La altseason vuelve a la conversación antes de tiempo. Bitcoin pelea por recuperar los 80.000 dólares tras un octubre difícil y la mayoría de las altcoins sigue sin arrancar. Sin embargo, hay un indicador macro que, según una de las voces más seguidas del sector, apunta a que el relevo puede llegar antes de lo que descuenta el mercado.
El autor de esa tesis es Peter Anthony, fundador de The House of Crypto, una plataforma de formación en trading con más de 400.000 seguidores. Lo explicó durante TOKEN2049 Singapur, la cita anual del sector, en una conversación recogida por el medio especializado BeInCrypto dentro de la serie Bitunix Ultra Talk.
El punto de partida no es halagüeño. El Altcoin Season Index, el indicador que mide cuántas altcoins superan a bitcoin en un periodo concreto, sigue por debajo del umbral asociado a un rally generalizado. La dominancia de bitcoin —la cuota que representa la mayor criptomoneda sobre el valor total del mercado— continúa alta. Y noviembre arrancó con el precio atascado por debajo de los 80.000 dólares, después de un octubre flojo y con las elecciones de medio mandato de Estados Unidos, celebradas el 3 de noviembre, ya a la espalda.
El indicador macro que Anthony vigila: la manufactura de Estados Unidos
Su tesis se apoya en un dato que no aparece en los gráficos de cripto. El índice de manufactura del ISM, la encuesta mensual del Instituto de Gestión de Suministros que mide la actividad de las fábricas estadounidenses, subió a 55,5 puntos en octubre desde 54,5 en septiembre, según el informe publicado el 2 de noviembre. Es el décimo mes consecutivo de crecimiento del sector industrial.
Anthony señala el nivel 58 como referencia. En periodos anteriores, una actividad manufacturera fuerte coincidió con caídas pronunciadas de la dominancia de bitcoin, y fue justo entonces cuando las criptomonedas más pequeñas empezaron a superar a la mayor. Ese patrón no se ve desde 2021, cuando la anterior temporada de altcoins multiplicó el valor de redes como Solana o Avalanche en pocos meses.
El segundo ingrediente es la inteligencia artificial. El auge de la infraestructura para IA está moviendo exportaciones: las ventas de semiconductores de Corea del Sur crecieron un 259,4% en octubre y Taiwán sigue la misma estela. La lógica es que una economía más activa mejora la liquidez y el apetito por el riesgo, y las altcoins son el tramo más arriesgado del mercado cripto.
Un dato de fábricas no mueve tokens por sí solo, pero anticipa la liquidez que sí los mueve. La diferencia entre acertar y llegar tarde está ahí.
Dónde se mueve el dinero antes de que suban los precios
Si la rotación llega, Anthony no propone adivinar el token ganador. Prefiere seguir el dinero. Su método consiste en observar qué blockchains captan actividad nueva —menciona Solana, Sui, Base y el ecosistema que ha crecido alrededor de Robinhood— y, una vez identificada la red, mirar qué aplicaciones construidas sobre ella se benefician del volumen. Su razonamiento es que cuando una red gana actividad, los intercambios descentralizados y los protocolos de préstamo lo notan antes que el precio del token.
Para seguir esos movimientos cita herramientas de análisis on-chain como Artemis y DefiLlama, el agregador que recoge el valor depositado y los ingresos de miles de protocolos. Traducido a lenguaje corriente: antes de comprar, mira dónde se está depositando el dinero. Más actividad en una red, eso sí, no garantiza que sus tokens suban.
El error más caro, sostiene, es entrar cuando la narrativa ya es trending topic. Él mismo se quedó fuera de un rally del ecosistema Robinhood porque detectó la tendencia cuando los tokens relacionados ya habían volado. Su forma de medirlo es incómoda: preguntarse cuántos compradores potenciales quedan dispuestos a pagar más de lo que pagó él. Cuando la respuesta escasea, la operación ya no es una oportunidad.

La letra pequeña: una correlación no es una señal de compra
Conviene poner el freno. La relación entre la manufactura estadounidense y la dominancia de bitcoin es una observación histórica, no una regla verificada, y con dos lecturas seguidas del ISM no se construye una serie estadística. El propio Anthony lo reconoce: su escenario depende de que la economía siga mejorando y de que la liquidez llegue de verdad a los activos de riesgo.
Hay un segundo matiz que suele olvidarse en plena fiebre. Un protocolo puede facturar mucho y su token seguir cayendo. Pump.fun ingresó unos 45,35 millones de dólares en octubre de 2026, según DefiLlama, y Anthony lo pone como ejemplo de negocio real detrás de un token castigado. Pero los ingresos no se reparten solos: importan el suministro en circulación, la valoración y si existe un mecanismo por el que quien tiene el token capture parte de ese éxito.
La comparación con ciclos anteriores ayuda a calibrar. La altseason de 2021 llegó después del verano de 2020 en el que despegó el crédito descentralizado (el llamado DeFi summer) y de un 2021 en el que las NFT llevaron a miles de usuarios nuevos a abrir su primera wallet. En ambos casos, el capital rotó desde bitcoin hacia tokens más pequeños cuando la liquidez sobraba. Hoy el punto de partida es distinto: más vigilancia regulatoria, más institucionalización, y unos ETF al contado de bitcoin que, desde su aprobación en 2024, absorben parte del dinero que antes habría ido a altcoins.
Eso no invalida la tesis, la condiciona. Anthony cree que el ciclo de bitcoin podría alargarse hasta 2027 o incluso 2028 porque, en su lectura, todavía queda combustible en el tanque. Su escenario de altseason temprana pasa por dos condiciones concretas: que el ISM se acerque a ese nivel 58 y que la dominancia de bitcoin empiece a ceder de forma sostenida. Las próximas lecturas del índice y el comportamiento de los flujos hacia Solana, Sui y Base darán la respuesta.




