Ni Asturias ni Cantabria: la ruta de cascadas del norte de España que está sin masificar en otoño

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Dónde comer y dormir en Ferrolterra tras la caminata

Silueta de un hombre sosteniendo el sol durante un vibrante atardecer en Hampi, India.

Terminada la caminata por la Fervenza de Belelle —una caída de agua de más de 45 metros a la que solo se accede a pie—, la comarca resuelve la comida sin grandes desplazamientos. En Neda, donde culmina buena parte de la senda, abundan los mesones de cocina casera y pesa el prestigio del Pan de Neda, ligado históricamente a la pureza del río Belelle. Un poco más allá, en Magalofes (Fene), el restaurante Muiño do Vento lleva desde 1975 sirviendo marisco y pescado de la ría con vistas a la ría de Ferrol; sus almejas a la plancha, el salpicón de bogavante y las chuletillas de cordero son platos habituales de la casa. Ya en Ferrol, el Mesón Alfonso, en la Rúa Chile, con un Solete de la Guía Repsol, se ha consolidado para marisco de la ría, bacalao al pil-pil y chuletón. El pulpo á feira, con Mugardos como capital comarcal, cierra el mapa gastronómico.

Para dormir, la oferta está muy repartida y se adapta a cualquier plan. Turismo de Galicia reúne en el geodestino Ferrolterra alrededor de 180 alojamientos entre hoteles, pensiones, albergues, campings y turismo rural. En el entorno rural destacan casas de aldea como Casa A Pasada, en Montoxo (Cedeira), o Casa Antigua de Mosende, en Lago (Valdoviño), ambas con jardín y aparcamiento. Casa do Morcego, en Porto do Cabo (Valdoviño), participa en el programa Outono Gastronómico con menús de temporada. Junto a la playa de Doniños, Doniños Nature ofrece siete cabañas con vistas al océano, y en Serantes funciona la pensión Val de Serantes. Para quien peregrina, el albergue de Neda queda a unos minutos del salto de la fervenza.


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