El cierre semanal de Wall Street deja una contradicción difícil de sostener: el Dow Jones perdió 652,82 puntos el viernes, un 1,23%, hasta 52.215,16, mientras el Brent se disparaba un 3,14% y cerraba en 116,72 dólares, su nivel más alto desde el 29 de abril. Los tres índices acabaron en rojo. El Dow, sin embargo, encadena tres semanas al alza y el Russell 2000 se anotó cerca de un 2% semanal. El mercado no cae: se parte.
El Dow cede 653 puntos y el petróleo manda en la sesión
El S&P 500 cedió un 0,52% hasta 7.623,68 puntos y el Nasdaq Composite limitó el daño al 0,21%, en 25.955,34, pese a que el sector tecnológico del S&P 500 subió un 0,4% y el índice de semiconductores acompañó con otro 0,4%, según el informe de mercado de Reuters. La resistencia de la tecnología evitó una sesión peor. No la evitó del todo.
El crudo fue el gran protagonista. El Brent sumó 3,55 dólares por barril hasta 116,72 y el West Texas Intermediate avanzó un 3,8% hasta 103,27 dólares, con un balance semanal del 6% para el Brent y del 2,3% para el WTI. Los ataques hutíes en Arabia Saudí y un vertido declarado por las autoridades de Emiratos Árabes Unidos reavivaron el riesgo sobre el suministro en Oriente Medio. El sector energético del S&P 500 subió un 2,5% y marcó máximos históricos mientras el resto del mercado se desangraba. Ese es el mapa.
El bono estadounidense a diez años subió 3,7 puntos básicos hasta el 4,99%. Con el petróleo en tres dígitos y la deuda rozando el 5%, el inversor exige pruebas antes de seguir pagando múltiplos de crecimiento.
La Fed y las tecnológicas se juegan la semana en cinco días
El lunes 26 arranca el tramo decisivo. Alphabet, Microsoft y Amazon publican resultados y el Comité Federal de Mercado Abierto cierra su reunión de dos días el miércoles 28 de octubre. Los mercados descuentan que la Reserva Federal mantendrá los tipos sin cambios, pero el comunicado y la rueda de prensa de Jerome Powell pesarán más que la decisión en sí: el mercado quiere saber qué opina el banco central de una inflación que no cede con el crudo en 116 dólares. El calendario completo está en la web oficial de la Reserva Federal.
El petróleo ha dejado de ser un dato macro para convertirse en el árbitro silencioso de cada múltiplo que se paga en bolsa.
Las expectativas no son modestas. Las estimaciones de LSEG IBES citadas en los informes de mercado sitúan el crecimiento del beneficio del S&P 500 en el tercer trimestre por encima del 32% interanual. La otra cifra que sobrevuela la semana es la de Goldman Sachs Research: los grandes hiperescaladores de la IA gastarían alrededor de 800.000 millones de dólares en inversión de capital en 2026, casi el doble que el año anterior. Es una previsión, no una cuenta cerrada.
El consumo tampoco construye un relato cómodo. La confianza del consumidor de la Universidad de Michigan cerró octubre en 48,0 puntos frente a 48,1 de septiembre, el segundo registro más bajo de la serie histórica, según los datos publicados por la propia encuesta. El subíndice de condiciones actuales cayó a 46,7 desde 50,9 y las expectativas de inflación a un año subieron al 4,7%.
La prueba real de la IA: de pagar expectativas a exigir caja
Llevo meses insistiendo en lo mismo: la anomalía de este ciclo no es que la IA se pague cara, sino que se esté pagando con el dinero que antes financiaba otras cosas. Con el bono a diez años al 4,99% y el Brent por encima de 116 dólares, el capital tiene alternativas y mucha menos paciencia. La temporada de resultados que empieza el lunes es la primera oportunidad seria de demostrar que el gasto en centros de datos se convierte en caja. Si Alphabet, Microsoft y Amazon elevan sus previsiones de inversión sin enseñar retorno, la reacción no será un desplome: será una rotación silenciosa hacia el sector energético, que ya cotiza en máximos históricos mientras el Nasdaq se queda sin fuelle.
Ahí está el riesgo que menos se está descontando. Una Fed más dura de lo esperado el miércoles 28 golpearía precisamente a las compañías cuyos beneficios se esperan a años vista, y lo haría con la inflación de fondo todavía al 4,7% en las expectativas de los hogares. El precedente de 2022, cuando el bono al 5% deshizo el rally de los valores de crecimiento, sigue fresco en las mesas. Aquí se añade una variable que entonces no existía: el coste energético.
La pregunta que dejo abierta es concreta y tiene fecha. Si el miércoles, tras la Fed, las cuentas de Alphabet y Microsoft sostienen el gasto sin prometer retorno visible, el mercado tendrá que elegir entre creer en la IA o protegerse en los dividendos del petróleo. Esa elección se verá en los flujos de la primera semana de noviembre, no en los titulares del viernes.



