La emisión de CoCos de los bancos europeos supera los 40.000 millones y encadena su tercer año récord consecutivo. Ni la crisis de la deuda soberana francesa ni su contagio al resto del continente han alterado el calendario de colocaciones.
Deutsche Bank, UniCredit, Crédit Agricole, Société Générale y Banco BPM han salido al mercado en las últimas semanas para colocar los bonos AT1, la deuda con más riesgo que puede emitir una entidad. Todas han cerrado. Con ellas, Europa acumula 59 emisiones de estos instrumentos en lo que va de 2026, según los datos que maneja la firma de análisis CreditSights.
El volumen rebasa los 40.000 millones de euros y se queda algo por debajo de los registros de 2024 y 2025. Aun así, corona un trienio sin precedentes en la historia del producto.
Tres ejercicios seguidos por encima de 40.000 millones
Antes de este ciclo, esa cota solo se había alcanzado una vez: en 2014, el primer año completo de los CoCos, cuando se colocaron 42.000 millones. Al siguiente la cifra bajó a 33.000 y, desde entonces, el mercado se movió en una horquilla de 21.000 a 36.000 millones anuales. La secuencia reciente es distinta: 43.500 millones entre enero y octubre de 2024 y 45.000 millones en las mismas fechas de 2025.
El producto nació tras la crisis financiera con un propósito concreto: dar a los bancos un colchón capaz de absorber pérdidas sin recurrir al dinero del contribuyente. Doce años después, ese colchón se ha convertido en uno de los activos con más demanda del mercado europeo de renta fija.
El CoCo ha dejado de ser un instrumento exótico. Hoy se compra por el cupón y se acepta por la letra pequeña.
Santander, BBVA y Unicaja aportan 2.650 millones
Los tres bancos españoles que han acudido al mercado este año suman 2.650 millones sobre el total europeo. Santander, la entidad con mejor calificación crediticia del grupo, firmó en mayo una emisión en dólares equivalente a 1.290 millones de euros con un cupón del 7,25%.
No son los más activos del continente. UBS lleva cuatro colocaciones y roza los 5.000 millones. BNP Paribas empata en número, pero se queda en 4.200 millones. Deutsche Bank paga el 7% en euros; la propia UBS ronda esa cota en dólares.
BBVA ha hecho de la deuda una línea de negocio. El 4 de noviembre cerró su décima colocación del año, un triple tramo de bonos sénior no preferentes en dólares con el que empieza a cubrir el plan de financiación de 2027. Cuando arrancó el ejercicio calculaba que le bastaría con captar entre 6.000 y 8.000 millones; ya va por el doble de la parte alta de esa horquilla.
El cupón del 7% sostiene el apetito, no la comodidad
Hay una lectura cómoda y otra incómoda. La primera sostiene que los CoCos se han normalizado: los bancos los emiten para cumplir los colchones regulatorios que fija la Autoridad Bancaria Europea, los inversores los compran porque un 7% no se encuentra en el bono sénior y el mercado ha aprendido a digerir episodios como los de Banco Popular o Credit Suisse. La segunda recuerda que ese cupón no es gratis. Un AT1 se convierte en capital o se amortiza a cero cuando la entidad entra en dificultades, y el inversor que llega atraído por la rentabilidad rara vez lee la cláusula de absorción de pérdidas.
El segundo riesgo es de calendario. Un banco puede elegir la ventana de emisión, no la necesidad de renovar. Con 188.000 millones de euros de deuda pendiente de refinanciar en la banca europea, la pregunta no es si habrá más colocaciones en 2027, sino a qué precio saldrán.
Mi impresión es que el mercado está premiando la solvencia del emisor más que la estructura del papel, y esa confianza se paga cara cuando el ciclo gira. Santander y BBVA tienen margen para absorber un encarecimiento del cupón; una entidad mediana, bastante menos. La prueba llegará a comienzos de 2027, cuando ambos presenten sus cuentas anuales y detallen el plan de financiación del ejercicio siguiente.




