Un Lidl en Alemania vende productos españoles más baratos que en España: claves de la diferencia de precios

La misma granada cuesta 0,99 euros en un Lidl alemán y 2,69 euros en uno español, y el salmón ahumado se vende a 4,79 euros frente a 6,89 euros. La brecha no se explica por el origen del producto, sino por la competencia y los márgenes de cada filial.

Una granada cultivada en España se vende a 0,99 euros en un Lidl de Alemania y a 2,69 euros en un Lidl español. Los productos españoles más baratos no están en origen, según la comparativa de folletos que ha publicado Consumidor Global.

El caso no es aislado. El pomelo procedente de Sudáfrica aparece a 0,55 euros en el folleto alemán y a 1,49 euros en el español; los higos turcos, a 0,99 euros frente a 1,99 euros. Y un bote de Pringles, fabricado por una multinacional estadounidense y vendido en ambos mercados, se queda en 1,79 euros al norte de la frontera y sube a 2,29 euros al sur.

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A ver: Lidl no aplica un precio europeo único. Cada filial fija el suyo. Y la foto queda incómoda, porque la misma fruta, con la misma etiqueta y el mismo origen, puede costar más del doble en el país donde se cultivó.

La cesta comparada: de la granada al salmón ahumado

Un profesor español residente en Alemania, Javier, hizo su propia prueba en un Lidl de Múnich con artículos que se venden en los dos países y la documentó en redes sociales. El resultado apunta en la misma dirección que los folletos.

  • Bebida alta en proteínas: 1,09 euros en España frente a 0,99 euros en Alemania.
  • Bebida de avena: 1,45 euros frente a 0,90 euros.
  • Salmón ahumado: 6,89 euros frente a 4,79 euros.
  • Docena de huevos: 2,60 euros frente a 1,99 euros.
  • Queso Gouda: 3,29 euros, ya con descuento, frente a 2,99 euros.
  • Melón: 1,49 euros frente a 1,29 euros.

Los seis artículos que comparó salían más baratos en Alemania, con diferencias que van de los 10 céntimos de la bebida proteica a los más de 2 euros del salmón ahumado.

El folleto alemán y el español no cuentan la misma historia: cambia la semana, cambia el formato y cambia la promoción que estaba activa cuando se fotografió el lineal.

📊 La comparativa de un vistazo

ProductoLidl EspañaLidl Alemania
Granada (origen España)2,69 euros0,99 euros
Docena de huevos2,60 euros1,99 euros
Salmón ahumado6,89 euros4,79 euros
Bebida de avena1,45 euros0,90 euros
Pechuga de pavo (kilo)6,19 euros10 euros

Por qué la granada comprada en España cuesta más en España

No existe una tarifa común para toda Europa. Una cadena internacional fija el precio de cada mercado según los acuerdos con proveedores locales e internacionales, el volumen que compra, la disponibilidad del producto, los costes de distribución y almacenaje y las promociones activas en cada momento.

En Alemania, Lidl compite cuerpo a cuerpo con Aldi, Penny y Netto, rivales que aprietan el margen hasta el último céntimo. En España juega en otro tablero, el que dominan Mercadona y Carrefour, donde el precio responde también a la elasticidad de la demanda local y a los márgenes que la filial asigna a cada categoría para cuadrar su cuenta de resultados.

La fiscalidad y la logística añaden distorsiones. España aplica un IVA reducido a los alimentos de primera necesidad y aun así la brecha se mantiene, porque el carburante, la estructura salarial de la cadena de transporte y la imposición sobre el comercio transfronterizo pesan en el precio final. Comparar precios entre países exige, además, ajustar por poder adquisitivo, algo que ningún folleto hace.

Lidl Alemania

El pavo rompe el relato: hay categorías donde gana el comprador español

La pechuga de pavo cuesta 6,19 euros el kilo en el folleto español y 10 euros el kilo en el alemán. Ahí la diferencia se da la vuelta y el comprador de aquí sale claramente mejor parado.

Con eso en la mano, la conclusión no es que España sea un país caro ni que Lidl venda siempre más barato en su país de origen. Es que el precio de un mismo producto se decide mercado a mercado, categoría a categoría y semana a semana, con el surtido de marca de distribuidor como principal palanca de la cadena.

Lo que de verdad decide el precio (y no es el país de origen)

Las comparaciones de folletos son un termómetro útil, no un estudio de cesta completa. Un folleto recoge precios de una semana concreta, con promociones puntuales y formatos que no siempre coinciden. La mayoría de los folletos compara precios de góndola sin ajustar esos dos factores, y ahí se cuelan las conclusiones apresuradas.

El negocio de Lidl en España ayuda a entender el resto. La compañía asegura que suma más de 730 tiendas, 14 plataformas logísticas y unos 860 proveedores nacionales, y que exporta más de la mitad de los productos que compra aquí a su red internacional. Es decir, parte de lo que se cultiva en el campo español acaba en lineales alemanes con un precio decidido en aquel mercado.

Para el comprador, la lección práctica es otra. El precio de góndola dice poco por sí solo: lo que importa es el importe por kilo, el formato del envase y si la promoción estaba activa o acababa de terminar. Estas cifras son análisis de consumo y no un consejo financiero ni de inversión; cada decisión de compra depende del presupuesto de cada casa.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Compara por kilo o por litro: un bote de 2,29 euros puede salir más barato que otro de 1,99 euros si el formato es mayor. El folleto enseña el precio de góndola, no el precio real.
  • Ajusta la semana y la promoción: los precios comparados entre países pertenecen a folletos distintos; un descuento puntual explica parte de la brecha, y la pechuga de pavo demuestra que no siempre gana el mismo mercado.
  • Desconfía del argumento del origen: que un producto se cultive en España no garantiza que aquí sea más barato. El precio lo decide la competencia de cada país, no la distancia que recorre la caja.

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