Lufthansa y Air France-KLM demandan a Ryanair en Irlanda para revocar su licencia UE

La patronal de Lufthansa, Air France-KLM y otras grandes redes europeas sostiene que Ryanair no cumple las reglas de propiedad y control de la licencia comunitaria. Ryanair replica que la ofensiva busca ponerla en tierra, no corregir la norma.

La ofensiva de Lufthansa y Air France-KLM contra la licencia UE de Ryanair ha aterrizado en el Tribunal Superior de Irlanda. La European Network Airlines Association (ENAA), la patronal que agrupa a las grandes aerolíneas de red del continente, demanda que se revoque la licencia de operación comunitaria de la low cost irlandesa.

El argumento del escrito es que Ryanair no cumple las reglas de propiedad y control que la normativa europea exige a cualquier compañía que quiera volar en el mercado único: la aerolínea con licencia comunitaria debe tener capital mayoritariamente europeo y un control efectivo en manos europeas. La asociación añade que sus miembros ‘se enfrentan a una feroz competencia de low cost y compañías no pertenecientes a la UE’, que ‘se benefician de ventajas competitivas gracias a un marco regulatorio más favorable’.

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Ryanair responde con su tono de siempre. Sostiene que ‘cumple plenamente con los requisitos de propiedad y control de la UE’ y anuncia que se opondrá ‘enérgicamente a la afirmación artificial de ENAA que busca poner en tierra a Ryanair suspendiendo su licencia de operación aérea’. Para la compañía, detrás del pleito está la incapacidad de los grandes grupos europeos para competir con sus tarifas.

Qué exige la norma que Ryanair dice cumplir

El Reglamento 1008/2008 fija las condiciones para mantener una licencia en la Unión: la compañía debe estar participada mayoritariamente por Estados miembros o nacionales comunitarios y estar efectivamente controlada por ellos. No basta con tener la sede en Europa, hay que acreditar quién manda. El terreno es resbaladizo, porque el accionariado de cualquier cotizada se mueve cada día en bolsa.

La licencia la concede la Autoridad de Aviación de Irlanda (IAA), y de ahí que el frente judicial se abra en Dublín. Si un tribunal llegara a suspenderla, Ryanair no podría operar sus rutas intracomunitarias: ni los vuelos que conectan España con el resto de Europa, ni las conexiones, entre ciudades españolas. Sí mantendría los enlaces con el Reino Unido y otros mercados exteriores, amparados en otras licencias del grupo.

La pregunta de fondo no es si Ryanair cumple la letra de la norma, sino quién decide interpretarla cuando el precio es el argumento competitivo de todo el mercado europeo.

No es un escenario teórico. Cuando el Reino Unido salió de la Unión, easyJet creó easyJet Europe con licencia austriaca y Ryanair montó una filial británica para no perder rutas. Aquel episodio dejó una lección que el sector no ha olvidado: la propiedad del capital es un instrumento regulatorio de primer orden. La compañía detalla su estructura societaria en su portal de relación con inversores.

A eso se suma una ironía que en Dublín conocen bien. Ryanair ha ganado en los tribunales europeos varios recursos contra las ayudas públicas que Bruselas autorizó a Lufthansa y Air France-KLM durante la pandemia. El pleito cambia de dirección, no de rivales.

Por qué el pulso se juega también en Barajas y en El Prat

Ryanair es la primera aerolínea por pasajeros en la red de Aena, con bases y rutas repartidas entre aeropuertos como Alicante, Málaga, Palma, Sevilla, Valencia o Canarias. Para el gestor aeroportuario es su principal cliente y su mayor riesgo comercial. Para el viajero, la cuenta es más simple: quien ocupe ese hueco lo hará con costes más altos.

Lo que observamos es un patrón conocido: las redes tradicionales han perdido cuota durante dos décadas y su respuesta ha ido pasando del ajuste de tarifas a la presión regulatoria. La regla tampoco es exclusiva de Ryanair. IAG, matriz de Iberia y Vueling, tiene a Qatar Airways con cerca de una cuarta parte de su capital y ha tenido que blindar su estructura desde el Brexit.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto inmediato es regulatorio, aunque el efecto final llega al bolsillo: Ryanair sostiene su modelo en unos costes que ninguna red tradicional replica y cualquier restricción de su licencia estrecharía la oferta justo donde hoy es la única opción. La zona cero es doble: Irlanda, donde se concede el título habilitante y donde es la mayor aerolínea del país, y España, uno de sus mercados principales. El dato que ordena todo es el umbral del 50% de capital comunitario con control efectivo. Puedes seguir el calendario procesal en el servicio de tribunales de Irlanda.

El pulso tiene tres actores con intereses distintos. ENAA quiere que las autoridades nacionales y la Comisión aprieten; Ryanair quiere que el asunto quede en un susto judicial; y gestores como Aena asisten al pleito con la calculadora en la mano. El riesgo es que el precedente se extienda a otras low cost con estructuras de capital parecidas.

La próxima cita es la temporada de invierno, que arranca el 25 de octubre con las programaciones cerradas y las tarifas ya a la venta. Después llegarán los resultados semestrales del grupo y el calendario del procedimiento irlandés. Una revocación efectiva de la licencia parece improbable a corto plazo. Que un competidor pueda pedirla ante un tribunal nacional ya es, en sí mismo, un dato de mercado.


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