El óvalo auroral completo que rodea el polo magnético terrestre no cabe en ninguna cámara colocada en el suelo. El círculo es demasiado grande. Solo desde muy arriba se ve entero, y ahora una nave europea y china lo ha filmado en ultravioleta mientras el Sol iluminaba la escena. La misión SMILE, desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de Ciencias (CAS), ha registrado el anillo de luz al completo en un timelapse de aproximadamente una hora grabado a finales de julio. La NASA ha difundido la secuencia como su imagen astronómica del día.
La distancia entre lo que capta un fotógrafo en Islandia y lo que capta SMILE es la misma que hay entre tocar una pared con la palma de la mano y mirarla desde un avión. Desde tierra, el óvalo auroral se percibe como un arco, a veces como una cortina que se agita sobre el horizonte. Nunca como un anillo cerrado. La razón es geométrica: el anillo se extiende miles de kilómetros alrededor de uno de los polos magnéticos, y quien lo observa está dentro de él, no fuera.
El óvalo auroral completo que ningún observatorio terrestre puede abarcar
El instrumento UVI (Ultraviolet Imager) del satélite captó el anillo entero, sin cortes y sin esperar a la noche. Ese es el segundo detalle que hace singular la secuencia: las auroras también existen de día, pero la luz del Sol las ahoga. En el ultravioleta ocurre lo contrario. La emisión de las partículas que excitan el oxígeno y el nitrógeno de la alta atmósfera brilla con una firma que el ojo humano no detecta y que un instrumento en órbita sí.
La secuencia comprime aproximadamente una hora de observación, y en ella el óvalo no se queda quieto. Se deforma y se engrosa en unos tramos y se adelgaza en otros, como una banda elástica sometida a tirones. Esa turbulencia es la prueba visible de que algo empuja desde arriba: el viento solar, el flujo de partículas cargadas que el Sol expulsa de forma continua y que la magnetosfera terrestre desvía hacia los polos.
En los laterales de la imagen aparecen puntos de luz. Son estrellas lejanas. Parecen moverse porque la cámara de SMILE no está fija: el satélite orbita la Tierra y su campo de visión se desplaza con él.
El óvalo auroral es la huella que el viento solar deja sobre el escudo magnético terrestre, y verlo entero cambia la escala del fenómeno.
La cámara que ve la aurora a plena luz del día

SMILE es el acrónimo de Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer, un proyecto conjunto de la ESA y la Academia China de Ciencias. Su instrumento ultravioleta no fotografía la aurora como la vería una persona, sino la radiación que emiten los átomos excitados a cientos de kilómetros de altura. De ahí que el resultado sea un anillo continuo y no un espectáculo de colores: lo que en el cielo nocturno es verde y rojo, en la pantalla del instrumento es una mancha brillante que se puede medir.
Ver la aurora en ultravioleta se parece a escuchar una conversación en una sala llena de ruido: el Sol es el ruido y el ultravioleta, el canal limpio. Una hora de aurora comprimida en unos segundos de vídeo funciona igual que acelerar la grabación de una tormenta hasta que los relámpagos parezcan un parpadeo continuo. El resultado es un objeto que respira.
Por qué la ESA y China quieren ver el óvalo entero
El objetivo declarado de SMILE es entender cómo interactúa el viento solar con la magnetosfera. No es un ejercicio de curiosidad. Cuando esa interacción se descontrola, las consecuencias llegan a la Tierra en forma de tormentas geomagnéticas: satélites que pierden orientación, astronautas expuestos a más radiación y redes eléctricas que sufren sobrecargas. Tener el óvalo completo en pantalla sirve para calibrar los modelos con los que se intenta anticipar esos episodios.
Conviene decirlo con claridad: la secuencia difundida por la NASA es divulgación, no un artículo revisado por pares. Una hora de vídeo no demuestra nada por sí sola. La prueba de que las predicciones mejoran llegará cuando la misión acumule suficientes pasadas y los equipos publiquen sus análisis en revistas científicas.
El siguiente paso es sumar órbitas. Cuanto más tiempo pase SMILE en vuelo, más veces habrá pillado el óvalo en plena tormenta y no en calma. Es entonces cuando las imágenes dejan de ser una curiosidad y se convierten en una herramienta con la que decidir, por ejemplo, si conviene retrasar una caminata espacial o proteger un transformador.
Aun así, este tipo de imágenes cambia algo en quien las mira. La aurora ha sido durante milenios un fenómeno local, un regalo para quien vivía cerca del círculo polar y tenía suerte con el cielo. Vistas desde la órbita, las auroras dejan de ser un espectáculo del norte para convertirse en un sistema: un anillo que respira alrededor de la Tierra y que responde, minuto a minuto, a lo que hace el Sol. Esa es la escala real del fenómeno.
Mientras la misión sigue sumando datos, el archivo público de la NASA deja la secuencia accesible para cualquiera. Medio minuto de visionado basta para entender algo que ningún viaje al Ártico entrega: el óvalo auroral completo, cerrado, entero y en movimiento.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: una secuencia en ultravioleta que muestra el óvalo auroral completo, grabada mientras la aurora ocurría a plena luz del día.
- Dónde: sobre uno de los polos magnéticos de la Tierra, captado desde la órbita del satélite SMILE.
- Institución responsable: misión SMILE, desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de Ciencias (CAS); instrumento UVI.
- Cuándo: grabación de finales de julio, difundida por la NASA el 6 de octubre de 2026 como imagen astronómica del día.
- Impacto a futuro: afinar los modelos que anticipan las tormentas solares capaces de dañar satélites, astronautas y redes eléctricas.




