 millones. Es la primera señal de compra en más de una semana y los operadores la compararán con las próximas cifras para medir el apetito de los grandes inversores.

Y en el calendario, el dato de empleo de octubre en Estados Unidos, previsto para este viernes, servirá de termómetro para ambos mercados. Si el mercado laboral se enfría más de lo esperado, la lectura será que la Reserva Federal tiene margen para bajar tipos; si sorprende al alza, la presión sobre los activos de riesgo seguirá.

De momento, nadie se atreve a firmar el suelo.


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