La inflación de Brasil supera el techo del Banco Central y dispara a Bolsonaro a dos semanas de las elecciones

El IPCA se acelera al 4,58% anual y el Selic sigue bajando en plena campaña, una combinación que pone a prueba la credibilidad del Banco Central. La agenda fiscal del país condiciona el apetito por riesgo en Europa y la exposición del IBEX a Brasil.

Las elecciones de Brasil llegan con la inflación anual en el 4,58%, por encima del techo fijado por el Banco Central. El dato se ha conocido este viernes 9 de octubre, el mismo día en que una nueva encuesta ha vuelto a situar a Flávio Bolsonaro por delante de Lula, a 16 días del balotaje del 25 de octubre.

He mirado los dos frentes por separado porque se retroalimentan. Los precios al consumidor se aceleraron un 4,58% interanual en septiembre, por encima de la mediana del 4,5% que estimaban los analistas encuestados por Bloomberg. En el mes, el avance fue del 0,82%. La meta oficial es del 3%, con un margen de tolerancia de 1,5 puntos en cada dirección: el techo queda en el 4,5%.

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La inflación de septiembre perfora el techo de la meta oficial

  • 4,58% interanual, frente al 4,5% que esperaba el consenso.
  • 0,82% mensual, impulsado por el encarecimiento de la electricidad.
  • 13,75% de tasa Selic, en pleno ciclo de recortes.

El detonante inmediato ha sido la electricidad, pero el trasfondo es otro. El Banco Central de Brasil lleva meses bajando el Selic mientras la inflación se le escapa por arriba, y los inversores han añadido a la ecuación el deterioro de las cuentas públicas, un temor que se ha intensificado bajo el Gobierno de Lula. El Comité de Política Monetaria (Copom) afronta ahora una decisión incómoda: frenar las bajadas o asumir que la meta se le queda corta.

Los sondeos giran hacia Flávio Bolsonaro

La encuesta de Atlas/Bloomberg publicada este viernes otorga al senador 51,1% de intención de voto, frente al 45,7% del presidente; un 3,2% se abstendría, no respondería o no sabría. En votos válidos, la distancia se amplía a 52,8% frente a 47,2%.

El sondeo de Datafolha difundido el jueves, encargado por TV Globo y Folha de S.Paulo, coloca a Flávio Bolsonaro en el 49% y a Lula en el 45%; en votos válidos, 52% frente a 48%. La muestra es de 2.520 electores entrevistados entre el 6 y el 7 de octubre, con un margen de error de dos puntos (registro BR-0949/2026 ante el Tribunal Superior Electoral).

La primera vuelta dejó un empate técnico: 56.104.503 votos para Flávio Bolsonaro (47,03% de los válidos) y 53.879.538 para Lula (45,16%). El trasvase de los candidatos descartados explica buena parte del vuelco. Augusto Cury, tercero en la primera vuelta, ha anunciado su voto por el candidato del PL, y entre los electores de Ronaldo Caiado el 54,9% se inclina ahora por el senador.

Los mercados brasileños se han disparado esta semana ante la perspectiva de un triunfo del candidato del PL y de un giro hacia la contención del gasto público.

Lo que veo en el cruce entre precios y urnas

Hay una tensión que los datos no resuelven. El banco central está recortando el Selic, ahora en el 13,75%, con la inflación por encima del techo y los inversores descontando ya un escenario fiscal distinto al actual. No es la primera vez que Brasil discute su meta de precios en plena campaña, pero el cruce con las urnas da a este episodio una lectura propia.

Lo que veo es un banco central que ha convertido la meta de inflación en el eje de su credibilidad institucional. La meta está en juego: si el próximo dato de precios vuelve a superar el techo, el Copom tendrá que elegir entre interrumpir las bajadas, con el coste que eso tiene para una economía que crece poco, o mantenerlas y asumir un incumplimiento más. El segundo riesgo va en la dirección contraria: el rally de los mercados brasileños se apoya en la expectativa de un ajuste del gasto, no en un plan concreto y publicado.

Si ese ajuste se aplaza, el alivio se desvanece con la misma rapidez con la que ha llegado. El hito que sigo es doble: el balotaje del 25 de octubre y la primera reunión del Copom posterior a las urnas.

🌍 El impacto en España y Europa

El impacto directo del IPCA brasileño sobre el Euríbor es prácticamente nulo: el Euríbor se fija con la política del BCE y con la inflación de la eurozona, no con lo que ocurre en São Paulo. La transmisión hacia España existe por otras vías.

  • Euríbor e hipotecas: solo un shock global de aversión al riesgo tensionaría el precio del dinero en la eurozona; la volatilidad brasileña, por sí sola, no mueve el Euríbor a 12 meses ni las cuotas de las hipotecas variables.
  • Empresas del IBEX: Santander y BBVA concentran en Brasil una parte relevante de su beneficio, de modo que un real más débil o un Selic más alto se traslada a sus cuentas.
  • Exportación: un consumo brasileño tensionado por los precios resta demanda a los bienes europeos y a la industria española.
  • BCE: sin canal directo. Fráncfort sigue mirando su propio IPC y la evolución del euro frente al real.

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