La paradoja de Puleva en España: máquina de generar liquidez y acumular pérdidas

Lactalis Puleva, o simplemente Puleva, es una de las marcas más famosas de España. Un reconocimiento que queda patente al analizar las cifras de negocio que maneja. Sin ir más lejos, en el último año facturó más de 830 millones de euros. No obstante, la historia que reflejan esas mismas cuentas es muy diferente a lo que podría pensarse: sufrió unas pérdidas netas de 7,46 millones de euros, que elevan su agujero acumulado de ejercicios anteriores a más de 62 millones. ¿Qué le pasa a la histórica marca láctea?

Pero las cuentas, y más concretamente la cuenta de pérdidas y ganancias, no siempre explican toda la realidad de una empresa. De hecho, en muchas ocasiones pueden llevar a equivocaciones y malas interpretaciones. El caso de Puleva es uno de los más claros entre las grandes empresas españolas. Y es que no es ningún gigante en apuros, sino una de las «vacas lecheras» más rentables de Lactalis, hasta el punto de ser realmente una empresa diseñada para funcionar como una máquina de generar liquidez para después repartirla por el grupo a través de su matriz.

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¿Por qué pierde dinero Puleva?

Para entender el porqué de los números rojos de Puleva hay que fijarse en su inmovilizado intangible. Así, tras la reestructuración del grupo en 2011 y 2012, la empresa se anotó un gigantesco «Fondo de Comercio», valorado en casi 230 millones de euros. Pero en 2016, la normativa contable española cambió y obligó a las empresas a amortizar este tipo de fondos en un plazo de diez años. ¿El resultado? Desde entonces, Lactalis Puleva ha tenido que anotarse un gasto anual de 22,98 millones de euros en su cuenta de pérdidas y ganancias.

Pero, en realidad, no se trata de un gasto real que implique una salida de caja, sino de una especie de gasto «fantasma» en forma de apunte contable. Eso sí, merma el beneficio. No obstante, si eliminamos esta distorsión provocada por el fondo de comercio, el negocio comercial puro de Puleva arroja un beneficio operativo real recurrente de unos 20 millones de euros anuales. Aunque se puede ir más allá y acudir directamente a la otra cuenta que realmente explica por qué Puleva es una máquina de generar dinero: los flujos de caja.

Y es que analizar los flujos de caja resulta más útil que mirar únicamente la cuenta de resultados, porque el beneficio contable es una estimación teórica, mientras que el efectivo muestra realmente cómo funciona el negocio. La cuenta de resultados registra ventas y gastos bajo el principio de devengo en el momento en que se producen, lo que permite que una empresa muestre grandes «ganancias» sobre el papel aunque sus clientes todavía no le hayan pagado. En cambio, el estado de flujos de caja elimina estas distorsiones contables y revela la liquidez real del negocio, demostrando si la compañía genera suficiente dinero para cubrir sus operaciones del día a día, pagar sus deudas e invertir en su crecimiento sin depender de financiación externa.

Puleva muestra su músculo real

Precisamente, es en ese apartado donde la compañía sobresale notablemente. De hecho, en 2025, su flujo de caja de las actividades de explotación —el dinero contante y sonante que entró por su actividad ordinaria— fue asombrosamente positivo, con 45,19 millones de euros. Pero no solo hay que tener en cuenta las entradas de dinero real, sino también las salidas. Por ejemplo, los casi 23 millones de euros correspondientes a la amortización del fondo de comercio no representan una salida de dinero, por lo que no aparecen como tal en este apartado.

Puleva no tiene camiones, ni grandes depósitos, ni fábricas a su nombre en este balance. El grupo francés Lactalis ha compartimentado sus riesgos y operaciones en España. La marca se dedica exclusivamente a comprar la leche ya envasada a otras empresas «hermanas» del grupo —Industrias Lácteas de Granada, de Mollerussa, de Nadela, Leche de Galicia…—, a las que paga más de 643 millones de euros al año. Pero no tiene más gastos de estructura, lo que permite que una gran parte del dinero que entra se quede en la empresa.

Eso sí, la compañía tiene un único coste especialmente relevante: la publicidad, propaganda y relaciones públicas, que consumen casi 86 millones de euros. Esa cifra ha convertido a Puleva en uno de los grandes titanes del marketing de los supermercados españoles. Toda esta estructura permite, finalmente, que la matriz del grupo se encuentre con un enorme remanente de dinero. De hecho, este se utiliza para financiar al grupo en el extranjero, acumulando 110,24 millones de euros en créditos a corto plazo prestados a entidades vinculadas mediante el sistema de Cash Pooling, por los que cobra intereses millonarios.

Pero no todo dura eternamente. La gran anomalía contable de Puleva tiene fecha de caducidad. En diciembre de 2025, los 230 millones de euros del famoso fondo de comercio quedaron completamente amortizados, lo que implica que, a partir de 2026, la cuenta de resultados de Lactalis Puleva se liberará repentinamente del pesado yunque de los 23 millones de euros anuales de gasto por amortización. En principio, los números rojos deberían desvanecerse para dar paso a unos beneficios netos multimillonarios, salvo que la empresa tenga previsto modificar su estructura para aligerar la carga fiscal.


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