Greenvolt Next ha impulsado una planta fotovoltaica de autoconsumo industrial de 4,14 MWp en la fábrica de Betanzos HB, en Betanzos (La Coruña), con capacidad para cubrir el 17,9% del consumo eléctrico de la compañía gallega.
La instalación se articula como una solución llave en mano. Greenvolt Next asume el diseño, la construcción, la operación y el mantenimiento, mientras que Betanzos HB se limita a consumir la energía generada en sus propias instalaciones. El vehículo es un PPA (Power Purchase Agreement), el contrato de compraventa de energía que sustituye la inversión inicial por un precio pactado a largo plazo.
El proyecto se apoya en 5.824 paneles solares dispuestos sobre suelo y alcanzará una producción estimada de 4,48 GWh al año. La energía generada evitará la emisión de 606 toneladas de CO2 anuales a la atmósfera, según los datos facilitados por la compañía instaladora.
Cómo se reparte el riesgo entre instalador e industria
La clave del modelo está en el reparto de riesgos. Greenvolt Next pone el capital y la gestión técnica; Betanzos HB fija cerca de una quinta parte de su suministro a un coste conocido. En una actividad electrointensiva como la fabricación de tableros, donde el precio de la electricidad golpea directamente el margen, ese colchón tiene valor de balance.
El esquema evita además a la factoría gallega el desembolso inicial y la gestión de un activo que exige mantenimiento especializado. A cambio, paga un precio fijo por la energía producida en su propio suelo, con una duración que en este tipo de contratos suele extenderse entre diez y quince años.
El PPA traslada la inversión y el riesgo técnico al instalador y deja al industrial un precio estable: la vía más rápida para descarbonizar sin tocar caja.
Greenvolt Next adapta la producción al perfil de consumo de la fábrica para maximizar el aprovechamiento de cada kilovatio. El autoconsumo fotovoltaico industrial atraviesa una fase de expansión en España, empujado por el abaratamiento de los módulos y por la presión de las industrias intensivas en energía para contener una factura eléctrica que sigue por encima de la media europea.
El movimiento se enmarca en la puja del sector por captar a la gran industria. Operadores como Iberdrola, Endesa X o Naturgy compiten en el negocio de las instalaciones fotovoltaicas en suelo y cubierta industrial, un segmento donde el cliente pondera tanto el ahorro como la seguridad de suministro. La mayoría de los operadores industriales apuesta ya por combinar autoconsumo y compra en el mercado mayorista.
Qué hay detrás del modelo PPA
El autoconsumo dejó de ser un nicho tras el real decreto 244/2019, que despejó los trámites y reconoció las modalidades con y sin excedentes. Desde entonces, la fórmula del PPA se ha extendido entre industrias que no quieren distraer capital en una planta propia pero sí fijar precios a diez o quince años vista.

Betanzos HB encaja en ese perfil. La compañía gallega suma cerca de 50 años de trayectoria y se ha especializado en tableros de fibra de madera de alta densidad, los conocidos como hardboard o Tablex. Es el único fabricante europeo de este tipo de tablero elaborado principalmente a partir de madera de eucalipto, un detalle que refuerza su apuesta por el factor energético como palanca competitiva.
Qué revela la operación sobre el autoconsumo industrial
Para una industria con procesos térmicos como el secado de fibra de madera, cubrir el 18% del consumo eléctrico no es un gesto simbólico. Es menos ambicioso, sin embargo, que los proyectos que combinan fotovoltaica y almacenamiento para elevar la cobertura por encima del 30%, una tendencia al alza entre los grandes consumidores del norte de España.
Una planta de 4,14 MWp es, en términos de mercado, una instalación de tamaño medio: suficiente para una fábrica, lejos de los parques de decenas de megavatios que firman las grandes utilities.
El contraste con el sector es claro. Greenvolt Next replica un esquema que ya aplica en otros clientes industriales y que sus competidores copian a distinta escala. Betanzos HB gana previsibilidad de costes y un argumento de descarbonización frente a los fabricantes nórdicos y centroeuropeos de tablero, más expuestos a los vaivenes del pool eléctrico.
La pregunta que queda abierta es la del perímetro. El PPA cubre una fracción del suministro, no la totalidad, y su valor real dependerá del precio pactado y del plazo acordado. Ahí se juega el retorno de una operación que, por ahora, se queda en la parte baja de la horquilla del autoconsumo industrial.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La entrada en operación de la planta y si Greenvolt Next extiende el modelo PPA a más industria electrointensiva de Galicia y del norte de España.
- Reacción del valor: En un negocio de ingresos contratados, el mercado valora la cartera de PPAs por la estabilidad de su flujo más que por el titular de cada acuerdo.
- Precedente sectorial: Los grandes consumidores industriales replican este esquema para fijar entre el 15% y el 20% de su suministro renovable sin inmovilizar capital propio.





