RLUSD conquista la calificación A2 de Moody’s y supera los 2.400 millones

La agencia ha evaluado la calidad de las reservas, los acuerdos de canje y la custodia segregada del token, presente en XRP Ledger y Ethereum. Ripple ya opera su propio banco fiduciario tras el visto bueno de la OCC.

La agencia Moody’s ha concedido a RLUSD, la stablecoin de Ripple, una calificación A2 a largo plazo y P-1 a corto plazo, la nota más alta que la firma otorga en esa segunda categoría. El anuncio se ha conocido este 28 de octubre y convierte al token en el primero de su clase con grado de inversión bajo el nuevo marco de Moody’s para monedas estables. Dos años escasos después de su lanzamiento, el activo supera los 2.400 millones de dólares en circulación.

Una stablecoin es una moneda digital diseñada para valer siempre lo mismo, casi siempre un dólar. Se usa para mover dinero entre plataformas sin pasar por la banca tradicional y para refugiarse cuando el mercado cripto se pone feo. Su problema histórico ha sido la confianza: ¿está el dinero realmente ahí? Que una agencia de calificación entre en ese terreno cambia las reglas, porque traslada a los dólares digitales la misma lógica que ya se aplica a la deuda de un Estado o de una empresa.

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La nota cubre a RLUSD en dos redes: el XRP Ledger, la blockchain propia de Ripple, y Ethereum, la más utilizada por las finanzas descentralizadas. Moody’s no ha mirado solo el tamaño. Ha evaluado la calidad de las reservas, su liquidez, los acuerdos de canje por dólares y la custodia segregada, es decir, que el dinero de los clientes no se mezcle con el de la compañía.

Qué hay detrás de cada RLUSD emitido

Las reservas se mantienen principalmente en deuda pública estadounidense a corto plazo y efectivo en BNY, una de las mayores entidades de custodia del mundo. Standard Custody & Trust Company, la sociedad del grupo que actúa como emisora, trabaja con un objetivo de cobertura del 103%: por cada dólar en tokens hay algo más de un dólar en activos. Ese colchón extra es el que separa un proyecto serio de un experimento.

El respaldo legal pesa tanto como el financiero. Moody’s señala que la GENIUS Act, la norma estadounidense que ordena el mercado de las stablecoins de pago y que entra en vigor en enero de 2027, protege las reservas exigidas si el emisor quiebra. Dicho de otro modo: el dinero que sostiene los tokens queda blindado por ley. Para el equipo de riesgos de un banco, ese detalle vale más que cualquier campaña de marketing.

Una calificación no vuelve segura una stablecoin por decreto, pero le da al departamento de riesgos de un banco un papel que llevar a la comisión.

Jack McDonald, responsable de stablecoins de Ripple, lo resumió en sus redes: RLUSD es el primer activo de este tipo que recibe grado de inversión de Moody’s. La afirmación encaja con lo publicado por la agencia y con el calendario. El marco específico para monedas estables es reciente, así que el registro acaba de estrenarse con el token de Ripple dentro.

Quién captura el valor: RLUSD sí, XRP ya veremos

La pregunta que recorre el sector es otra. Si RLUSD crece, ¿gana algo quien tiene XRP? La duda se ha hecho más ruidosa esta semana. El 26 de octubre, Ripple recibió la aprobación definitiva de la OCC, el regulador bancario estadounidense, para su Ripple National Trust Bank: una entidad que podrá custodiar activos y gestionar las reservas de RLUSD, aunque sin aceptar depósitos ni conceder préstamos al uso. En paralelo, Robinhood anunció que llevará el token a su aplicación, con 28,6 millones de clientes con fondos. Y hoy Coinbase ha añadido soporte para RLUSD en XRP Ledger, Ethereum y Base.

La infraestructura, en resumen, se está montando. El negocio de Ripple como emisor de dólares regulados avanza con paso firme. Lo que no está escrito es que eso se traduzca en una subida del precio de XRP. El argumento alcista para el token pasa por su papel de puente en pagos entre monedas: cuanta más liquidez haya, más transacciones y más uso institucional. Sin volumen, la conexión se queda en el relato.

El precedente que importa y lo que falta por ver

No es la primera vez que el mercado confunde el éxito de un producto con el de su token. En 2022, la stablecoin UST de Terra prometía rentabilidades del 20% y llegó a valer cerca de 18.000 millones de dólares antes de desplomarse en cuestión de días. No tenía reservas reales: solo un algoritmo y una moneda hermana que la sostenía. La comparación sirve de contraste. RLUSD hace lo contrario, se apoya en letras del Tesoro y ahora tiene a Moody’s mirándole las cuentas. La lección de Terra fue que la confianza sin activos detrás se evapora. La de RLUSD, por ahora, es que los activos sin distribución tampoco bastan.

Queda un riesgo evidente. Una stablecoin respaldada por deuda pública estadounidense a corto plazo depende de que ese mercado siga funcionando con normalidad y de que los tipos no jueguen malas pasadas al valor de la cartera. También de un puñado de custodios y de un marco regulatorio que aún no está en vigor: la GENIUS Act llega en enero de 2027 y hasta entonces buena parte del sector opera con reglas provisionales.

Para el inversor español, el impacto es indirecto. RLUSD no es la stablecoin mayoritaria en Europa, donde las monedas estables en euros con licencia MiCA ocupan otro carril. Pero el precedente importa: si Moody’s califica stablecoins en dólares, la presión para calificar también las europeas llegará. Y con ella, un estándar que el ahorrador puede leer sin ser experto.

La próxima cita es enero. Ahí se verá si el grado de inversión se traduce en tesorerías corporativas, en volumen real de pagos y, de rebote, en algo para XRP. Hasta entonces queda un activo de más de 2.400 millones de dólares, buena nota y una pregunta abierta sobre quién se queda el valor. Puedes consultar los criterios de la agencia en la web oficial de Moody’s.


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