Google custodia cripto de nivel bancario: reparte claves divididas y Alphabet ya la usa

Alphabet ya protege con este sistema sus propios activos y varias entidades financieras lo prueban en acceso privado. La apertura comercial está prevista para principios de 2027, todavía sin precios anunciados.

Google ha presentado este miércoles Multi-Party Compute, su herramienta de custodia cripto para bancos, en su primer simposio de activos digitales celebrado en Nueva York. El sistema reparte la clave de firma entre varias máquinas y ninguna llega a tenerla completa.

El producto está en acceso privado con varias entidades financieras y Alphabet, la matriz de Google, ya lo utiliza para proteger sus propios activos, según adelantó CoinDesk. La disponibilidad comercial no llegará hasta principios de 2027 y la compañía no ha desvelado precios.

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Una llave partida en trozos que nunca se juntan

El sistema aplica computación multiparte (MPC, por sus siglas en inglés), una técnica criptográfica que permite a varios participantes calcular un resultado conjunto sin que ninguno vea los datos del resto. Trasladado a una firma: la clave privada, esa contraseña criptográfica que da control total sobre unos fondos, se divide en fragmentos que viven en en máquinas distintas. Para autorizar un envío hace falta reunir un número mínimo de piezas.

Un banco puede guardar una parte en su propio hardware, otra en Google Cloud y una tercera en la nube de un competidor. Los umbrales son configurables: dos de tres, cinco de siete. Antes de firmar, un motor de políticas que corre dentro de Confidential Space, el entorno reforzado de Google, comprueba que la operación respeta límites de importe, destinos permitidos y reglas de aprobación. La compañía asegura que no tiene acceso a los fragmentos sin cifrar.

Por qué el sector necesitaba algo así

El argumento comercial se apoya en un problema que no se ha resuelto solo. Según el informe de delitos cripto de Chainalysis, firma de análisis de blockchain, el 43,8% del dinero robado en cripto en 2024 salió de claves privadas comprometidas. DefiLlama, el agregador de datos de finanzas descentralizadas, calcula que cerca del 40% de los 16.690 millones de dólares perdidos en hackeos hasta junio pasaron por el mismo agujero.

Repartir la llave no impide el robo: obliga al atacante a robar varias veces y en sitios distintos.

Los casos recientes lo ilustran. El pasado junio, un atacante extrajo siete claves del ordenador de un solo desarrollador durante la brecha de Humanity Protocol y vació monederos en dos redes distintas. Un único punto de fallo, dos redes afectadas.

Google también vende el producto como escudo frente al fraude automatizado con inteligencia artificial. Chainalysis cifró en 3,2 millones de dólares el botín medio por operación de las estafas ligadas a herramientas de IA en 2025, frente a 719.000 dólares en el resto. El informe relaciona ambas cifras, aunque no demuestra que la IA sea la causa de la diferencia. El investigador de Ethereum Justin Drake ha advertido de que la IA podría encontrar atajos matemáticos que debiliten las firmas de los monederos; ningún sistema ha mostrado esa capacidad.

El riesgo cuántico es otro cantar, y más lejano. Investigadores de Google estimaron que una máquina suficientemente potente podría deducir una clave privada de bitcoin a partir de una clave pública expuesta en unos nueve minutos. Hay alrededor de 6,9 millones de bitcoin con la clave pública a la vista. La arquitectura puede adoptar firmas post-cuánticas más adelante sin que las instituciones rehagan sus sistemas, pero no hay calendario.

El negocio de la custodia ya tenía dueños

Fireblocks, Fordefi y BitGo llevan años vendiendo esta clase de infraestructura y el terreno no está vacío. BNP Paribas desarrolla su custodia con Metaco y existen bóvedas compartidas entre varias entidades construidas sobre BitGo. Google sostiene, en declaraciones recogidas por CoinDesk, que su ventaja son las relaciones bancarias y su experiencia en seguridad, y se presenta como proveedor neutral para entidades que no quieren depender de un competidor.

Conviene recordar un precedente. Tras la quiebra de FTX en noviembre de 2022, el sector aprendió que la custodia no es un trámite administrativo, sino la diferencia entre tener fondos y tener un saldo en una pantalla. Ese episodio empujó a bancos y gestoras hacia proveedores externos y hacia configuraciones con varios custodios. Google llega tarde a ese mercado, pero entra por la puerta que más pesa: la del departamento de riesgos de un banco.

La contradicción está en el modelo. Una herramienta que promete descentralizar el control de una clave se apoya en la nube de tres o cuatro proveedores, uno de ellos Google, y en un motor de políticas que decide qué operaciones pasan. Eso reduce el riesgo de robo, pero concentra la confianza en menos manos: si el sistema falla o cambia de criterio, el cliente institucional tiene poco margen de maniobra.

El calendario manda. Entre hoy y principios de 2027, cuando llegue la disponibilidad comercial, se sabrá si los bancos españoles y europeos adoptan la pieza o se quedan con los especialistas. Y una fecha posterior, aún sin fijar, decidirá la otra mitad: cuándo el sistema admite firmas resistentes a la computación cuántica.


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