Los tumores digestivos continúan siendo uno de los grandes retos de la oncología. Cáncer de estómago, esófago, colon, recto o páncreas figuran entre los más frecuentes y, durante décadas, la cirugía y la quimioterapia han sido los pilares fundamentales de su tratamiento. Sin embargo, en los últimos años la incorporación de la inmunoterapia y el avance de la medicina personalizada están ampliando las opciones terapéuticas para determinados pacientes.
La quimioterapia continúa siendo una herramienta fundamental frente a muchos tumores digestivos. Sin embargo, la incorporación de la inmunoterapia y de tratamientos dirigidos está transformando el manejo de determinados cánceres avanzados y abriendo nuevas oportunidades para pacientes que hace apenas unos años disponían de menos opciones terapéuticas.
La combinación de innovación farmacológica, selección mediante biomarcadores y trabajo multidisciplinar marca hoy el camino hacia una oncología más personalizada, en la que el objetivo no es solo aumentar la supervivencia, sino también mejorar la calidad de vida durante todo el proceso asistencial.
Aunque no todos los tumores digestivos responden a estos tratamientos, los especialistas coinciden en que la identificación de biomarcadores y el desarrollo de nuevos fármacos, como los inhibidores de los puntos de control inmunitario, están cambiando el abordaje de algunos cánceres avanzados, especialmente los de estómago y esófago.
A diferencia de la quimioterapia, que actúa directamente sobre las células tumorales, la inmunoterapia busca potenciar la respuesta del propio sistema inmunitario para que sea capaz de reconocer y destruir el cáncer.
El Dr. Juan Carlos Meneu, jefe de Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo en el Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, es uno de los grandes expertos en nuestro país. En su opinión, el uso de inmunoterapia en tumores digestivos “ha revolucionado el tratamiento de los tumores malignos, y constituye el cuarto pilar de la terapia contra el cáncer junto con la cirugía, la radiación y la quimioterapia. Entre las opciones de inmunoterapia, destacan fármacos, denominados inhibidores de puntos de control inmunológico (ICI) y la denominada terapia celular adoptiva (ACT), cuya base es el uso de células como agente terapéutico”.
Los oncólogos recuerdan que la inmunoterapia no sustituye a la quimioterapia en todos los casos. Su eficacia depende, entre otros factores, de las características biológicas del tumor y de la presencia de determinados biomarcadores que permiten identificar qué pacientes pueden beneficiarse de este tipo de tratamiento.
Hacia una oncología cada vez más personalizada
El desarrollo de nuevos tratamientos también está impulsando una forma diferente de trabajar en los hospitales, basada en la colaboración entre distintas especialidades. One Oncology, el proyecto asistencial de los hospitales del grupo Quirónsalud en Madrid, es un buen ejemplo. La iniciativa consiste en una red conectada para garantizar que un paciente en un proceso oncológico reciba la misma atención, con los mismos criterios y con acceso a los mismos recursos y tecnología, independientemente del hospital de la red a la que acuda.
La Dra. Vilma Pacheco, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Luz y coordinadora de la Unidad de Tumores Digestivos de One Oncology Madrid (Quirónsalud), explica que «cada caso ha de ser evaluado por un comité de médicos de distintas especialidades» para determinar la mejor estrategia terapéutica.
En este sentido, señala que el programa One Oncology Madrid permite «revisar de manera transversal los casos complejos y alinear protocolos para el mejor tratamiento posible«, además de favorecer la coordinación entre los distintos hospitales del grupo y facilitar el acceso de los pacientes a nuevas opciones terapéuticas y ensayos clínicos.
El futuro pasa por combinar estrategias
La investigación actual no solo busca desarrollar nuevos fármacos, sino también encontrar la mejor combinación entre cirugía, quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia.
En algunos tumores digestivos avanzados, los estudios ya han demostrado que añadir inmunoterapia al tratamiento convencional puede mejorar la supervivencia de determinados pacientes, lo que ha impulsado la aprobación de nuevos medicamentos y el desarrollo de ensayos clínicos para seguir ampliando sus indicaciones.
No obstante, los especialistas insisten en que estos tratamientos no son adecuados para todos los pacientes y que su utilización debe basarse en criterios clínicos y moleculares bien establecidos.
Ganar tiempo al cáncer
Los tumores del aparato digestivo representan cerca del 25% de todos los cánceres, con más de 70.000 nuevos casos previstos cada año y alrededor de 30.000 muertes anuales. El cáncer colorrectal es el más frecuente y mortal de este grupo, con una incidencia superior a 43.000 casos anuales, seguido por los de páncreas, estómago, hígado y esófago, siendo más comunes en hombres. Debido a que evolucionan durante meses o años sin síntomas claros o con señales poco específicas, los especialistas insisten en la vigilancia médica y en el seguimiento de molestias persistentes. En este sentido, «En el cáncer, el tiempo marca la diferencia. Detectar un tumor digestivo en fases iniciales no solo mejora el pronóstico, sino que en muchos casos permite tratamientos menos agresivos y más eficaces«, subraya el doctor Gerardo Blanco, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Torrevieja.
Para lograr una detección temprana, la gastroscopia y la colonoscopia se posicionan como las herramientas endoscópicas clave para explorar el tubo digestivo, tomar biopsias o tratar lesiones. «La gastroscopia nos permite explorar el esófago, el estómago y el duodeno, y es especialmente útil cuando hay síntomas como dificultad al tragar, anemia, pérdida de peso o molestias digestivas persistentes«, explica el doctor Blanco. Asimismo, la colonoscopia resulta fundamental frente al cáncer colorrectal al ser «una prueba clave porque puede ser diagnóstica y preventiva al mismo tiempo. Si detectamos un pólipo, podemos retirarlo durante la exploración y evitar su evolución», destaca el especialista.




