Montpellier: un viaje en el tiempo entre la Edad Media y la modernidad

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En Montpellier, basta con caminar unas pocas calles para viajar del encanto medieval a la vanguardia del siglo XX. Además, gracias a su ubicación estratégica, es el punto de partida perfecto para explorar el sur de Francia.

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Del tren al centro histórico

Montpellier es una de las paradas del Tren Barcelona Paris, que enlaza Cataluña con la capital francesa pasando por Girona, Figueres, Perpiñán y Narbona. La ciudad cuenta con dos estaciones ferroviarias: Montpellier Saint-Roch, situada en pleno centro, y Montpellier Sud de France, la moderna terminal de alta velocidad. Si tu tren llega a esta última, no tienes de qué preocuparte: la línea 1 del tranvía te conecta rápidamente con el núcleo urbano en pocos minutos.

La Place de la Comédie es el corazón de Montpellier. Su singular planta ovalada le ha valido el cariñoso apodo de «la plaza del huevo». Está dominada en uno de sus extremos por la majestuosa Ópera Comédie, un teatro de estilo italiano inaugurado en 1888, y adornada en el centro por la célebre Fuente de las Tres Gracias (Trois Grâces), esculpida originalmente en 1776. Desde aquí puedes adentrarte en el Écusson, el fascinante y laberíntico casco antiguo de la ciudad.

Más que seguir una ruta fija, merece la pena recorrer sus calles sin rumbo y descubrir sus fachadas cambiantes y pequeñas plazas escondidas. Para coronar el día, nada mejor que acercarse al paseo del Peyrou, un mirador urbano con encanto.

Arte y naturaleza: el Museo Fabre y el Jardin des Plantes

Inaugurado en 1828, el Museo Fabre alberga una impresionante colección de distintas épocas, con obras de maestros como Frédéric Bazille, Gustave Courbet y Pierre Soulages. Su recorrido conjuga con acierto espacios históricos y galerías contemporáneas.

A solo unos pasos, el Jardin des Plantes invita a sumergirse en la historia viva de Montpellier. Fundado en 1593 para el estudio de especies medicinales, ostenta el título de jardín botánico más antiguo de Francia y es el reflejo de la afamada tradición académica de la ciudad.

Antigone: el rostro vanguardista de Montpellier

El contraste más sorprendente de la ciudad te espera justo al otro lado del centro histórico. Diseñado por el aclamado arquitecto Ricardo Bofill en los años ochenta, el barrio de Antigone alberga imponentes plazas geométricas y un gran eje peatonal que avanza con elegancia hacia el río Lez.

Antigone incorpora referencias a la arquitectura clásica en una propuesta muy diferente de la trama medieval del Écusson. Para culminar esta inmersión contemporánea, el museo MO.CO (Montpellier Contemporain) destaca por su interesante programación de arte actual.

Ruta por Occitania: historia romana y vida urbana

Si dispones de días suficientes para explorar la región, Nîmes es la mejor manera de añadir un atractivo capítulo romano a tu viaje. El gran orgullo de la ciudad es la Maison Carrée, un templo antiguo muy bien conservado que forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco. 

Un recorrido completo por sus calles debe incluir también sus prestigiosas Arenas (el anfiteatro romano) y un relajante paseo por los bucólicos jardines de la Fontaine. Otra opción para continuar rumbo al oeste es Toulouse, la mítica Ciudad Rosa, o bien Rocamadour, considerado por muchos como el pueblo más bonito de Francia.

Tú eliges cuál será tu próxima parada según lo que dicte tu instinto viajero: el arte de vanguardia, el pulso de la vida urbana o las huellas imborrables de la historia.


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