Grenergy se hunde un 13,5% y Solaria un 5,9%: el desplome de las renovables en bolsa

El paquete contra la inflación energética que el Gobierno aprobará el 29 de septiembre devuelve al mercado el fantasma de la excepción ibérica. Los analistas suman a ese riesgo la volatilidad de los precios eléctricos y el nuevo decreto sobre centros de datos.

Grenergy se dejó un 13,5% y Solaria un 5,9% en la sesión del miércoles. El detonante fue el paquete de medidas contra la inflación energética que el Gobierno aprobará el próximo martes en el Consejo de Ministros, según adelantó Expansión, y que ha reabierto el debate sobre la vuelta de la excepción ibérica.

El Gobierno mueve ficha y el mercado castiga al sector renovable

La compañía de energía renovable Grenergy se desplomó un 13,5% en Bolsa y Solaria cedió un 5,86%. Acciona Energía se dejó un 1,67% y su matriz Acciona, un 2,56%. Ninguno de esos movimientos respondió a las cuentas publicadas, sino a la antesala del paquete que saldrá del Consejo de Ministros del próximo 29 de septiembre.

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El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, explicó en el Congreso que ya ha mantenido una ronda de contactos con los agentes sociales y que esta semana la cierra con los sectores afectados y los grupos políticos para definir el mejor paquete. Respondía al diputado de Bildu Mikel Otero, que pidió reactivar la excepción ibérica para limitar el golpe del gas en la luz y que las grandes energéticas financien las medidas.

La presión no llega solo del Parlamento. La semana pasada, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, ya había planteado la conveniencia de contemplar la recuperación de ese mecanismo. Con esos mimbres, el mercado ha empezado a descontar un escenario regulatorio que hace dos años parecía enterrado.

Conviene recordar qué es exactamente la excepción ibérica: una autorización de la Comisión Europea para España y Portugal que puso un tope al precio del gas usado para generar electricidad, vigente entre junio de 2022 y diciembre de 2023 y articulada mediante un real decreto-ley publicado en el BOE, en plena crisis energética por la guerra de Ucrania.

El tope al gas abarató el recibo entre 2022 y 2023, y también dejó claro que intervenir la luz pasa factura al valor de las renovables.

Volatilidad de precios, tipos altos y el nuevo decreto de los centros de datos

Los analistas señalan dos frentes. El primero, el temor a que la volatilidad de los precios de la energía comprometa las rentabilidades futuras de los proyectos. El segundo, unos tipos de interés que siguen encareciendo la financiación de un negocio intensivo en capital. Todo eso pesa sobre un sector que venía cotizando expectativas, no certezas.

A esa ecuación se añade la incertidumbre sobre los centros de datos, la línea de negocio en la que Grenergy y Solaria han depositado buena parte de su crecimiento. El proyecto de real decreto en tramitación condiciona el acceso y la conexión de los centros de procesamiento de datos a las redes eléctricas al cumplimiento de requisitos estrictos de sostenibilidad energética, medioambiental, resiliencia y soberanía digital.

En el caso de Solaria, la caída llegó en la víspera de la presentación de sus resultados. El consenso recogido por Bloomberg espera un beneficio de 42,3 millones de euros, un 47% más que un año antes.

Dos objetivos incompatibles y un calendario que aprieta

Hay una ironía que el mercado conoce bien. La excepción ibérica se diseñó para abaratar la factura eléctrica, no para proteger el margen de los generadores. Cuando estuvo activa convivió con un sector renovable que entonces cotizaba al alza por otras razones, el dinero barato y la promesa del despliegue masivo de capacidad. Aquel contexto ya no existe: la financiación sigue cara para un negocio intensivo en capital y los proyectos se valoran con hipótesis de precio eléctrico más conservadoras.

A mi juicio, el castigo del miércoles se parece más a una reacción de titular que a una valoración del texto que saldrá del Consejo de Ministros. Reactivar la excepción ibérica exige luz verde de Bruselas, topes al gas y un diseño fiscal que no se improvisa en una semana. Eso no consuela al accionista, porque la incertidumbre regulatoria, cuando se acumula, comprime múltiplos aunque los fundamentales no cambien.

Ahí está la contradicción que el Ejecutivo no ha resuelto: quiere una luz más barata para las familias y, a la vez, movilizar inversión récord en renovables, redes y centros de datos. Los dos objetivos chocan en el mismo punto, la retribución del generador. Grenergy y Solaria, que han apostado fuerte por los data centers, son las más expuestas a que el decreto endurezca el acceso a la red.

El calendario pondrá a prueba esa lectura. El paquete llega al Consejo de Ministros el 29 de septiembre y Solaria presenta sus cuentas de forma inminente. Si el texto defrauda las expectativas más agresivas, más de un inversor tendrá que revisar la tesis. Si el tope vuelve a quedar en el aire, estas caídas se leerán como lo que probablemente son: ruido con nombre propio.


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