4La consecuencia en el aeropuerto: lo comprado en duty free tendrá que caber en tu equipaje
El torniquete ya no está en el mostrador de facturación ni en el control de seguridad, sino en el medidor metálico de la puerta de embarque. Ryanair incluye gratis, desde el 4 de septiembre de 2025, un único bulto de 40x30x20 centímetros que debe entrar bajo el asiento delantero; la maleta clásica de 55x40x20 y hasta 10 kilos solo sube a la cabina con el paquete Priority & 2 Cabin Bags. En ese escenario, la bolsa del duty free deja de ser el comodín con el que muchos viajeros contaban: un litro de licor, dos perfumes o una caja de regalo difícilmente caben en el bulto gratuito, y el personal puede pedir que se abra la bolsa para comprobar qué hay dentro. Comprar después del control de seguridad resuelve el problema de los líquidos, no el del espacio. Y si el conjunto no entra en el medidor, acaba en bodega previo pago.
La consecuencia es económica y se concentra en los últimos metros del aeropuerto. Ryanair subió en noviembre la prima que paga a sus agentes por cada bulto fuera de medida de 1,50 a 2,50 euros y eliminó el tope mensual de 80 euros que podían acumular, una decisión que Michael O’Leary defendió sin matices: «No me disculpo en absoluto». La tarifa en puerta puede llegar a los 75 euros, muy por encima de lo que cuesta añadir una maleta facturada de 10 kilos por internet antes del vuelo. El propio consejero delegado cifra en unos 200.000 los pasajeros anuales que acaban pagando en el embarque y asegura que los bultos fuera de medida han caído por debajo del 0,1%. El truco de la bolsa del duty free, viralizado en redes, funciona cada vez menos: la compra tiene que caber en el equipaje que has pagado.



