El Pagani Huayra 70 Anima se desveló el 31 de octubre en el Concours at Wynn Las Vegas y cierra una celebración de cumpleaños que Horacio Pagani ha estirado durante tres años. Es el último Huayra de la serie. También el más extremo de los tres one-off.
Junto al Anima se expusieron el Huayra 70 Trionfo —encargado por la Barchetta Collection y con destino Cincinnati— y el Huayra 70 Derecho, que debutó en el Festival de Goodwood en julio. Era la primera vez que la trilogía completa se veía en público. El propio Horacio Pagani descubrió el coche en Las Vegas, ocho días antes de cumplir 71 años, el próximo 10 de noviembre.
V12 biturbo, cambio manual y polvo de diamante en la carrocería
La carrocería combina fibra de carbono vista con un acabado Custom Metallic infusionado con polvo de diamante, franjas en pan de platino y detalles en Inky Blue sobre una estructura de carbono y aluminio. La aerodinámica va más lejos que en sus hermanos: toma de aire elevada y aleta tras el habitáculo, arcos de seguridad individuales, alerón fijo, difusor de gran tamaño y secciones traseras ventiladas. Cierra la zaga un escape de seis salidas en cerámica blanca.
Dentro, tapicería clara, acentos azules y metal mecanizado a la vista. El punto que mueve la aguja está entre los asientos: los Huayra 70 recuperan la arquitectura que la casa estrenó en el Huayra Epitome de 2024, con caja manual de siete relaciones, varillaje expuesto y tres pedales. El V12 biturbo de 6,0 litros firmado por Mercedes-AMG declara 852 CV y 1.100 newton-metros en el Epitome. Pagani no ha confirmado la potencia del Anima. Tampoco su precio.
En un segmento donde el doble embrague es la norma, un one-off con tres pedales y varillaje a la vista nace como objeto de colección antes de entregarse.
El precedente inmediato es el propio Epitome, que rescató el cambio manual en el Huayra y abrió la puerta a esta trilogía. La marca ha entendido que la transmisión es hoy un argumento de exclusividad más potente que la cifra de potencia, y lo ha convertido en la firma de sus últimos encargos.
Qué hace el Anima con el valor de los Huayra ya entregados

El Huayra sigue titulando novedades cuatro años después de que el Utopia llegara al mercado en 2022. No es un accidente comercial. Cada edición especial reabre el escaparate de un modelo cuyo ciclo natural había terminado y mantiene viva la conversación sobre la saga. Para el propietario de un Huayra de serie, el efecto es indirecto, pero real: su coche vuelve a estar en el mapa.
El precio de estos encargos no se publica nunca. Esa opacidad cumple una función de mercado: impide fijar un techo de comparación y deja el valor en manos de la negociación privada. Los one-off de Pagani rara vez pasan por subasta pública; cambian de manos entre coleccionistas que ya se conocen y que no necesitan un martillo para acordar una cifra.
La escasez es doble. La trilogía está cerrada y no habrá un cuarto Huayra 70. Además, cada unidad lleva una configuración irrepetible —pintura, aerodinámica, tapicería— que la hace incomparable con las demás. El comprador no adquiere un Huayra más rápido; adquiere la certeza de que nadie podrá replicarlo.
La letra pequeña del one-off como activo de patrimonio
Aquí conviene separar el entusiasmo del análisis. Un one-off de estas características es un activo de preservación de capital, no de revalorización agresiva a corto plazo. La razón es la liquidez: el universo de compradores capaces de asumir una pieza única es minúsculo y la venta exige meses de conversación privada. En el mercado clásico, el cambio manual viene cotizando prima desde hace años, y ese diferencial se ha trasladado a los hiperdeportivos modernos con la misma lógica: quien puede elegir, elige tres pedales. Sin embargo, la prima no es infinita ni automática. El riesgo real no es la mecánica, sino el uso. Un coche que no se mueve pierde historia, y la historia es parte del valor.
La opacidad del precio no perjudica al vendedor: protege el relato y obliga al comprador a pagar por la historia, no por una tabla de comparables.
El segundo riesgo es la trazabilidad. Al no existir precio publicado, el comprador secundario negocia a ciegas contra el humo del relato. El tercero es el coste de propiedad: mantenimiento de un V12 biturbo, neumáticos a medida y una cerámica blanca que no admite descuidos. Para un patrimonio elevado, el Anima funciona como pieza de colección dentro de una asignación alternativa; nunca como vehículo de rentabilidad a doce meses.
Con la trilogía cerrada, el siguiente hito es el debut europeo, que Pagani todavía no ha fechado ni localizado. Mientras se anuncia, la atención se desplaza a los Huayra de serie: cada edición especial que se cierra revaloriza el relato de los que ya están en garaje.
💎 Veredicto Wealth
El Huayra 70 Anima es una pieza de preservación de capital para coleccionistas con horizonte superior a siete años y capacidad de esperar comprador. El riesgo a vigilar es la liquidez: sin precio público de referencia, la venta se negocia coche a coche y el comprador tarda en aparecer.



