Cada año, 50.000 millones de euros salen de las arcas del Estado para pagar las pensiones de la Seguridad Social. Es la cifra que ha puesto sobre la mesa Fedea y que su director ejecutivo, Ángel de la Fuente, elevó esta semana al Congreso de los Diputados.
Lo hizo durante su comparecencia en la Comisión de seguimiento y evaluación de los acuerdos del Pacto de Toledo. El mensaje a los grupos parlamentarios fue directo: la cuantía que el Estado transfiere cada ejercicio para sostener las prestaciones contributivas no se va a quedar quieta. “Va a empeorar”, advirtió.
El economista situó el déficit estructural del sistema en torno a cuatro puntos del PIB. Con ese punto de partida, su recomendación a los diputados fue explícita: el asunto merece tomarse “bastante en serio”.
No es un problema de un año.
El diagnóstico: déficit contributivo y una reforma que no lo frena
De la Fuente no se quedó en la cifra. Cuestionó el diagnóstico del Gobierno sobre la sostenibilidad del sistema, al que calificó de “muy optimista”. A su juicio, las previsiones que el Ejecutivo incluyó en la última reforma legislativa negaban la existencia de problemas reales de financiación.
Su veredicto sobre la reforma de pensiones aprobada fue tajante: “La reforma que se ha hecho no afronta el problema, sino que lo agrava”. Mantener la generosidad del sistema sin cambios estructurales, sostiene, complica su viabilidad a largo plazo.
España ofrece pensiones altas en relación a lo que cotizan sus trabajadores, y el margen para sostener ese esfuerzo se estrecha cada año.
¿Es España un sistema especialmente generoso? Según la fundación, sí. El país figura entre los que pagan prestaciones más altas en relación a las cotizaciones y a los salarios que las sustentan. En un contexto demográfico adverso, eso implica un coste de oportunidad para otros servicios públicos.
Eso sí, el economista matizó que, “salvo un desastre mayor y absoluto”, pensiones seguirá habiendo. Ningún Gobierno, dijo, se atreverá a aplicar recortes “muy serios”. El ajuste, si llega, se notará antes en otras partidas.
El reto es de fondo.
Demografía y productividad: los dos frentes que no mejoran
Fedea identifica dos factores que explican la preocupación por la viabilidad del sistema. El primero es la demografía. La tasa de dependencia, que mide la proporción de personas potencialmente inactivas frente a la población en edad de trabajar, “se va a duplicar” en las próximas décadas, según De la Fuente.

El segundo es la productividad. “La tasa de crecimiento de la productividad lleva cayendo mucho tiempo y no muestra señales de una recuperación sistemática”, señaló. Menos productividad implica una base más estrecha para sostener cotizaciones y prestaciones.
La esperanza de vida sube y la natalidad ha caído a niveles que el economista calificó de “muy sorprendentes”. El resultado es una presión creciente sobre una población activa cada vez más reducida.
Menos cotizantes, más prestaciones.
Ahí aparece el problema de equidad intergeneracional. Según Fedea, una fracción cada vez más pequeña de la población tendrá que soportar costes crecientes del sistema. De la Fuente criticó que el Gobierno haya optado por “hacer regalos innecesarios a los baby boomers” en lugar de abordar esa inequidad.
Muchas pensiones iniciales de los jubilados actuales superan ya los sueldos medios.
La presión no se reparte igual.
Qué significa esto para el empleo y las cotizaciones
Para el trabajador en activo, el debate de las pensiones no es abstracto. Cada punto de déficit estructural que no se corrige compite con otras partidas: sanidad, educación, dependencia, o políticas activas de empleo. El dinero que se transfiere a la Seguridad Social es dinero que no llega a otras prioridades.
La advertencia de Fedea llega cuando el mercado laboral español sigue arrastrando dos lastres conocidos: una productividad baja y una temporalidad superior a la media europea. Ambos factores presionan sobre los ingresos del sistema.
¿Qué puede hacer el candidato? Más de lo que parece. Un contrato con bases de cotización bajas o una trayectoria con lagunas sin justificar se traduce en menos derechos futuros. Revisar la vida laboral y no normalizar los periodos sin contrato protege tu pensión a décadas vista.
Quien esté en búsqueda activa de empleo puede inscribirse y consultar ofertas por provincia en el portal de empleo del SEPE, además de revisar su situación administrativa.
El debate del Pacto de Toledo seguirá abierto. Los grupos ya tienen el diagnóstico de Fedea sobre la mesa; el economista pidió repartir los recursos entre prioridades “de una forma más racional” y zanjó: “No todos son pensiones, hay muchas otras cosas que tendríamos que cuidar”.
📝 Cómo enviar el currículum
Esta pieza no recoge una oferta concreta, pero sí un trámite útil para cualquier candidato: mantener el currículum y la demanda de empleo actualizados en el SEPE. Estos son los pasos.
- Paso 1: Accede a la sede electrónica del SEPE en sepe.es.
- Paso 2: Identifícate con certificado digital o Cl@ve, o pide cita previa en tu oficina.
- Paso 3: Da de alta o renueva tu demanda de empleo indicando tus sectores de interés.
- Paso 4: Adjunta tu currículum actualizado y revisa que los datos de contacto estén vigentes.
- Paso 5: Consulta las vacantes en el portal ‘Empléate’ y filtra por provincia y por ocupación.
Plazo de inscripción: abierto de forma permanente mientras se mantenga la demanda activa. Requisito mínimo: estar en edad laboral y buscar empleo de forma efectiva.




