Hasta 30.000 euros por el traspaso de fondos de inversión: los bancos reabren la guerra del ahorro

Bankinter abona el 1% con un techo de 30.000 euros y permanencia de dos años; BBVA sube al 2% pero exige tres años y limita la oferta a una lista cerrada de fondos. La permanencia y el coste del producto pesan más que el porcentaje anunciado.

Hasta 30.000 euros por mover el dinero de un banco a otro. Esa es la cifra máxima que algunas entidades españolas están dispuestas a pagar por el traspaso de fondos de inversión procedente de la competencia, una práctica habitual en las campañas de planes de pensiones de final de año y casi inédita, hasta ahora, en el negocio de los fondos.

El contexto explica la prisa. Las entradas de dinero en fondos muestran signos de debilidad y se han registrado reembolsos puntuales, según recoge Expansión. Con ese panorama, la bonificación se convierte en un anticipo de la rentabilidad: se cobra en efectivo, no depende de cómo se comporte el mercado y basta con trasladar el patrimonio de una entidad a otra.

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Bankinter, Self Bank y BBVA: del 1% al 2% por traer el dinero del competidor

Bankinter es la entidad que ha movido ficha con más ruido. La campaña, activada este mes con motivo del 40º aniversario de su gestora, abona el 1% en efectivo sobre el volumen neto traspasado desde otras entidades a fondos de Bankinter Gestión de Activos. Exige una inversión mínima de 5.000 euros, mantenerla dos años y tiene un techo de 30.000 euros por cliente. El plazo para acogerse termina el 30 de noviembre.

Self Bank, el banco digital de Singular Bank, remunera con otro 1% la llegada de dinero o de fondos procedentes de otras entidades a los productos de su plataforma, con los ETF excluidos, hasta un máximo de 5.000 euros por cuenta. No hay mínimo de inversión y la campaña admite compras, traspasos y cambios de comercializador. El pago se reparte en cuatro entregas a lo largo de 2027 y el cliente puede retirar su dinero cuando quiera, eso sí, perdiendo las cantidades pendientes.

BBVA sube la apuesta hasta el 2% bruto para los traspasos que procedan de fondos ajenos al grupo, aunque restringe la oferta a una lista cerrada de productos y exige mantener la inversión tres años. La promoción está vigente hasta el 31 de diciembre y el límite es de 20.000 euros por partícipe. El incentivo puede abonarse en efectivo o como aportación al propio fondo del banco. Si el partícipe rescata antes de cumplir la permanencia, devuelve la parte proporcional en función del importe rescatado y del tiempo que quede por delante.

La ofensiva alcanza también a las carteras gestionadas, el negocio con el que los bancos buscan reforzar la vinculación del cliente. Abanca bonifica con un 2% las nuevas contrataciones de su servicio de gestión discrecional, con un máximo de 6.000 euros, vigencia hasta final de año y una permanencia de 30 meses; el desembolso mínimo parte de 20.000 euros y varía según la cartera. En el segmento cooperativo, Caixa Popular premia con otro 2% los traspasos a determinados fondos de Gescooperativo, incluidos los perfilados y los sostenibles. Exige mover al menos 4.000 euros, mantenerlos tres años y tiene un techo de 10.000 euros por partícipe, con plazo hasta el 31 de diciembre.

El porcentaje de bonificación es el gancho de la campaña, pero rara vez es el dato que decide si la operación sale a cuenta.

La letra pequeña que pesa más que el porcentaje

Hay tres variables que importan más que la cifra grande del folleto. La primera es la permanencia: dos años en Bankinter, tres en BBVA y en Caixa Popular, 30 meses en Abanca. La segunda, el coste del producto de destino, porque una comisión de gestión alta se come el incentivo en pocos ejercicios. La tercera, la lista de fondos elegibles, que en algunos casos se limita a una selección concreta y deja fuera el resto de la gama. Conviene comparar la clase del fondo, el TER y la rentabilidad histórica antes de firmar el traspaso, y no al revés.

Hay un detalle operativo que suele pasar desapercibido: el traspaso entre gestoras no tributa, pero el rescate posterior sí. Cobrar ahora una bonificación y deshacer la posición el año que viene puede salir más caro que haber elegido un fondo con menores comisiones desde el principio.

Por qué vuelven los incentivos justo ahora

La vuelta del premio tiene una lectura sencilla y otra incómoda. La sencilla es que, cuando el flujo de entrada se enfría, el precio del dinero nuevo sube. La incómoda es que pagar un 2% por captar patrimonio resulta caro si el fondo que lo recibe cobra alrededor del 1% anual y el cliente permanece tres años: la entidad recupera la inversión, pero solo si el ahorrador no se marcha. En ese cálculo, el incentivo funciona como un coste de adquisición de cliente, no como un regalo.

Aquí está el riesgo que menos se comenta. El ahorrador que cambia de fondo por cobrar el premio puede acabar en un producto peor que el que tenía, y la bonificación, un pago único, no compensa años de comisiones más altas o de una gestión menos afinada. El incentivo premia el movimiento, no la calidad de la decisión. Y en un mercado donde el patrimonio se ha convertido en el campo de batalla, esa distinción se diluye con facilidad.

Las condiciones completas de cada promoción están publicadas en la web corporativa de cada entidad, y ahí conviene leer el apartado de permanencia antes que el titular del porcentaje. El 30 de noviembre se cierra la ventana de Bankinter; el 31 de diciembre, las de BBVA y Caixa Popular. Con esas fechas sobre la mesa se verá si el incentivo ha movido patrimonio de verdad o si solo ha adelantado traspasos que se habrían producido igual. Lo primero sería una señal de competencia real. Lo segundo, puro maquillaje comercial.


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