El diario ruso Nóvaya Gazeta cesará su actividad el próximo 9 de noviembre después de 33 años de trayectoria, tras perder su sede, sus recursos financieros y el soporte comercial, según el comunicado difundido por la redacción.
El cierre: comunicado, fecha y alcance
La redacción comunicó la decisión el pasado 30 de octubre y la calificó de irreversible. ‘El 9 de noviembre apagaremos las luces de la casa en la que hemos vivido durante 30 años, apagaremos los servidores y nos marcharemos’, señaló el diario en un comunicado recogido por Reuters. El texto rechaza que la desaparición responda a una decisión empresarial ordinaria o a una suspensión voluntaria.
El director del periódico, Serguéi Sokolov, explicó a la agencia que esta vez no se trata de una suspensión temporal, como había ocurrido en episodios anteriores, sino del cierre definitivo de la publicación. ‘Enterramos a nuestros amigos, enterramos nuestras esperanzas’, declaró. La redacción responsabiliza en su comunicado al Servicio Federal de Seguridad, al Ministerio de Justicia y a la Fiscalía de las actuaciones que han desembocado en el cierre.
Antes del cierre habrá un último número. Después, los trabajadores abandonarán las instalaciones del centro de Moscú y desconectarán los servidores. En la redacción ya han comenzado a embalar documentos, fotografías y recuerdos de más de tres décadas de investigaciones. Dentro de Rusia, no habrá continuidad.
La cabecera deja de operar después de que las autoridades revocaran su licencia en 2022, bloquearan su página web y ordenaran el abandono de la sede de Moscú.
Treinta y tres años de una cabecera de referencia
La trayectoria de Nóvaya Gazeta, fundado en 1993 con el apoyo económico de Mijaíl Gorbachov, incluye los siguientes hitos:
- Fundación (1993): el proyecto nació inspirado por la política de glasnost y contó con parte del dinero que Gorbachov recibió por su Premio Nobel de la Paz.
- Etapa impresa: la edición en papel dejó de publicarse en 2022, después de que las autoridades revocaran su licencia; su página web fue bloqueada y sus instalaciones de impresión, confiscadas.
- Reconocimiento internacional: el exdirector y cofundador Dmitri Murátov recibió en 2021 el Premio Nobel de la Paz, compartido con la periodista filipina Maria Ressa.
- Redacción: seis periodistas vinculados al diario fueron asesinados, entre ellos Anna Politkóvskaya, autora de investigaciones sobre las guerras de Chechenia y asesinada en Moscú en octubre de 2006.
- Situación judicial: el redactor Oleg Roldugin permanece bajo arresto domiciliario a la espera de juicio por presunto uso indebido de datos personales, una acusación que podría acarrear hasta diez años de prisión.
El cierre se enmarca en la transformación del mapa mediático ruso desde febrero de 2022, cuando el inicio de la ofensiva militar en Ucrania dio paso a nuevas disposiciones legales que establecieron penas de prisión por desacreditar a las Fuerzas Armadas o difundir informaciones consideradas falsas sobre sus operaciones. La cabecera reconoció entonces que no podía informar sobre ‘los acontecimientos más críticos y trágicos de nuestro tiempo’.
Parte de esa actividad se ha desplazado fuera de las fronteras. Reporteros Sin Fronteras ha apoyado a 160 periodistas rusos exiliados desde 2021 y contabilizaba al menos 63 medios de ese país que continúan funcionando desde el exterior.
Entre ellos figura Novaya Gazeta Europe, fundada en Letonia en 2022 por antiguos integrantes de la redacción que abandonaron Rusia tras el inicio de la ofensiva. Comparte orígenes y parte de la trayectoria profesional de la cabecera original, pero funciona como una publicación independiente y continuará operando tras el cierre de Moscú. Las autoridades rusas la declararon ‘organización indeseable’, una figura jurídica que prohíbe de hecho sus actividades dentro del país.
Lectura de negocio: qué pierde el mapa mediático ruso
La desaparición reduce el número de redacciones que operaban dentro de Rusia al margen de la estructura estatal y cierra una cabecera con 33 años de archivo informativo. El mapa se estrecha. Su modelo económico se sostenía sobre dos patas: las donaciones de los lectores y el soporte comercial. Ambas quedaron inutilizadas en las últimas semanas, según la versión de la redacción, que sitúa el punto de no retorno en la orden de abandonar la sede, junto con los registros policiales, investigaciones judiciales, y actuaciones contra sus periodistas.
El precedente inmediato es la suspensión de 2022, cuando la edición impresa dejó de publicarse tras la revocación de la licencia. En aquel momento la actividad se mantuvo desde las oficinas del centro de Moscú; ahora desaparece también esa estructura operativa. La continuidad queda en el ecosistema del exilio, un modelo que ya agrupa a más de 60 medios rusos fuera del país y que afronta costes de producción más altos y restricciones como la calificación de ‘organización indeseable’.
No hubo reacción oficial inmediata al anuncio. El Kremlin ha defendido anteriormente determinadas restricciones informativas como necesarias ante lo que presenta como una confrontación con Occidente relacionada con la guerra en Ucrania. La publicación sostiene que el artículo 29 de la Constitución rusa prohíbe expresamente la censura y que esas garantías han quedado vaciadas.
📡 El Radar del Sector
- El vacío que llena: ninguna estructura sustituye la operación en Moscú; la continuidad de la marca recae en el ecosistema del exilio, con Novaya Gazeta Europe como referencia.
- El reto por delante: la estructura exterior afronta la pérdida de las donaciones emitidas desde Rusia, la calificación de ‘organización indeseable’ y la dispersión de su plantilla.
- El tablero competitivo: el mapa mediático ruso pierde un actor dentro del país y suma más de 60 medios que operan desde el exterior, según Reporteros Sin Fronteras.




