La industria militar, aeronáutica y espacial española facturó 18.034 millones de euros en 2025, un 11,6% más que el ejercicio anterior, su récord histórico, según el informe anual de PwC y la patronal Tedae.
Qué dicen las cifras: tres ramas al alza y un máximo histórico
El informe presentado esta semana confirma el tirón del gasto en defensa en Europa y consolida una senda de crecimiento que arranca de 2020. La facturación consolidada de las empresas representadas por Tedae avanzó un 11,6% interanual, hasta los 18.034 millones, el nivel más alto registrado por la patronal. El sector agrupa a compañías de la industria de defensa aeronáutica, terrestre y espacial, medidas en tres ramas muy desiguales.
La aeronáutica, tanto civil como militar, sigue siendo el grueso del negocio, con 12.080 millones de euros y un avance del 6,2%. Por detrás en volumen, aunque por delante en velocidad, aparece la rama de seguridad y defensa —que incluye parte de la actividad aeronáutica—, con 10.877 millones y un crecimiento del 16,2%. El espacio cierra la tabla con 1.416 millones, un 9,5% más. Las tres ramas se solapan: su suma no equivale al consolidado.
| Rama de actividad | Facturación 2025 | Variación interanual |
|---|---|---|
| Aeronáutica (civil y militar) | 12.080 millones | +6,2% |
| Seguridad y defensa | 10.877 millones | +16,2% |
| Espacio | 1.416 millones | +9,5% |
| Total consolidado | 18.034 millones | +11,6% |
El negocio ya no se explica solo por el cliente civil. España alcanzó en 2025 el 2% del PIB en gasto en defensa, el umbral comprometido con la OTAN, lo que supone movilizar más de 34.000 millones de euros anuales.
La secretaria de Estado de Defensa, María Amparo Valcarce, puso el el acento en la autonomía industrial durante la presentación del informe: ‘Europa ha comprendido que la paz y la estabilidad requieren una base industrial y tecnológica sólida y autónoma. La responsable añadió que la relevancia macroeconómica del sector está en ‘su capacidad de arrastre para el conjunto de la economía española.
El récord de facturación tiene un único cliente detrás, el presupuesto público, y esa dependencia es a la vez su fortaleza y su mayor riesgo.
Madrid concentra el 53% de la facturación y el 36,7% del empleo del sector

La concentración territorial es el rasgo más llamativo del informe. La Comunidad de Madrid absorbió el 53% de la facturación, 9.501 millones de euros, más del triple que Andalucía, segunda plaza con 3.135 millones. Cataluña queda fuera de los primeros puestos: apenas el 1% del negocio, 243 millones. Madrid manda.
El mapa del empleo repite el patrón. Madrid aglutina el 36,7% de los puestos vinculados al sector, 106.568, equivalentes al 2,6% del trabajo total de la región. Cataluña suma 32.448 empleos, el 0,7% de su mercado laboral, pese a los esfuerzos por reconvertir parte de su industria del automóvil hacia la defensa.
En conjunto, el empleo directo creció un 10,8%, hasta los 83.453 puestos. Sumando indirectos e inducidos, la cifra asciende a 289.938, un 11,5% más. La aeronáutica manda, con 189.026 personas vinculadas.
Del 2% del PIB a los 61.900 millones en programas de modernización
La palanca del crecimiento está en los Programas Especiales de Modernización (PEM), la herramienta con la que el Ministerio de Defensa canaliza la compra pública. El Gobierno aprobó 35 el año pasado y prevé sumar otros 15. Con casi 80 programas ya en marcha, varios heredados de ejercicios anteriores, el instrumento movilizará unos 61.900 millones de euros.
El reparto beneficia de forma clara a Indra. El 60,1% de los fondos de los PEM aprobados en 2025 va a proyectos liderados por la compañía, con la nueva artillería sobre cadenas como principal exponente: 4.554 millones de presupuesto plurianual, de los que 653 millones se han comprometido este ejercicio. Navantia recibirá 349 millones para modernizar las fragatas F-100 y Airbus, 290 millones por el helicóptero ligero multipropósito.
A la lista se suma Ficosa. El fabricante de componentes de automoción anunció un acuerdo con Santa Bárbara, filial española de la estadounidense General Dynamics, para desarrollar de forma conjunta soluciones de ayuda a la conducción y visión avanzada destinadas a vehículos blindados. Ficosa ya había sellado una alianza con Indra el año anterior.
El retorno fiscal existe, pero el accionista de referencia se llama Estado
La aportación del sector al PIB alcanzó los 24.425 millones, un 11,4% más, el equivalente al 1,5% de la economía española. Desde 2020, cuando el estallido de la pandemia dejó esa cifra en 16.459 millones, el crecimiento medio anual ha sido del 8,2%. La recaudación fiscal asociada llegó a 8.107 millones, el 2,5% de los ingresos tributarios del país.
Las cifras son sólidas, pero conviene leerlas con matices. El motor del sector no es la demanda privada ni la exportación: es el presupuesto público. Los PEM son planes plurianuales y el 8×8 Dragón, aún en ejecución, demuestra que su conversión en caja se estira durante años. El reparto concentra además el 60% de los fondos nuevos en un solo grupo, Indra, lo que duplica la dependencia por el lado del proveedor.
El segundo riesgo es geográfico. Con Madrid en el 53% de la facturación, la industria queda expuesta a las decisiones políticas sobre ubicación de plantas y a la competencia de otras regiones. Andalucía aporta 3.135 millones; Cataluña, con una base industrial notable, apenas el 1% del negocio. El retorno es real. El reparto, desigual.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La letra pequeña de los 15 nuevos PEM y el ritmo de ejecución de los 653 millones ya comprometidos en artillería sobre cadenas.
- Reacción del valor: Indra es la beneficiaria evidente y el mercado ya lo descuenta; las sorpresas llegarán por márgenes, no por volumen de contratos.
- Precedente sectorial: El 8×8 Dragón muestra que un programa plurianual tarda años en convertirse en caja; el anuncio pesa menos que la ejecución.




