5Cómo evitarlo: Priority, facturar o comprar en destino
La vía más directa para seguir subiendo el trolley de 55x40x20 centímetros y 10 kilos al compartimento superior es contratar el paquete Priority & 2 Cabin Bags, la única fórmula que permite dos piezas en cabina: la bolsa pequeña que va bajo el asiento delantero y la maleta grande. Se compra junto al billete por entre 6 y 36 euros por trayecto, una horquilla que depende de la ruta, la fecha y la ocupación del vuelo; si se añade después de la reserva o en el aeropuerto, el precio escala hasta 20-60 euros. El servicio tiene un cupo de 95 pasajeros por vuelo —los aviones rondan los 190 asientos—, de modo que en rutas muy llenas puede agotarse, y entonces la salida es facturar. A cambio incluye embarque en cola preferente, lo que evita la incertidumbre de quedarse sin espacio en los armarios.
La segunda puerta es la facturación de 10 kilos: cuesta entre 9,49 y 44,99 euros si se contrata con el billete y entre 23,99 y 44,99 si se añade más tarde, siempre bastante por debajo de los 70 euros que Ryanair cobra en la puerta de embarque desde noviembre, una tarifa que se aplica por trayecto y que en un ida y vuelta con trolley puede superar los 140 euros. La maleta se entrega en el mostrador antes del control de seguridad y se recoge en la cinta de llegadas. Queda la opción de no pagar nada: ceñirse a la bolsa gratuita de 40x30x20 centímetros —que la aerolínea controla con el medidor, no con báscula— y comprar en destino lo que falte. En escapadas de dos o tres días sale a cuenta.



