La Fed ha subido los tipos al 3,75%-4%, su primer encarecimiento del dinero desde 2023, y el bitcoin apenas se ha movido. La decisión llegó el miércoles, tras un primer bandazo de precio, y la moneda digital terminó estabilizándose cerca de los 76.581 dólares, con una subida cercana al 1% en 24 horas y un 18% de ganancia en el último mes.
El mercado esperaba el movimiento, pero no tenía claro cómo reaccionaría el sector cripto. No en vano, cuando la Reserva Federal empezó a subir los tipos en 2022 para contener la inflación, el precio del bitcoin se hundió. Esta vez, según el equipo de análisis de la gestora Grayscale, no tiene por qué repetirse.
La firma sostiene que la relación entre la subida de tipos de la Fed y bitcoin puede ser mucho más tranquila de lo que sugiere el recuerdo de 2022. Su responsable de investigación, Zach Pandl, escribió en una nota publicada el jueves que el movimiento del miércoles es ‘un ajuste de mitad de ciclo, no un cambio de ciclo’. Y añadió que las subidas que aún se esperan para lo que queda de 2026 —una o dos, según el consenso— tampoco deberían alterar demasiado el reparto de capital de los inversores.
La lógica que hay detrás es sencilla. Cuando el dinero es barato, sobra liquidez y parte de esa liquidez busca activos de riesgo como las criptomonedas. Cuando los tipos suben, la deuda pública paga más y ese mismo dinero prefiere refugiarse en algo sin sobresaltos. Es el argumento que en 2022 pesó sobre el mercado cripto, cuando el bitcoin perdió más de la mitad de su valor en pocos meses.
Pandl, sin embargo, tiene otro precedente en mente: 1997. Ese año la Reserva Federal subió los tipos una sola vez y el Nasdaq, el índice tecnológico de referencia, siguió subiendo sin apenas inmutarse. El argumento de Grayscale es que una subida aislada no cambia el ciclo, y que el bitcoin se mueve hoy por otras razones: la liquidez del Tesoro estadounidense, la demanda de los fondos cotizados y la propia dinámica de oferta y demanda de la moneda.
El mercado ha leído esta subida como un ajuste puntual, no como el arranque de una era de dinero caro.
El contexto ayuda a entender la calma. En agosto, el Tesoro de Estados Unidos anunció que al menos duplicaría el tamaño de sus operaciones de recompra para sostener la liquidez del sistema. Ese tipo de medidas suele empujar a los inversores hacia activos de riesgo, y el bitcoin ha sido uno de los beneficiados: acumula un mes de subidas.
Qué ha decidido la Fed y cómo lo ha encajado bitcoin
La Reserva Federal elevó el miércoles los tipos de interés hasta el rango del 3,75%-4%, la primera subida desde 2023. El presidente del banco central, Kevin Warsh, justificó la medida con un argumento contundente: ‘la realidad es que la inflación es demasiado alta, y lo ha sido durante demasiado tiempo’, dijo.
El bitcoin reaccionó con volatilidad en los primeros minutos, pero enseguida recuperó el tono. La moneda cotiza ahora cerca de los 76.581 dólares, un 1% por encima de hace 24 horas y un 18% más que hace un mes. Para una subida de tipos, es un comportamiento llamativamente tranquilo.
Por qué Grayscale cree que esta vez es distinto
El equipo de investigación de Grayscale no ve motivos para el pánico. Pandl describe la decisión como un ajuste de mitad de ciclo y descarta que las próximas subidas vayan a cambiar la asignación de capital de los grandes inversores. En 2022, recuerda, los tipos altos sí pesaron sobre el bitcoin porque encarecieron el coste de oportunidad de mantener un activo que no genera intereses.
La diferencia, según esta lectura, es el punto de partida. Entonces la Reserva Federal subía los tipos para frenar una inflación desbocada y el mercado venía de un ciclo de euforia. Ahora el bitcoin llega a la subida con un recorrido alcista ya consolidado y con el respaldo de los fondos cotizados al contado, que llevan meses absorbiendo oferta.
Una subida de tipos en un ciclo que ya no se parece a 2022
Conviene no perder de vista lo obvio: el bitcoin sigue siendo un activo volátil y sensible a lo que digan los bancos centrales. Que esta subida no lo haya movido no significa que las siguientes no lo hagan. Si la inflación se resiste y la Reserva Federal se ve obligada a endurecer más de lo previsto, el escenario cambia y con él la disposición del inversor a asumir riesgo.
Hay otro factor que añade ruido: la política. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en que quiere tipos más bajos. El miércoles escribió en su red Truth Social que los tipos deberían estar ‘en el 1%, o menos’. Esa presión sobre la Reserva Federal introduce una variable difícil de cuantificar y que el mercado cripto mira con atención, porque cualquier giro brusco en la política monetaria se traduce en movimientos de precio exagerados.
La comparación con 2022 es útil, pero incompleta. Aquel año el bitcoin cayó en medio de una purga general del sector: quiebras de plataformas como Terra o FTX, pánico entre los depositantes, y una huida masiva hacia el efectivo. Hoy el ecosistema es más grande, está más regulado en Europa gracias al reglamento MiCA (el marco europeo de criptoactivos) y cuenta con vehículos de inversión cotizados que no existían entonces. Todo eso amortigua, aunque no elimina, los sustos.
La pregunta que queda abierta es hasta dónde llegará este ciclo de subidas. Los analistas manejan una o dos alzas más antes de que termine el año, pero la inflación y el precio del petróleo mandarán. Si se confirma la tesis de Grayscale, el bitcoin seguirá haciendo su vida. Si no, la próxima reunión del banco central será la prueba de fuego.




