El troceo de Red Eléctrica vuelve al Congreso con Iberdrola, el PNV y el PP empujando en la misma dirección. La eléctrica vasca ha redoblado su ofensiva para arrebatar a Redeia el monopolio del transporte de electricidad. Ya no es solo una presión empresarial. Tiene eco parlamentario.
¿Debe seguir un mismo grupo operando el sistema eléctrico y, a la vez, siendo dueño y planificador de la red de alta tensión? Iberdrola sostiene que no. Redeia defiende que el modelo, vigente desde hace más de cuatro décadas, funciona. El debate arrancó tras el apagón del 28 de abril de 2025 y hoy enfrenta a dos pesos pesados del IBEX 35.
La ofensiva de Iberdrola contra el monopolio de Redeia
El consejero delegado de Iberdrola en España, Mario Ruiz-Tagle, propuso en junio de 2024 abrir la red de alta tensión a la iniciativa privada mediante concesiones a 30 años. Conectaba con un problema real: la lentitud en la construcción de infraestructuras para electrificar la economía. Desde entonces, la compañía no ha soltado la bandera.
El primer ejecutivo del grupo, Ignacio Sánchez Galán, ha criticado abiertamente el monopolio natural de Redeia. En la conferencia de resultados con analistas de julio se declaró convencido de que si ambas funciones no hubieran estado unificadas, ‘la situación que estamos comentando sería muy distinta’. El mensaje ha calado en el arco parlamentario.
El PNV, que suele defender las tesis de Iberdrola, ha ido más lejos. Su diputada Idoia Sagastizábal preguntó a la entonces presidenta de la CNMC, Cani Fernández, si la concentración de funciones ‘sigue siendo el modelo más eficiente’. Meses después fue más dura: Red Eléctrica ‘actúa como juez y parte en un negocio que además está regulado’.
El PP se ha sumado con menos ímpetu. El diputado Juan Diego Requena interrogó al secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, sobre por qué no se separa orgánicamente la dirección de Red Eléctrica de la del operador del sistema. Groizard, diplomático, calificó el asunto de ‘debate interesante’ que ‘surge de vez en cuando’.
El debate ya no es si España necesita más red. Es quién la construye, quién la opera y quién cobra por hacerlo.
Redeia, bajo la lupa del regulador y del mercado
La CNMC ha alimentado el fuego. Su Sala de Regulación de Competencia advirtió del conflicto de intereses entre operar el sistema y ser dueño de la red, por los incentivos a inflar la base de activos regulados. Cree que la separación no es completa y pidió que los responsables del operador no cobren en acciones de Redeia.
En paralelo, el Gobierno elevó la inversión en la planificación de la red de alta tensión hasta un récord de más de 17.000 millones de euros hasta 2030. El sector ve ahí la verdadera disputa: el transporte es una actividad retribuida por el BOE, con menor riesgo que la generación o la comercialización. Es, en palabras de la Fundación Renovables, ‘la gallina de los huevos de oro’.

Los críticos con el troceo sostienen que la separación no resolvería los cuellos de botella. La Fundación Renovables advierte de que se perdería transparencia sobre los permisos de acceso. Su informe cifra la saturación de los puntos de conexión en la red de distribución en el 94%, mientras el factor de utilización se queda por debajo del 16%. Un atasco que no es físico, sino de gestión.
Un modelo europeo bajo revisión
Lo que pide Iberdrola no es una excentricidad ibérica. España fue pionera hace más de cuatro décadas al crear Red Eléctrica bajo el modelo TSO, que une en un mismo operador la función de sistema y la propiedad de la red. Es la norma en la mayoría de países europeos. Pero empieza a resquebrajarse.
El 10 de septiembre, la Comisión de Industria del Parlamento Europeo aprobó su posición sobre la revisión del reglamento de redes transeuropeas, el Grid Package, y reclamó abrir la puerta a ‘un planificador europeo independiente del propietario de la red’. No es lo que pide Iberdrola. Tampoco sería inmediato. Pero marca una dirección incómoda.
Los precedentes internacionales tampoco ayudan a Redeia. Reino Unido tomó el control estatal de su operador eléctrico en septiembre de 2024 al comprárselo a National Grid. Portugal acaba de adquirir a Amancio Ortega su 13,6% del homólogo luso. Iberdrola opera con soltura en ambos mercados.
Conviene recordar la ironía de fondo. Iberdrola fue una de las compañías obligadas a vender sus activos de transporte —líneas de 220 kV— a Red Eléctrica en el proceso de concentración que culminó en 2007. Hoy pide volver a entrar por la puerta de las concesiones. En 2009, el ministro Miguel Sebastián ya intentó separar los operadores eléctrico y gasista para integrarlos en en un único ente dependiente del Gobierno. El plan no prosperó.
A mi juicio, el consenso infravalora esta variable. Redeia cotiza como una utility defensiva, con dividendo atractivo y un accionista de referencia que es el propio Estado. Ese blindaje explica por qué el valor apenas registra sobresaltos. Pero alimenta la paradoja que denuncia el PNV: si el Estado controla en torno al 20% del capital vía SEPI, el regulador supervisa a una empresa cuyo dueño de referencia es el propio Gobierno.
El siguiente hito será comprobar si el asunto se cuela en los debates parlamentarios del último trimestre y en la futura planificación de redes. Hasta entonces, Iberdrola y Redeia seguirán moviendo ficha. Y el inversor minorista, como casi siempre, se enterará tarde.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: Redeia no ha remitido ningún Hecho Relevante a la CNMV sobre esta cuestión, por lo que el valor no descuenta aún un escenario de troceo. Mantiene su perfil de refugio defensivo en el IBEX 35, con la SEPI como primer accionista en torno al 20%.
Clave técnica: El soporte de Redeia no es una línea de precio, es político. Mientras la SEPI retenga ese 20%, ningún movimiento corporativo prosperará sin el visto bueno del Gobierno. Las concesiones a 30 años que propone Iberdrola son la amenaza real a medio plazo.
Apunte macro: La actividad de transporte está retribuida por el BOE y concentra el menor riesgo del negocio eléctrico. La saturación del 94% en los puntos de conexión de la red de distribución tensa al sector y refuerza el argumento inversor en redes.




