El consumidor pone contra las cuerdas a Mercadona, Carrefour, Alcampo y Eroski: exige calidad y está dispuesto a pagar más

La cesta de la compra se rebela contra las marcas de siempre

El panorama actual del gran consumo en España, con actores de gran relevancia como Mercadona, Carrefour y Eroski, entre otros supermercados, evidencia la consolidación de un comprador más informado, exigente y reflexivo. Si bien, a pesar de un contexto inflacionario complicado por los costes de la energía, la prioridad por la salud y la calidad de los ingredientes, los consumidores han asentado una serie de exigencias innegociables en el día a día de sus compras en los supermercados, redefiniendo los lineales.

En este sentido, a pesar de un escenario económico complicado derivado del repunte de los costes de la energía, los consumidores españoles están redefiniendo de manera contundente sus prioridades en el momento de llenar la cesta de la compra. El comportamiento actual del cliente revela una prioridad hacia la salud, la calidad de los productos y la composición de los productos básicos por encima, eso sí, del precio y la propia fidelidad a las marcas tradicionales.

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«La salud se ha consolidado como el principal criterio para las familias, muy por encima incluso del precio, pero la decisión final se construye también dentro de casa y los hijos tienen así la capacidad para influir en lo que termina ocupando un lugar en la cesta de la compra», explica el global revenue director de Gelt, Guillermo Peña.

Mercadona, Carrefour, Alcampo y Eroski pierden poder sobre el consumidor
Fuente: Agencias

Calidad y salud: los nuevos motores innegociables de la cesta básica

En este contexto, no es una novedad que los consumidores sean quienes dibujen los productos que sí o que no deben estar en los lineales de los diferentes supermercados. Concretamente, tanto la preocupación por la salud como la calidad de los alimentos de primera necesidad han pasado a liderar las decisiones cotidianas de los hogares.

Sin ir más lejos, en un estudio elaborado por ‘YoSoy’ se afirma que el 92,5% de los encuestados es más exigente con la calidad de los productos básicos como el aceite de oliva, las bebidas vegetales o el queso que hace cinco años. En esa misma línea, hemos podido observar cómo el 89,9% asegura estar dispuesto a pagar un precio algo más elevado si con ello consigue obtener un alimento de mayor calidad.

«Estamos ante un consumidor menos conformista. Es decir, comparan más, prestan más atención a lo que compran y a su vez están dispuestos a cambiar cuando encuentran algo que consideran mejor»

Por su parte, Gelt también ha elaborado un informe sobre los cambios en el consumo por parte de los clientes. Si bien el 51% de las familias posiciona la salud y el valor nutritivo de los alimentos como su primer criterio de selección. Sorprendentemente, este factor supera con creces al precio, el cual se sitúa como primera prioridad únicamente para un 11% de los consumidores. De este modo, aspectos como la calidad de los ingredientes o la aportación nutricional han pasado a influir cuatro veces más que la marca o el factor económico al evaluar los alimentos del día a día.

Eroski cine
Fuente: Agencias

Los supermercados son conscientes de las nuevas exigencias de sus clientes. El consumidor actual examina etiquetas y compara opciones sin miedo alguno a cambiar de marca tras encontrar un producto superior o más saludable. No obstante, esta búsqueda por mantener un perfil nutricional óptimo dentro del hogar no está exenta de matices. En el ámbito doméstico, la ambición de priorizar la salud se topa con la realidad de las preferencias familiares, provocando que hasta un 37% de los padres termine cediendo o negociando con sus hijos al comprar ciertos productos.

La inflación pasa factura a Mercadona, Carrefour, Alcampo y Eroski

Concretamente, durante el mes de agosto de 2026, la inflación general en España alcanzó el 4,3%, impulsada fundamentalmente por el aumento de los carburantes. De manera directa e indirecta, el incremento del coste de la energía ha afectado a los supermercados españoles, que, tal y como adelantan desde ASEDAS, ya acumulan un sobrecoste de aproximadamente 110 millones de euros desde que comenzó el conflicto de Oriente Medio.

De hecho, el transporte ha sido uno de los sectores más inflacionistas, ya que la variación anual subió más de tres puntos, hasta el 9,5%, la más alta desde agosto de 2022. A pesar del repunte en el precio de los alimentos que se produjo en agosto, la inflación alimentaria se mantiene dos puntos por debajo del IPC general. Cabe recordar que en junio registró su tasa interanual más baja desde principios de 2025.

mujer con carrito de compras comprando alimentos en el supermercado Merca2
Fuente: Agencias

No obstante, el esfuerzo de absorción de costes para moderar los precios al consumidor por parte de Mercadona, Carrefour o Eroski, entre otros supermercados, se refleja en la máxima contención de los precios, a pesar del encarecimiento tanto del combustible como de la electricidad y determinadas materias primas que repercuten en la producción, transformación y distribución de alimentos. Asimismo, los productos que más están sufriendo son aquellos que dependen directamente del plástico, a través de los envases.


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