Iberdrola sondea la entrada de un socio en su gran proyecto de eólica marina en el mar del Norte. La eléctrica española prepara la venta de hasta un 49% de East Anglia Two, un parque valorado en unos 5.000 millones de euros, y tiene a Bank of America y BBVA como asesores financieros.
El proceso arrancará en las próximas semanas, según las fuentes del mercado consultadas por Expansión. Los dos bancos remitirán a los potenciales interesados —grandes fondos de infraestructuras, soberanos y de pensiones— los materiales de la operación, que podría cerrarse en un plazo de alrededor de año y medio. Iberdrola, por su parte, descartó hacer comentarios.
Una operación de 5.000 millones con Bank of America y BBVA como asesores
East Anglia Two, pese al nombre, es el tercero de los cuatro proyectos que Iberdrola desarrollará en la zona de East Anglia. Hoy es propiedad al 100% de ScottishPower, la filial británica de la compañía, y tendrá una capacidad de hasta 960 megavatios (MW) una vez completado.
La construcción arrancó en 2025 y, por el momento, se cumplen los plazos para que entre en funcionamiento en 2028. Ese año debería generar energía suficiente para abastecer el equivalente a unos 950.000 hogares. La puesta en marcha lleva aparejada una inversión de 4.000 millones de libras —unos 4.700 millones de euros—, una carga que se aliviará con la entrada del nuevo socio.
El parque cumplirá por sí solo con casi el 5% del objetivo de despliegue de eólica marina de Reino Unido para 2030, y su vida útil se estima en 25 años. Son los números que Iberdrola exhibirá ante los fondos interesados.
La eléctrica vende participación, no control: se queda el timón industrial y cede el riesgo del capex a quien busque una rentabilidad estable.
Es un paso más en la estrategia de Iberdrola para incorporar socios de prestigio en sus activos estrella. Estos proyectos generan para el inversor una rentabilidad atractiva y estable durante largos periodos y, en paralelo, permiten a la compañía mantener la deuda a raya y ganar músculo financiero para nuevos desarrollos, con las redes eléctricas como eje de su plan estratégico 2025-2028.
El modelo de socios que Iberdrola aceleró desde 2022

En los últimos años, la multinacional ha firmado colaboraciones de este tipo con Norges Bank Investment Management (Nbim), Masdar, GIC, EIP, Kansai Electric, Mapfre o Macquarie. Entre los acuerdos destacan los alcanzados con Mapfre para una cartera renovable en España, con Norges para varias carteras en la península Ibérica, con Masdar para Baltic Eagle y East Anglia Three y con Kansai en Windanker. También hay alianzas con Ørsted, Schroders y CIP, esta última en Vineyard Wind.
El modelo se aceleró a partir de 2022, coincidiendo con la subida de los tipos de interés. Iberdrola mantiene el control industrial del activo mientras incorpora capital financiero o estratégico para reciclar inversión y financiar su crecimiento sin disparar el endeudamiento.
La eventual venta de una participación minoritaria en East Anglia Two reforzará además el balance tras el acuerdo de julio para adquirir Caruna, la principal distribuidora eléctrica de Finlandia, por cerca de 5.000 millones de euros. En el capítulo de desinversiones, Iberdrola cerró en primavera la venta a Cox de su negocio en México por 4.000 millones de dólares —unos 3.500 millones de euros—, una operación que la sacó del país azteca y le permitió aumentar su exposición a Reino Unido, donde adquirió ENW, y a Estados Unidos, donde se hizo con el 18,4% que no controlaba en Avangrid.
El balance se refuerza, pero el mercado renovable se calienta
La estrategia está dando frutos. Iberdrola alcanzó un beneficio neto de 4.340 millones de euros en el primer semestre del año, un 22% más que en el mismo periodo de 2025. La cifra está impulsada en gran parte por las plusvalías de la venta de Iberdrola México; sin extraordinarios, el resultado avanzó un 8%, y un 14% si se excluye el efecto del tipo de cambio. La compañía prevé ganar 7.000 millones de euros o más al cierre de este año.
El contexto, eso sí, no es un jardín. La operación de East Anglia Two aterriza en un mercado español de renovables especialmente agitado. Acciona busca vender Acciona Energía con una valoración del 100% del capital de 8.000 millones de euros —unos 12.500 millones contando deuda—, Brookfield intenta reactivar la venta de X-Elio, que podría valer alrededor de 4.000 millones, y Qualitas Energy compró recientemente Cero a Macquarie por más de 1.000 millones de euros.
Hay una paradoja en todo esto. Iberdrola vende participación en sus mejores activos justo cuando más caros son los proyectos y más barato el capital ajeno. Es una forma elegante de crecer sin hipotecar el balance, pero también una manera de repartir el retorno cuando el ciclo aún no ha tocado techo. Si el precio de la energía se mantiene firme y los tipos acompañan, la compañía habrá cedido parte de una rentabilidad que podría haber capturado entera. Si el viento gira, habrá sido la decisión más sensata del ejercicio.
Toca vigilar dos hitos concretos. El primero, la lista de candidatos que reciban los materiales de Bank of America y BBVA en las próximas semanas: ahí se verá si el proyecto atrae a un fondo soberano de primera fila o a un inversor de segunda. El segundo, la presentación de resultados del tercer trimestre, donde la compañía actualizará su guidance anual y confirmará si mantiene la senda de los 7.000 millones. Entre medias, el sector seguirá moviendo piezas. Cosas que pasan cuando el dinero barato vuelve a mirar a los molinos.




